Entrevista a Marco Camenisch realizada por John Zerzan

Lago de Lugano 12 Junio 2017

Camenisch: Siendo un muchacho pensaba que para valorar y analizar algo necesitaba ir a la raíz. El análisis primitivista, más que cualquier otro, va a la raíz de las cosas. Creo que es necesario para una comprensión auténtica, para entender las cosas más a profundidad. Para entender donde vivimos, cuales son las raíces, las causas profundas de toda esta mierda en la cual vivimos.

La gente dice que es una mierda, aunque piensa que quizá sea necesaria, que sin ella no se podría vivir. Para hacer una comparación, dicen que sin la medicina moderna y la tecnológica, muchas personas morirían. Pero no dicen cuantas personas mueren a causa de la medicina, una verdadera matanza.

Zerzan: Como decía al principio Matteo; hoy, estas ideas no van en aumento, no son populares como lo fueron, digamos, hace veinte años ¿Tú que crees?

Camenisch: Quizás lo que está creciendo es la dependencia, dependencia a los miles de nuevos autos, que son y hacen más veloces siempre, y que luego de dos o tres años parecen haber existido siempre. Aunque creo que están aumentando también las contradicciones; por un lado se aceptan las críticas a la tecnología y al sistema, mientras por otro aumenta la dependencia a todo eso. Aumentando el sentido de impotencia.

Al mismo tiempo, también aumenta la conciencia del nivel de dependencia y de cómo las cosas van siempre empeorando Hay siempre más tensión, siempre más enfermedades, y pienso que se pueda llegar a un punto de ruptura interior, a nivel psicológico; ese momento llega cuando el nivel de dependencia crece a tal punto que, por ejemplo, entre el 30-40% de las personas, de población urbana, no puede estar sin psicofármacos.

Zerzan: No es una solución satisfactoria. Es la otra cara de la moneda, por ello muchas personas están buscando algo más, a un nivel de conciencia desconocido, que no logran articular. El hecho es que no son felices de depender de las cosas.

Camenisch: Son un poco como conejillos en una jaula, que para librarse de la alienación, o para hacerla más soportable, creen que deber correr sobre la rueda, siempre más rápidamente.

Zerzan: Característico de nosotros, que debemos ir siempre más veloces.

Camenisch: Pero se llega a un punto de ruptura en el que debemos rendirnos. Creo que ya estamos en el abismo. Incluso lo afirman los líderes del mundo tecnológico, sus análisis más optimistas sostienen que estamos en un punto de no retorno y que debamos resolverlo.

Zerzan: A propósito de la ruptura de la cual hablas, pienso que es inevitable, se llegará a un punto en el cual la gente no podrá más. Pero no hay certeza de que así sea, ojalá no suceda nunca, quizás no se llegará nunca al punto en el cual la gente no pueda de verdad más ¿Tú qué piensas, crees que sea inevitable? ¿Que haya bastantes personas listas para rebelarse?

Camenisch: ¡Bien! La reacción como parte de la antigua teoría de la miseria: pero es aún peor, pues la gente está dispuesta a rebelarse, más que dispuesta tiene el deber, es decir, si no hay más agua ¿qué se hace? Se debe luchar para sobrevivir, luchar por agua. La Unión Europea tiene programas en las metrópolis de la región mediterránea para garantizar la electricidad –es decir electrodomésticos como la TV y la computadora, para mantener la manipulación y el control de mentes y de corazones en clave anti-insurreccional– y el agua, porque sin agua se rebelan incluso los más sumisos esclavos.

Nuestra sociedad ha sido creada para satisfacer, de la manera más completa posible, necesidades reales y necesidades creadas artificialmente. Si no puede hacerlo, si el sistema no puede satisfacer esas necesidades, entonces es normal que haya rupturas, la dirección que tomen después no puede saberse.

Ahora existe una nueva forma de fascismo, esa nueva derecha que se ve, por ejemplo, en Alemania. Si por un lado aumentan las tendencias de derecha, por el otro avanza la conciencia de lo que hay que hacer, de lo que se puede hacer. Aquí también el capitalismo es muy eficiente, vemos que productos ecológicos o locales, pueden servir como sustitutos de la actividad revolucionaria, al punto de convertirse en una auténtica obsesión. Se sabe que lo orgánico es una estafa, un engaño capitalista que conforma su “nueva” careta verde. Si observamos cómo se lleva a cabo la producción, al final queda muy poco de orgánico. Te dicen que vienen justo de al lado de tu casa, pero en realidad lo traen de, digamos, China, y tú repitiendo: “¡Quiero orgánico!”

Está decayendo el nivel de análisis y de conciencia, para sobrevivir en medio de todo (entre intentar la salvación y tener la conciencia tranquila) con comercio justo, mercado bio, etcétera. Bueno, también yo me doy el lujo de elegir qué comprar, prefiero alimentos sin tóxicos y cultivados de forma respetuosa con el ambiente, de acuerdo, pero creo que no hay que darle tanta importancia a estas falsas prioridades.

Zerzan: Así, todo se reduce a una cuestión de consumo.

Camenisch: Con ello colaboramos amablemente del consumismo capitalista.

Matteo: Me recuerda el eterno dilema entre creación y destrucción. El problema es cuando nos centramos solo en uno de estos dos polos: si queremos contrarrestar al capitalismo, al sistema tecnoindustrial, tenemos que considerar alternativas, y viceversa. Lo mismo ocurre con la dualidad individuo-comunidad, es una danza continua entre estos dos polos.

Camenisch: Creo que incluso entre los pueblos primitivos es una contradicción, no una contradicción elaborada, en el sentido de que sea producto de una reflexión o experiencia común. En nuestro caso ha sido armada, experimentada en el aislamiento de una persona individual, dentro de los límites de sus capacidades, necesidades, trabajo, etc. Todo ello a expensas del sentido de comunidad, de centrarse en resolver problemas comunes, porque solo al vivirlos juntos existen problemas colectivos que resolver, normalmente esta capacidad es dejada de lado y se pierde. Es una cuestión de comunicación, y la auténtica comunicación se da directamente, cara a cara, solo es posible en comunidad; y esto atraviesa tanto cuestiones colectivas como individuales que afectan a la comunidad.

Zerzan: Cierto, alguien dijo a Mondeggi: “se necesitan asambleas constantes para hacer funcionar las cosas”. No es en automático, implica trabajar todo el tiempo sobre las diferentes cuestiones, no es solamente a nivel organizativo sino también personal.

Camenisch: La cuestión es que a nivel psicológico nos mantienen bajo control, se trata del enorme poder manipulador de los medios, aunque todo empieza en la escuela, por supuesto. Se puede eliminar a muchas personas sin resolver nada. Por ejemplo, la gente que piensa; ah, la naturaleza (o la ecología) es una cuestión secundaria, y cosas así. Dicen: hagamos la revolución, después veremos. Yo pregunto: ¿Quieren hacer la revolución y recibir un páramo, un lugar donde no es posible habitar?¿Qué lógica tiene eso? Lo mismo sucede cuando mencionas sus contradicciones a tu querido y apreciado compañero, no hay respuesta.

Aunque pienso que discutir tiene sentido, incluso a un nivel mínimo, individual o grupal; combinándolo con la acción, según las capacidades, para difundir estas ideas a un mayor número de personas. No podemos esperar que las cosas vayan por donde queremos que vayan, o que cambien como lo deseamos. Lo único que podemos esperar es que nunca olvidemos la capacidad del análisis radical para concientizar a la gente. Quizá adoptar principios comunitarios con personas con las que se tiene contacto o que son más cercanas. Tal vez lo que aglutine no sea el primitivismo, quizá sean años de solidarizarse con presos, etcétera. Aquí, por ejemplo, personalmente los compañeros comunistas me son muy cercanos, pero es necesario repetirlo de vez en cuando, buscando claridad – no para una tendencia específica, sino como anarquistas en general -, “no obstante, ahora colaboramos solidarizándonos de corazón con ellos y con otros, pero si hacemos la revolución, la insurrección o lo que sea, sabemos perfectamente que llegará una fase de confrontación respecto a la cuestión del autoritarismo, porque ellos desean conquistar el Estado, y yo no quiero eso, pues soy antiautoritario”.

Zerzan: Quiero preguntar algo, aunque no estás obligado a contestar, ¿qué piensas hacer ahora?

Camenisch: Respecto a la cuestión militante y a la lucha armada, ya he dicho que soy un veterano. Por conciencia propia, por razones de edad, y por estar bajo control, no puedo decir a los compañeros jóvenes “hagamos la lucha armada”. También en términos de eficacia sería contraproducente e irresponsable. Por tanto, repito que desde el punto de vista de mi militancia en la lucha armada, soy un veterano que hizo acciones y pagó por ello.

Bien. Lo que deseo es seguir haciendo traducciones. Ahora estoy dentro del sistema y sometido a la actual esclavitud burocrática que llaman libertad. No es por despreciar esta libertad que obtuve al dejar la prisión, la aprecio. Claramente puedo vivir un poco mejor, pero también con más contradicciones. Porque cuando estaba en la cárcel, solía decir: El mejor lugar para mí es la prisión… aparte de la libertad del hombre fugitivo, ave en el bosque. Luchar verdaderamente contra el sistema es la forma más elevada de libertad, cualitativamente hablando. Pienso seguir haciendo canastas, es el trabajo que aprendí del Estado suizo. Me dije: ¡Bien! Gracias Estado, me mostraste cómo producir estos artefactos, me has enseñado un oficio sin un alto nivel de contradicciones, porque no hago canastas de plástico, sino de materiales naturales. Ahora quiero organizar mi vida de manera que tenga la mitad del tiempo para continuar elaborando estas cosas, y la otra mitad más intelectual, trabajando en la computadora. Compré un equipo nuevo. Debo trabajar desde la computadora, porque hoy en día no es práctico hacerlo de otra manera, podría hacer manuscritos, pero entonces otra persona tendría que transcribirlos de todos modos. Así que yo mismo hago esa parte. La misma contraposición que con el teléfono móvil, podría decir que no deseo ensuciar mi alma usándolo, pero para organizarse en este mundo, en este sistema, en este momento, tendría que acudir a alguien más y pedir prestado su teléfono. Así que en la situación actual, es preciso usar esta basura tecnológica, porque si no estaría obligado a utilizar el de alguien más. Tampoco puedo criticar el uso del automóvil, porque mañana lo tengo que emplear, ahora mismo lo necesito para pequeños quehaceres, para encontrarme con gente e ir por ahí organizando debates. Como tú, que has venido en avión, y ahora en auto, no puedo decir: ¡qué asco! Un compañero hace una broma, pero hay que tomársela en serio: “¿Usas Google Maps, aunque seas primitivista?”.

Zerzan: Por eso haces canastas.

Camenisch: Hacer canastas es otra experiencia. Ahora hago trabajos para clasemedieros, que dicen: “¡Hermoso! ¡Ah, son lindas estas canastillas para bicicletas! O las obsequio, tengo una larga lista de personas a las que me gustaría regalárselas. Hay otras que sirven para ir de compras. Aquí hay una de ellas: es una muestra de lo valioso que son estos productos, esta la hice hace cuatro o cinco años en Lenzburg, sigue en una pieza, no se ha roto. Esta otra tiene muchos años. En este oficio se puede diferenciar entre las que hago yo y las que hacen niños sin sueldo, o con un sueldo ridículo, por ejemplo, ahora venden canastas por un euro, esa es la globalización. Para hacer una canasta como esta tengo que invertir 50 euros en el material, termino ganando unos 5 euros por hora, que no es mucho. Si la tratas adecuadamente, sin dañarla ni dejándola bajo la lluvia, puede durarte cuarenta o cincuenta años.

Zerzan: El reciente ensayo que estoy escribiendo trata sobre el tejido, la independencia de los tejedores que utilizaban telares manuales, los ludditas.

Camenisch: Eso puede aprenderse con relativa facilidad. Sabemos que los pueblos primitivos van por los caminos reuniendo lo que encuentran, unas hojas por ejemplo. En un instante crean una bolsa o una canasta, que puede que no les dure cincuenta años, pero pueden volver a hacerla sin complicaciones, ya que tienen un profundo conocimiento de la naturaleza, de los materiales, de dónde crecen, cuándo cosecharlos. Ahora nos hemos desviado de la senda, pero tengo la idea de organizar mi vida en ese sentido.

Zerzan: ¿Vas a permanecer en Ticino?

Camenisch: Sí, me gustaría quedarme por unos años. Soy de las montañas de Grigioni, en los Alpes, donde hay un cruce de muchas culturas. Pero aunque solo hables alemán hay mucha influencia latina, es diferente si vas a Zúrich o si vienes aquí. Es distinto el trato dado, como la hospitalidad. Tal vez no haya mucha diferencia cultural o en la forma de vida, ni en el idioma, pero no soy tan alemán como italiano, soy más latino. Si tuviera que vivir aquí, por la situación de represión italiana, es como si viviera en Italia, en cierto modo. Ahora que has venido lo sabes, aquí estoy más cerca de mi gente que en la región de Zúrich. Así que por muchas razones me gustaría venir a vivir aquí, y por supuesto. Tengo la perspectiva de irme a vivir a las montañas, posiblemente en una ambiente colectivo, con miras a la autosuficiencia, tener una tierra, etc. No cortar completamente las relaciones con los que viven en la metrópoli, pero buscar la autonomía propia, cultivar, hacer lo que hacía en el monte, cosechar, cazar, y crear un espacio donde los distintos compañeros puedan encontrarse, discutir, dormir y cocinar.

Ticino está relativamente cerca desde el punto de vista logístico, accesible desde el norte y el sur.

Zerzan: ¿No tienes la restricción de permanecer en Suiza?

Camenisch: No, no tengo restricciones, podría tomar mi pasaporte y viajar. Pero tengo el problema del proceso legal relacionado con la Operación Ardire. No sé si exista una orden de aprehensión para la Unión Europea. En 2015, archivaron el caso, pero no han informado nada. Un abogado en Italia descubrió accidentalmente que lo habían publicado en Internet, pero no directamente a las personas afectadas; aunque es posible que existan otros procedimientos abiertos de los que aún no han dicho nada.

Cuando me detuvieron en Italia, el tribunal de Génova decidió prohibirme de por vida regresar a Italia. Mi abogado dice que quizá ya no tiene validez legal, porque los acuerdos bilaterales han cambiado. No es posible que Italia pueda impedirme entrar. En aquel momento decían que yo era socialmente peligroso, una amenaza para el país. De acuerdo, entonces era verdad, pero ahora no pueden decir eso porque he pasado 30 años en prisión y he realizado una “resocialización exitosa”, no soy reincidente. He pensado posponer los viajes al extranjero hasta que haya cumplido mi condena, que será en mayo del año que viene (2018). Entonces depende, porque las cosas pueden cambiar deprisa, de la noche a la mañana: no más teléfonos, no más electricidad, ni más agua. Somos totalmente dependientes, pues no controlamos esos elementos. Nos pueden cortar el agua, ¿no es así? Así que mejor no olvidemos que se puede vivir sin todas esas cosas. Como con un apagón, que provoca el repunte de nacimientos luego de nueve meses, lo cual es una señal de que el instinto natural sigue ahí. Si no es aplastado por la televisión u otras actividades alienantes, aprendemos que hacer el amor es quizás mejor que ver una pantalla. Debemos contemplar esto como un antídoto para no desesperar, que no todo está perdido. Porque hay habilidades que tal vez se están perdiendo, pero siguen ahí, podemos sanar, estamos enfermos pero somos capaces de recuperar esas capacidades. Si lo queremos, o si nos obligan. Si no tenemos agua disponible en las tuberías, bueno, aún hay manantiales, podemos ir por agua, bañarnos. Pues el agua entubada significa adicción, puedes tomarla cuando quieras. Estos discursos a menudo hacen enfurecer a la gente, porque no tienen argumentos para rebatirlos. Seguro que tú también has experimentado estas cosas al discutir con la gente.

Zerzan: ¿Qué pasa cuándo se enfadan?

Camenisch: Al quedarse sin argumentos deben conceder que tienes la razón, eso les obliga a llegar a un acuerdo consigo mismos, ¿no? Tienen que admitir sus propias contradicciones. Si no son capaces de hacerlo, la reacción es el enfado hacia ti. A veces verás cómo reaccionan gritando para defenderse. Pero eso no es negativo, es un proceso que inicia con la agresión, pues has acabado con sus falsas certezas, les has quitado su sostén. Creo que a menudo, en un segundo momento, comprenden que un proceso de concienciación ha comenzado.

Zerzan: Hiciste que dieran un paso adelante.

Camenisch: Creo que tú, John, tienes muchas experiencias en torno a lo que puede ser la conciencia de las personas, más allá de las diferentes expresiones culturales o de lenguaje. Has escrito que este análisis, va a la raíz, que es algo que importa ¡Estamos en el camino correcto! Lo cual nos motiva para resistir. Y bueno, yo en lo personal estoy de acuerdo contigo en no ser pesimista sobre cómo están yendo las cosas. Escribiste, en uno de tus textos, una pequeña anécdota, si no recuerdo mal; hablabas sobre el sistema con una vecina, sobre los problemas existentes, y esta mujer dijo acertadamente: “Mira, todos tenemos el corazón roto”. Esto me hace pensar que debemos ser capaces de hablar un lenguaje distinto, la gente habla de otra manera, tiene una educación diferente, una forma diferente de expresar las cosas. Contamos con el análisis duro, que va a la raíz, pero esta mujer supo identificar adecuadamente que todos tenemos el corazón roto.

Zerzan: Paseábamos, entonces ella dijo: “No debemos olvidar nunca que todos tenemos el corazón roto”¡Vaya! Aún recuerdo ese momento.

Camenisch: A menudo utilizo esas palabras. Tenemos que curarnos, es un proceso de curación, debemos seguir adelante. Es que la civilización ha sido una enfermedad muy prolongada.

Zerzan: Estaba pensando en lo que me decía Matteo en estos días; que en el último periodo las luchas han sido en defensa de la Tierra, NO TAV, ZAD y muchas otras… debe ser así. Quizá en Estados Unidos sea más fácil entender esto porque existen pueblos indígenas, y para mí ese es el vínculo con las ideas primitivistas. Para ellos todo gira en torno a la Tierra, la Tierra lo es todo; muchos anarquistas no lo tienen en cuenta para nada, pero ahora estamos en medio de luchas que tienen que ver con la Tierra. Para la gente que fue a Standing Rock tal vez la situación sea otra, porque son lugares diferentes, por supuesto… pero muchos de ellos no estaban acostumbrados, normalmente practican un tipo específico de lucha militante: van a un lugar determinado, apoyan luchas… Pero en este caso participaban los nativos, los pueblos indígenas. ¿Por qué es tan importante? Para ellos es muy relevante porque la tierra es sagrada. En fin, ahora se puede decir que ha terminado, pero fue una experiencia muy interesante, la forma en que mucha gente… cómo decirlo, en teoría todo el mundo apoya a los indios, pero luego realmente no piensan mucho en ello. Repito, en Estados Unidos tenemos esa ventaja, que hay indígenas, todavía existen, los conocemos. Por supuesto, es una situación totalmente diferente a la tuya, pero aun así fue una sorpresa. ¡Vaya! Standing Rock se convirtió una gran experiencia, duró meses… Pero tal vez no haya terminado y la lucha regrese.

Camenisch: Siempre hay que saber empezar de cero, porque cada vez es un nuevo comienzo; por ejemplo cuando aparece una lucha como en Val di Susa, entonces el análisis radical se pone en práctica, está ahí para la gente. Quizá hay veces que no vemos el enfoque positivo que se ha desarrollado en las diversas situaciones, en los pequeños grupos, en las diversas luchas. Necesitamos una mezcla de pesimismo y optimismo. Las cuestiones están abiertas. Esta civilización apesta, este es el pesimismo que debemos intentar transmitir, la conciencia de que la civilización es letal. Pero la cuestión está abierta. Hay escritos de Jarach que me han gustado, en ellos afirma que los anarquistas no debemos ser tan duros, ni tan puros. La historia aún no ha demostrado qué tipo de organización es la adecuada para alcanzar el objetivo de la revolución, por lo que incluso nosotros, como anarquistas, debemos en algún momento dejar los prejuicios, sobre lo que entendemos por autoritario o antiautoritario, sobre cómo organizarnos con la gente normal, entre nosotros, o con los comunistas. Jarach afirma que la cuestión de la organización aún no se ha resuelto, no hay respuestas en la historia, toda está por probarse, no sabemos qué funciona mejor en una situación determinada. Porque el error que cometemos a menudo es que confundimos la acción y el pensamiento, pregonamos como si la revolución ya hubiera sucedido. Estamos en una situación determinada con unas condiciones determinadas, tendremos que actuar de forma contradictoria, y no podremos actuar si declaramos: ‘no tienes razón’. Creo que hay que tener mucho cuidado al hacer declaraciones, al decir que las cosas son así y así, tenemos que verificar las cosas, verificarlas nosotros mismos junto con otras personas. Y luego preguntarnos: ¿qué puede hacerse? Jarach, y creo que tú también John, dicen que el anarquismo es también una ideología moderna y por tanto debemos cuestionarla en su conexión con las luchas que nos rodean. No podemos afirmar que los indígenas sean auténticos primitivistas, o anarquistas, en realidad no lo son. ¿Nosotros lo somos? ¡No, tampoco!

Soy yo quien debe saber cómo cambiar, para después pedir a la gente que me rodea que cambie de un modo que respete la autodeterminación. Para mí quizá sea un atajo, pero cuando reflexiono sobre el anarquismo, el primitivismo está ahí, está dentro de él, es lógico, es obvio. Así como es lógico que para el concepto de anarquía (no digo anarquismo a propósito) la crítica a la civilización sea básica, fundamental, porque la civilización no tiene nada de anárquica, toda la historia lo demuestra y con mayor razón la actual. Muchas veces, en las discusiones digo que las cosas son simples: si se piensa en la revolución, en una auténtica revolución, el análisis anarquista-primitivista es en cierto modo obvio. Si no tienes estas herramientas para entender cómo son las cosas, creo que no tienes la oportunidad de ir a los cimientos, de ir realmente a la raíz de las cosas. Sin sin ir a la raíz no se puede profundizar, porque de lo contrario siempre se detendrá un cierto límite, que la próxima generación se encargará de superar. Aunque tal vez la próxima generación quiera Facebook, ¿no? O quizá no, dirán que es alienante, contraproducente, etc. ¿Pero qué le vas a decir a la generación más joven que ahora está acostumbrada a Facebook? Debes exponerle la crítica básica que aplicas contra los automóviles, que también utiliza.

Zerzan: Aunque la gente se está alejando de Facebook, no les controla lo suficiente.

Camenisch: ¡Je, je!… Es mucha variedad, y la variedad es importante para los acercamientos.

Lo último que me gustaría decir, aunque no sea importante, es que si ahora estoy en libertad después de todos estos años, se lo debo a la solidaridad que me han expresado directa o indirectamente. Si ahora soy libre para estar aquí y poder hablar contigo, no es por casualidad. Por supuesto, también es porque ‘el Estado es bondadoso y me ha liberado’, pero en gran parte es gracias a la solidaridad que he recibido todo este tiempo. No es una gran victoria, es una victoria muy pequeña, pero también tenemos que vivir para estas pequeñas victorias, ¿no? Este es el mensaje que quiero transmitir a la gente: estoy muy agradecido porque si puedo disfrutar de este periodo de libertad antes de morir, creo que se debe al principio de solidaridad. Creo que también se debe a una pequeñísima dosis de anti-pesimismo, no de optimismo sino de anti-pesimismo. Aunque me cuesta utilizar estos dos términos; optimismo, pesimismo. Creo que no deberían tener tanto peso en nuestras reflexiones, ni en las motivaciones para actuar. No debemos perdernos en esta dicotomía optimismo o pesimismo, victoria o derrota.

Zerzan: Yo también conozco a muchos pesimistas, pero no se rinden, siguen luchando, siguen reflexionando los hechos.

Camenisch: Verlo todo en términos de lo que funciona o de lo que no, de pesimismo u optimismo, nos incapacita, nos paraliza. Deberíamos dejar estas cosas para los visionarios y pensar no tanto en el futuro como en la realidad del ahora, teniendo claros nuestros objetivos. Actuar en el momento presente, hacer lo que podamos, sin ocultar nuestros objetivos, principios o lo que sea; y estar mentalmente abiertos, claros: Esto es lo que somos, ¿Nos aceptan? ¿No nos aceptan? ¡Adiós! Pero sin pensar que poseemos la verdad.

Matteo: Una pequeña cosa que añadir a lo que decías de la solidaridad. Nosotros también tenemos que darte las gracias: por la maravillosa persona que eres, por la fuerza que nos has transmitido, por el cariño y la cercanía que nos has expresado, por la ironía estimulante de tus críticas. Una vez dijiste algo muy profundo: “Quien ha probado el sabor de la libertad y la ha elegido como amante, no la dejará escapar fácilmente”. Las primeras veces que te vi en la cárcel me sorprendió lo consciente que eras de cómo iba la sociedad, lo acertadas que eran tus apreciaciones. Sabías más que la mayoría de los compañeros de fuera.

Camenisch: Sí, pero es estructural. Estás solo en tu celda, no tienes la posibilidad de comunicarte. La situación de la prisión es quizá una paradoja; te permite obtener mayor información, y entrar en contacto con muchas más situaciones y personas diferentes de todo el mundo.

Matteo: Estoy de acuerdo, pero no es solo el hecho de tener acceso a la información, es también la forma de interpretarla. Era como si estuvieras presente en las situaciones a las que hacías referencia, distinguías pequeñas discrepancias que la gente de fuera no podía ver.

Camenisch: Eso es lo fundamental por lo que se termina en la cárcel… ¡je, je! Si tienes esa forma de analizar, de enfocar las cosas, puede que por eso estés prisionero. La comunicación es fundamental para sentirse parte de una comunidad. Pienso: este es mi hermano ¿no? Hablo con él, me visita, esto es hacer comunidad. Comunidad imperfecta… comunidad muy dolorosa en el sentido de que para ser felices deberíamos vivirla, pero podemos vivir partes importantes de lo que una comunidad es, o debería ser, o podría ser. En este sentido la prisión era como un privilegio, ciertamente no elegido, una especie de reducto. Así me enteré de la lucha NO TAV y de todas las historias de las que hablábamos; eché un vistazo al conflicto mapuche y así sucesivamente. Entonces reconocí dónde empieza una comunidad, o lo que queda de ella, en nuestros corazones. Cuáles son las posibilidades de una comunidad en medio de todas estas restricciones que conducen a su extinción.

No es tanto un mérito como una condición. Cuando estuve preso en Italia hice muchos compañeros. Esos fueron los mejores momentos, cuando más viví los principios comunistas. Sin jerarquía, teníamos un modo de vida realmente colectivo en la cárcel. Los camaradas de allí, comunistas, todos trabajaban, todos escribían, todos estudiaban, pero no creo que nadie escribiera tanto como yo, ni a tanta gente. También le escribí a personas que son adversarios políticos; por ejemplo, cuando estuve en Biella había un grupo de Refundación Comunista. Por diversas razones tenían posiciones, objetivos y principios más avanzados que el resto de su partido, así que incluso con esta gente intenté ver qué podíamos tener en común para actuar juntos contra la represión. Cada vez se aclaraban más mis posiciones con respecto a las suyas, mis objetivos se radicalizaron más, etcétera. Pero los respeto y puedo estar de acuerdo en una pequeña parte de su actuar, eso nos dispone a ir un poco más lejos.

Durante ese tiempo no me aburrí ni un segundo, aunque la gente ordinaria, incluso a veces los compañeros que la han vivido, piensan que la cárcel es aburrida. Hay muchos momentos en los que no se puede hacer nada, eso es tedioso. Yo, en cambio, no tenía tiempo para contestar todas las cartas, luego trabajaba y siempre pensaba que no había hecho lo suficiente; se hacían las dos o las tres de la mañana escribiendo, traduciendo, pensando que tenía que terminar un trabajo o continuar una discusión sobre la situación de algún camarada o algo así. Creo que las horas que trabajé fueron muchas, pero nunca me aburrí. En todo momento tenía algo que hacer. Estaba con la mente afuera, no encerrado.

Zerzan: Tengo un amigo que lleva en la cárcel desde 1974, como tú es muy abierto de mente y con gran sentido del humor. Cuando lo visito en California me digo: ¿cómo puede ser?

Camenisch: De nuevo, es lo mismo que interiorizar la situación. Esta interiorización puede resolver la vida, por más humilde que esta sea. La libertad empieza aquí, en lo más profundo de tu interior, para luego realizarse hacia el exterior.

Zerzan: ¿Tuviste que enfrentar mucha violencia en la cárcel?

Camenisch: No, nunca. Hay otras formas. La prisión es un mundo muy complejo; hay momentos en que el entorno carcelario es muy pacífico, pero hay otros en que puede existir un motín u otras violencias. Puedes estar en una prisión justo después de haber brotado la violencia. Por ejemplo, tenía dos compañeros que, durante peleas brutales en la prisión, habían sido trasladados poco antes, por lo que no las habían vivido, o llegaron poco después cuando la situación se había “normalizado”. Así que todo es muy aleatorio. Hay prisiones como la de Stammheim con altos regímenes de aislamiento, pues los han modernizado mucho: es algo terrible si no tienes un corazón fuerte, o si no puedes comunicarte con la gente de afuera.

Zerzan: ¿Jugabas al ajedrez en la cárcel?

Camenisch: No, no, no. No tenía tiempo y no me interesaba. Escribir era lo mejor, jugar al ajedrez es una pérdida de tiempo, también porque no me gustan esos juegos para pasar el rato. Mantuve los mismos principios de vida que cuando estuve fuera, incluso de antes, cuando fui campesino y pastor, (que por supuesto es ser muy civilizado) cuando no imaginaba situaciones en las que fueran necesarias vacaciones, o descansos para luego volver al trabajo. Haces cosas que te satisfacen, son duras pero satisfactorias, no es necesario tomar vacaciones por la tensión si lo que haces es relajante, lo disfrutas y es sano. No tienes ese tipo de división, como los pueblos libres que no necesitan desarrollar el concepto de libertad, ni el de suicidio: en su condición no necesitan esas palabras, esos conceptos. Diría que es mejor hacer el amor que permanecer aburrido o jugar al ajedrez. Está claro que la cárcel te deja huella, hasta en el corazón. Si no tienes el corazón completamente roto, debes cuidar que la cárcel no te lo destruya definitivamente, pero si puedes vivir tranquilo todo irá bien. Entonces estás en una situación en la que ni siquiera consideras arrepentirte. Sé que existe el arrepentimiento, he oído hablar de él, pero nunca he pensado que pudiera arrepentirme. Está fuera del imaginario, debido a la base que tenemos, de cómo estamos hechos, cómo afrontamos las dificultades y los errores, que no son acciones equivocadas. Sí, he cometido muchos errores, pero en el fondo ninguna equivocación.

La marca de la vida

En búsqueda de una forma imaginativa de destruir lo existente

Ideas nacidas de los hechos, palabras acompañadas por la acción que conlleva la marca de la vida. Hemos dejado incapacitado a Roberto Adinolfi, uno de tantos farsantes del átomo, de alma cándida y conciencia tranquila. Roberto Adinolfi, ingeniero nuclear, administrador a cargo de Ansaldo Nuclear; conduce el Consorcio Ansaldo Fiat como director técnico, empresa creada para el diseño de las plantas italianas de Montalto di Castro y Trino Vercellese; en el pasado colaboró en la renovación de Superfénix y en la construcción de la planta de Cernavoda en Rumania. Antes que la tecnología nuclear cayera en desgracia, fue de los principales responsables, junto a Scajola, de su retorno a Italia. Miembro de Unicem [Comisión de Regulación Nuclear] y vicepresidente de la Sociedad Nuclear Italiana. Forma parte de la junta administrativa de la Plataforma Tecnológica Europea de Energía Nuclear Sostenible.

A pesar que nos desagrada la retórica de la violencia, tomamos con gusto las armas y con placer llenamos los cargadores. Empuñar un revólver, elegir y seguir al objetivo, coordinar la mente y el tacto fueron pasos necesarios. La consecuencia lógica del ideal de justicia implica riesgos, pero al mismo tiempo, confluyen sensaciones placenteras. Un pequeño fragmento de justicia; el plomo en la pierna es recuerdo imborrable para un gris asesino. El objetivo fue un científico deslucido, un tecnócrata (tristemente palabra de moda) que detrás de una neutralidad ficticia esconde el largo brazo del capital. Un directivo poco propenso a apariciones públicas, aunque responsable del diseño y operación de instalaciones nucleares que han causado y siguen causando muertes por todo el mundo. No solo ha proyectado la creación de mortíferas industrias, sino que ha urdido complicidades de la empresa Ansaldo con los poderes; científicos, políticos y económicos.

En el siglo pasado, ​​la ciencia prometió una época dorada, pero hoy en día nos lleva a la destrucción y a la esclavitud totales. El binomio ciencia-tecnología nunca ha estado al servicio de la humanidad, en su sentido más profundo muestra una imperiosa necesidad por eliminar lo que es irracional, por deshumanizar, aniquilar y destruir a la humanidad. El capitalismo, con ayuda de la ciencia, tiende a anular los conflictos, hoy el individuo es libre de reafirmar su subjetividad a través del consumo y la producción de mercancías. La máquina ordena, el ser humano cumple. El capital ordena, el cliente consume. La ciencia ordena, la tecnología mata. Estado y ciencia, capitalismo y tecnología son una sola cosa, un solo Moloch.

Acuerdos de colaboración cada vez más estrechos entre Estados, capitalismo trasnacional, ciencia sin escrúpulos y tecnología criminal están acabando con el planeta. En el norte, a pocos kilómetros, en Francia, Suiza, Rumania, las centrales nucleares son innumerables. En la Unión Europea hay ciento noventa y siete, doce dentro de las fronteras italianas. Adinolfi sabe bien que es solo cuestión de tiempo antes que un Fukushima europeo siembre la muerte en nuestro continente. Estamos seguros, ingeniero, que aunque sea por solo un segundo, te has sentido responsable por la espada de Damocles que pende sobre nuestras cabezas. Tenemos malas noticias para ti: por cada acción existe una reacción igual y opuesta, y tu cuerpo lo demuestra. Con nuestro accionar, te devolvemos una ínfima parte del sufrimiento que tú, hombre de ciencia, has vertido sobre el mundo.

Roberto Adinolfi, líder de Ansaldo Nuclear, tentáculo de Finmeccanica, pulpo artificial monstruoso. Sus tentáculos están en todas partes, estrangulando, asesinando y oprimiendo. Finmeccanica quiere decir Ansaldo Energía con sus tumbas nucleares. Finmeccanica significa Ansaldo Breda, con sus trenes de alta velocidad que devastan la Tierra. Finmeccanica significa Selex Sistemi Integrati, Dirstechinical Service Inc. Elsag Datamat equipando a la policía racista estadounidense para el control de la frontera con México, con su delirante diseño de muros electrónicos contra migrantes en Libia, y el suministro de tecnología sofisticada para carabineros de Chile. Finmeccanica Alenia significa Avio Alenia, Selex Galileo con sus bombarderos F35 de combate, y los terribles aviones no tripulados. Finmeccanica significa centros policiales en el Salto de Quirra, Cerdeña. Finmeccanica significa bio y nano tecnologías. Finmeccanica significa muerte y sufrimiento, las nuevas fronteras del capitalismo italiano.

Los seres humanos están hechos de materia y sueños. Nuestro sueño es una humanidad libre de toda forma de esclavitud, que crezca en armonía con la naturaleza. Un sueño que hacemos vivir en el instante que luchamos por conseguirlo. Nuestro sueño tiene para nosotros un nombre, “anarquía”, y estamos dispuestos a todo para realizarlo. No estamos solos en esta aventura, en todo el mundo una nueva anarquía está floreciendo, opuesta al anarquismo ideológico y falso, anarquismo vacío de cualquier aliento de vida, que solo se hace efectivo en la teoría, en el asistir a asambleas y manifestaciones, y en la cobardía de un ciudadanismo que apesta a muerte. Una nueva anarquía se está levantando entre las ruinas de ese anarquismo, miles de células que se comunican entre sí a través de miles de acciones.

Damiano Bolano, Giorgos Nikolopoulos, Panayiotis Argyrou, Gerasimos Tsakalos, Michalis Nikolopoulos, Olga Ikonomidou, Christos Tsakalos, Haris Hatzimichelakis, los miembros encarcelados de la Conspiración de Células de Fuego (CCF) FAI son los hermanos y hermanas que dedicaron su determinación y coraje a la lucha, su coherencia y proyección nos han hecho fuertes. Camenish, Pombo da Silva, Eat y Billy, Tortuga, Silvia Costa, y tantos otros prisioneros en las cárceles de todo el mundo; Rusia, México, Chile, Indonesia, Suiza, Estados Unidos, fueron quienes nos enseñaron a no temer a la cárcel. De Blasi, Pinones, Di Napoli, Cinieri, Morales, Sole, Baleno y otros tantos asesinados por la represión estatal, nos enseñaron a no temer a la muerte. Fueron desconocidos hermanos y hermanas de la FAI/FRI italiana, que impulsan el proyecto de la organización informal. Con su determinación, constancia y persistencia, a pesar del pesimismo general, en contra de la crítica malintencionada, contrario a un realismo desesperanzado, contra todo y todos, han logrado mantener viva la llama de la nueva anarquía. Una llama encendida como sol cuando hermanas y hermanos de la CCF han aportado con su coraje-acción-organización.

Si fuéramos más realistas no hubiéramos tomado las armas. Si fuéramos más realistas no afrontaríamos tantos riesgos, viviríamos nuestra existencia produciendo y consumiendo, quizá indignándonos. Somos amantes locos de la libertad, nunca renunciaremos a la revolución ni a la destrucción completa del Estado y su violencia. En nuestra revuelta anárquica y nihilista, con la esperanza de un futuro sin fronteras, sin guerras, sin clases sociales, sin economía, sin explotados ni explotadores. La posibilidad de realizar este sueño es para nosotros como un rayo de luz en la oscuridad. A pesar de lo tenue de ese rayo, siempre valdrá la pena buscarlo, cueste lo que cueste engrandeceremos nuestras vidas.

Ustedes, anarquistas que nos acusan de ser poco realistas, aventureros, suicidas, provocativos y mártires, les decimos que con su lucha “social”, con su ciudadanismo hacen que se fortalezca la democracia. Siempre en la búsqueda de consenso, sin llegar a cruzar el límite de lo “posible” y lo “racional”, la única brújula que orienta su acción es el código penal. Dispuestos a arriesgarse solo hasta cierto punto, siempre dispuestos a encontrar infinitas justificaciones ideológicas para no aceptar sus propios miedos. Estamos seguros de que algún día tendrán la última palabra sobre nosotros, como en el pasado la tuvieron sobre otras experiencias de la lucha armada. En algunos años escribirán un bello libro sobre esta historia, criticarán nuestros errores y deficiencias. Desde las alturas de su “coherencia” nada es lo suficientemente revolucionario, pero nadie, ni siquiera ustedes serán capaces de quitarnos el placer de haber realizado y vivido, aquí y ahora, nuestra revolución.

Al considerar la vida de la inmensa mayoría, nos damos cuenta que los anarquistas no estamos tan lejos de la enajenación de aquellos que producen, consumen y mueren. Nosotros somos productores y consumidores de cultura radical y música alternativa, poco a poco, muy lentamente, morimos sin haber tomado las armas ni haber disparado contra el opresor. Toda nuestra tensión revolucionaria se desahoga con los encendidos artículos de publicaciones y sitios de internet, también con las apasionadas letras de nuestras canciones, o en los esporádicos enfrentamientos callejeros, suficiente para acallar la conciencia propia. Claro que hacemos autocrítica, no nos sentimos diferentes de los demás anarquistas por empuñar una estúpida pistola, tan solo hemos dado un paso de los muchos que hay que dar para escapar de la enajenación del “Ahora no es el momento…” “Los tiempos no están maduros…”

Vencer el miedo ha sido más sencillo de lo que hubiéramos imaginado. Haciendo ahora lo que ayer creíamos imposible, es la única solución que hemos encontrado para derribar el muro de la opresión cotidiana, de impotencia y de resignación que, hasta ahora, hemos visto es la salida de un anarquismo insurreccionalista de fachada, que por falta de coraje legitima al Poder. Se podría buscar “consenso” golpeando ahí donde hay malestar social, por ejemplo, contra algún funcionario de Equitalia [oficina de recaudación de impuestos], aunque con esa acción no se busque tal “consenso”. Lo que ahora buscamos es complicidad. Hace poco, una célula de la FAI/FRI hirió de gravedad a un burócrata de Equitalia, acción que ha tenido una amplia aceptación, algo que los denominados anarquistas “sociales” han intentado obtener en numerosas ocasiones, pero sin mucho éxito. Los hermanos y hermanas del “Nucleo por la libertad de Eat y Billy” han demostrado con su accionar que la coherencia da resultados, y que no es necesario limitarse a acciones que buscan obtener “consenso.” Estos compañeros han acabado con la maldición que durante mucho tiempo cargaron en sus espaldas los anarquistas, aquella que mal interpretaba la búsqueda de consenso social, atando de manos a quienes son conscientes de la urgencia de accionar, aquí y ahora.

En estos tiempos existe la certeza de que el Estado-Capital se hunde, por eso no puede ser abolida la idea de libertad. La idea de lucha social con la cual nos identificamos, y con la que deseamos activar, es la del pueblo armado contra cualquier Estado, cualquier político, y cualquier opresión económica. Nosotros no nos reconocemos con la ciudadanía indignada por el mal funcionamiento del sistema, del que quieren seguir siendo parte. Intercambiar rabia e indignación en lugar de un proceso de rebelión contra lo establecido es una peligrosa señal de miopía revolucionaria. Vincularse con compañeros (incluso si son honestos) que laboran en el campo de la democracia disidente con grupos que presionan a políticos y empresarios, donde la generosidad se transforma en asistencialismo, es contribuir a que la conflictividad sea tornada espectáculo por los medios de comunicación. Solo radicalizando el conflicto nos orientaremos hacia caminos de libertad individual y social. Identificar el objetivo, “golpear donde más duele”, saber reconocer al enemigo aunque aparente ser cordero. Hacer trabajo que permita transitar del arma de la crítica a la crítica armada. No hay retórica ni espectáculo cuando una acción propicia la coincidencia entre instrumentos y objetivos.

Con esta acción nace el “Núcleo Olga.” Nos adherimos con entusiasmo a la FAI/FRI, uniéndonos a tantos otros grupos de la nueva internacional anarquista por todo el mundo; México, Chile, Perú, Argentina, Indonesia, Rusia, Inglaterra, Italia, España, Grecia … Operación proyectada y realizado por anarquistas sin experiencia militante ni especialización, sencillamente anarquistas. Con esta primera acción, deseamos definitivamente trazar una línea entre nosotros y el anarquismo que se conforma tan solo con palabrerías y se hunde en el gregarismo.

Hemos tomado el nombre de una hermana nuestra de la CCF, Olga Ikonomidou, debido a su coherencia y fuerza como parte de la “Célula de integrantes encarcelados de la CCF”, instalada en el corazón de la FAI/FRI. En nuestra próxima acción, usaremos el nombre de otro hermano griego, una acción para cada uno de ellos. Con Adinolfi herido, proponemos una campaña de lucha contra Finmeccanica, el pulpo asesino. Hoy Ansaldo Nuclear, mañana otro de sus tentáculos. Invitamos a todos los grupos e individualidades de la FAI a atacar esa monstruosidad con todos los medios necesarios.

¡Larga vida a la Conspiración de Células de Fuego!

¡Larga vida a la FAI/FRI!

¡Viva La Anarquía!

Núcleo Olga FAI/FRI

Mayo 2012

Un casino en llamas

Los efectos combinados de la epidemia del Coronavirus y las repercusiones de la globalización –sobre la que actúa con creciente peso la carrera desenfrenada por apoderarse de la tierra y de los metales raros, necesarios para la construcción de satélites, la digitalización de la producción y de la sociedad, y la llamada transición energética–, abren escenarios impredecibles. Por un lado, asistimos a una aceleración sin precedentes hacia el control totalitario; por otro, la valorización del capital parece cada vez más frágil, poniendo en tela de juicio directamente al Estado. No sólo las condiciones materiales, la salud y la libertad están decayendo, sino que esto está ocurriendo a través de una experiencia de masas, y a escala internacional. El poder ondea la bandera de la necesidad, pero impera la contingencia.

Probemos sustituir «nocividad» por «epidemia»: «A pesar de todas sus evidentes ventajas como método de gobierno, la proscripción de la conciencia no escatima en la devastación de la sociedad, que en sí se corrompe irreversiblemente. Y cuando pretende actuar como garante de la supervivencia de la humanidad, sólo añade a su habitual irrealismo un simulacro de guerra contra la nocividad, el último truco tramposo en un casino en llamas». Lo que le da cierto aire de final de juego a todo esto, no son las pretendidas «crisis insuperables del capitalismo», sino los límites ecológicos del Planeta, los cuales cada vez son mas difíciles de enmascarar con los avances tecnológicos.

En este escenario, un proyecto revolucionario no puede prescindir del análisis cuidadoso de sus «puntos de aplicación». Y aquí volvemos a la cuestión del espacio público. Por una suerte de paradoja, el municipalismo libertario de Bookchin es una de las referencias del «confederalismo democrático» que experimentan las comunidades kurdas en el contexto de la guerra de guerrillas. Dejemos por un momento de lado cuánto hay de autopromoción del PKK en tal referencia. Nos interesa otra línea de razonamiento. Los ejemplos históricos en los que se fundamentó la propuesta Bookchiniana eran los clubes de la Revolución Francesa, la Comuna y la democracia directa de los Consejos. Hace más de veinte años, alguien señaló que era imposible sacar esos ejemplos de organización federalista de su contexto material y psicológico: el movimiento insurreccional. Sin esa ruptura –continuaba el razonamiento– no se construye ningún espacio real de diálogo en las ciudades del Estado. La idea de una secesión progresiva de la dominación mediante municipios libertarios federados entre sí progresivamente, no es sólo una ilusión que antepone los efectos a las causas, sino también el terreno abierto para cualquier tipo de cogestión institucional. El hecho que Bookchin haya aterrizado en la propuesta de las listas cívicas para presentarse a elecciones municipales, no es un accidente en el camino, ni un ejemplo flagrante de inconsistencia personal: es la conclusión lógica de quienes piensan que el «modelo insurreccional» es un fantasma del pasado, un legado del siglo XIX que impidió la formulación y la práctica de una política libertaria acorde a los tiempos. Ahora, no sólo ese fantasma ha vuelto a vagar por el mundo con creciente frecuencia, sino que bajo su «hechizo» las experiencias de democracia directa que realmente merecen ser criticadas, han tomado forma (las demás se critican a sí mismas por la dañina irrealidad en la que se retuercen). Y la crítica, como vimos antes respecto a los consejos obreros, no puede detenerse en la forma (unanimidad versus mayoría, delegados revocables versus portavoces permanentes, etc.), sino que debe descender al nivel del contenido: que no es tanto en el discurso sino en la práctica donde se transforma la vida, lo que se pone en común más allá de las palabras, la relación entre la autoorganización de la violencia y el diálogo real, los ámbitos sociales que se ven tocados y desbordados por la lucha. En resumen, el grado de irreversibilidad alcanzado por el movimiento.

No es casual que quienes piensan en términos de proyección de «ese dominio público, donde la libertad puede desplegar sus seducciones y convertirse en una realidad tangible», sean, sobre todo, quienes se mantienen más alejados de los choques sociales que permiten su formación. Esa es nuestra limitante, que ciertas fórmulas mágicas («destruir el trabajo», «dinamitar lo existente»…) ayudan a disimular. Ahora bien, si realmente deseamos soltar el vaso, es cuestión de ir más allá de esas fórmulas. Y luego, pensar en el anarquismo, no sólo como una metodología insurreccional –si nos limitamos a eso, no abandonamos el ámbito de la forma– sino como proyecto revolucionario. Como un conjunto articulado de contenidos en constante búsqueda de sus «puntos de aplicación». La práctica de los grupos de afinidad y la coordinación informal, nos indican cómo deben organizarse los compañeros; en el mejor de los casos, nos sugieren cómo intervenir en cierto contexto, a partir de determinados ángulos de ataque, que permiten abrir ciertas brechas; pero en sí mismas –precisamente porque un proyecto requiere de un método, pero no es simplemente un método– permiten que transpire muy poco de la vida por la cual están luchando; por ejemplo: las primeras medidas comunistas que intentan adoptar en un contexto insurreccional.

Massimo Passamani

 

Fragmento de “La palabra y la cosa: a propósito del proyecto revolucionario”; Los Días y las Noches: Rivista anarchica. Número 11. Julio 2020.

 

Traducción Corrispondenze Anarchiche.

 

 

¿Quién es Noam Chomsky?

Noam Chomsky es probablemente el anarquista estadounidense más reconocido, algo curioso dado que en realidad es un liberal de izquierda y un reaccionario puro en su especialidad como académico de teoría lingüística. También es, por donde se vea, un incansable, generoso y sincero activista —lo que desafortunadamente no asegura que su pensamiento tenga valor liberador.

Leyendo sus diversos libros y entrevistas, uno se sumerge en vano en busca de algún argumento anarquista o de crítica profunda. Cuando le preguntaron si “¿Todos los gobiernos son inherentemente malos?” su respuesta fue no (28 de enero, 1988). Motivado por su “deber como ciudadano”, es un crítico de las políticas gubernamentales mas no del gobierno en sí. El constante estribillo en su trabajo es un llamado a la democracia, a la “verdadera democracia”, a la “participación real”, la “participación activa” y cosas por el estilo.

Su objetivo es luchar “por un avance significativo en la democratización,” mas no por remplazar del mando político por una condición de no gobierno llamada anarquía. Sorprendentemente su práctica personal consiste en el reformismo orientado a esfuerzos simbólicos como la resistencia a impuestos y la membresía a la Unión Americana por las Libertades Civiles. En vez de una crítica al capital, sus formas, sus dinámicas, etc. Chomsky llama (1992) a luchar por un “control social más allá del inversionismo. Eso es una revolución social.” Qué declaración tan más ridícula.

Su enfoque casi exclusivo sobre Estados Unidos y su política exterior, revelan una estreches con una influencia demasiado conservadora para considerarle como pensador radical. Su llamado a una mayor implicación dentro de la política actúa contrariando el potencial de la marea subversiva, que de por sí es cada vez menor. El énfasis de Chomsky por la nave estatal gravita por sí mismo rumbo a la reafirmación de los Estados, e ignorando por completo temas importantísimos (como la naturaleza o la mujer, por mencionar algunos), cuestión que lo hace aún menos relevante.

En términos de las relaciones intergubernamentales sus posturas son igual de decepcionantes. Un punto primordial sobre este tema es el del Medio Oriente, y aquí observamos de todo menos un análisis anti-autoritario. Él ha argumentado consistentemente (en libros como The fateful triangle [El triángulo de la lealtad], 1983) la necesidad de una salida bilateral entre Estados por la cuestión de Palestina. Una formula característica: Israel con sus fronteras reconocidas internacionalmente, tendrá los mismos derechos que cualquier Estado en el sistema internacional, ni más ni menos.” Este tipo de posturas encajan perfectamente dentro de la farsa electoral y todo lo que representa. Siguiendo esta línea, respondió que el político de centro Ruben Zamora, era la persona a la cual más admiraba (Voices of Dissent [Voces del Disenso], 1992).

Chomsky se ha quejado varias veces de que el actual sistema y sus perros falderos, los medios de comunicación, han hecho todo lo posible por marginalizar y suprimir sus posturas, esto a pesar de la cantidad de libros de su autoría impresos. Algo irónico ya que él ha contribuido con más fuerza aún a la marginalización de las perspectivas anarquistas. Figura en incontables anuncios y testimonios dentro de publicaciones como The Nation, In these times y Zmagazine, pero nunca ha mencionado a Anarchy, Fifth State o cualquier otra publicación anti-autoritaria. Encumbrar acríticamente a los medios de la izquierda liberal está muy lejos de ser un mero descuido. De hecho, yo intercambie un par de cartas con él en 1982, hablando de este tema (las copias las tengo en mi poder). Lo que recibí fue una respuesta escueta de carácter pro-izquierdista y el posterior ndono de nuestro intercambio epistolar, mientras que por otro lado continúa dándole la espalda públicamente a cualquier punto de vista anarquista.

El libro más reciente de entrevistas a Chomsky, Class Warfare [Guerra de Clases], es promovido en los ambientes liberales-izquierdistas como “una nueva y accesible forma de entender La Revolución Republicana. ”Supuestamente provee respuestas a preguntas tales como: “Por qué como partidario de los ideales anarquistas, está a favor del fortalecimiento del Gobierno Federal.” La verdadera respuesta, dolorosamente obvia, es que él no tiene un pelo de anarquista.

Siendo profesor de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachuset, alcanzó la fama y la fortuna por sus concepciones acerca del lenguaje. El profesor Chomsky ve al lenguaje como una parte sujeta e innata de una “naturaleza humana esencial” (Barsamian, 1992). El lenguaje se desarrolla sobre un camino intrínsecamente determinado, muy similar al de un órgano físico. En ese sentido, Chomsky dice que el lenguaje “simplemente despierta” (1988) y que deberíamos estudiarlo como si “estudiáramos cualquier problema de biología” (1978). En otras palabras, el lenguaje, la parte más fundamental de la cultura, no tiene ningún vínculo con la cultura y es una cuestión de desarrollo instintivo a través de la especialización biológica.

Aquí, como en cualquier otro punto, Chomsky no puede ni siquiera imaginar alguna problemática sobre los orígenes de la alienación o desconoce las investigaciones fundamentales sobre lo que realmente es la cultura simbólica. Para él, el lenguaje es estrictamente un fenómeno natural poco relacionado con la génesis de la cultura humana o el desarrollo social. Una perspectiva severamente retrograda y poco radical, ligada a su falta de voluntad para cuestionarse otras cosas fuera de su reducido enfoque político.

En la edición del verano de 1991 de la revista Anarchy se incluyó “Una breve entrevista con Noam Chomsky sobre Anarquía, Civilización y Tecnología”. Nada para sorprenderse, de hecho fue un intercambio un poco extraño dada la antipatía general del profesor por estos tres tópicos. El tema de la anarquía fue evadido por completo, tal y como lo ha venido haciendo todos estos años. Al responder a varios de los cuestionamientos sobre civilización y tecnología, él estaba obviamente incomodo, así como falto de preparación para dar una respuesta bien fundamentada. Desconectado de las nuevas líneas de pensamiento que críticamente re-examinan la naturaleza de la civilización, ignoraba la creciente literatura al respecto, y su inminente influencia en el movimiento anti-autoritario.

Con respecto a la tecnología su respuesta fue un poco más extensa, aunque bastante desganada, demostrando que estaba tan a oscuras como cuando se le cuestionó sobre la civilización. Sus respuestas eran los clásicos, poco examinados y desacreditados clichés pro-tecnológicos, que cada vez gozan de menor credibilidad entre los anarquistas: la tecnología es simplemente una herramienta, un fenómeno “más o menos neutral”, para ser visto solo en términos de usos específicos, igualmente no examinados. De hecho Chomsky declara que los automóviles están bien, que el único problema son los ejecutivos detrás de las grandes corporaciones. Lo mismo con la robótica, piensa que es algo caído directamente del cielo y que no tiene conexión alguna con la dominación de la tierra, la división del trabajo, etc. En resumen, él proclama que “la única cosa capaz de resolver los problemas medioambientales es la tecnología avanzada”. Exactamente: ¡quiere más de la desalmada y anti-ecológica tendencia que ha creado la pesadilla actual!

En la primavera de 1995, Chomsky donó una buena parte de las ganancias que recibió tras una concurrida conferencia sobre las políticas internacionales de Estados Unidos al 223 Freedom and Mutual Aid Center [Centro Libertario y de Apoyo Mutuo 223] de Portland, mejor conocido como la infoshop anarquista local. Para honrar apropiadamente al generoso benefactor, la infoshop invirtió el dinero, primero que todo en un sistema de cómputo, y unos meses después financiarían un folleto promocionando el espacio y las ideas que lo sostienen. Entre las citas más prominentes que adornaban este panfleto está una que empieza; “La misión para una sociedad industrial moderna, es alcanzar los avances técnicamente realizables…” Un lector atento quizá no necesite que le cuente quién es el autor de estas palabras, ni que le diga por qué esto no puede tener ninguna influencia sobre el pensamiento radical. Para aquellos de nosotros cuyo objetivo es ayudar en la abolición total de nuestra “moderna sociedad industrial”, nos parece extremadamente repulsivo celebrar abyectamente su realización.

John Zerzan

Tomado de “El Reverdecer Anárquico”. Editorial Revuelta Rústica

Entrevista y diálogo con Alfredo Cospito desde la prisión de Ferrara

Los medios de comunicación anuncian la llegada de los robots con mucha ostentación. Casi siempre vinculan este fenómeno con el peligro del desempleo, algunos medios más imaginativos van más allá al ver el advenimiento de los robots como la superación de lo humano, una dictadura de las máquinas contra las que oponerse a un humanitarismo genérico. Durante décadas nos han estado bombardeando con el peligro de una inminente catástrofe ecológica que sugiere, en el mejor de los casos, una tecnología ecológica y sostenible, pero en el peor de los casos (para los ecologistas más «radicales») la esperanza de un colapso espontáneo del Sistema.

¿Por qué lo hacen los medios? Nos brindan una enorme cantidad de desinformación que nos lleva de la mano a soluciones ficticias, un «humanismo genérico» que actúa como contraparte de un concepto igualmente genérico, el de «personas», sugiriendo una supuesta inevitabilidad de la catástrofe de la cual solo el «destino», un meteorito, una guerra nuclear, o la llegada de hombres verdes podría evitarlo. De esta manera, socavan nuestra voluntad convenciéndonos de que lo posible es imposible. Dejando solo dos «alternativas»; la falsa esperanza en una tecnología a escala humana o, la renuncia a lo inevitable en la ilusión de que un «dios» o el «destino» nos pueda alejar de la pesadilla.

¿Qué es lo contrario a toda esta mierda? La plena conciencia de nuestra fuerza, la plena conciencia de quién es responsable de la explotación, las guerras, y la catástrofe. Es de sólo una clase que tiene el control de la sociedad hiper-tecnológica. Únicamente una clase disfruta de beneficios, para la otra clase sólo hay basura, migajas, explotación. Los robots no son nuestros enemigos, sino quienes les diseñan, es decir, el capitalismo y los Estados que financian estos proyectos; hombres y mujeres de carne y hueso. Estoy seguro de romper una puerta abierta diciendo que es una contradicción en términos de una «sociedad liberada» que se beneficia de una hiper tecnología. Debemos tener el coraje de renunciar al «Progreso», debemos tener el coraje de oponernos con las armas en la mano, jugándonos la vida para detener este proceso autodestructivo que no es inevitable en lo absoluto.

Sólo la explotación sistemática de miles de millones de mujeres y hombres puede sostener la modernidad, no existe ninguna «utopía» comunista estatal que se mantenga. Esto, al menos hasta que las riendas estén en nuestras manos, la humanidad imperfecta, una vez que la clase dominante se vea obligada a delegar (dar) el mando (de una «mega máquina» ya demasiado compleja de manejar) a una «superinteligencia», nos esperará un «bienestar virtual» para todas, un «bienestar infernal» sin ninguna libertad, que no deseo ni a mi peor enemigo.

Pero seamos claros, de lo que estamos hablando: en cuanto a la «ciencia ficción», y que el incendio puede aparecer, nos referimos a una «revolución» que, si no se detiene, afectará la vida de todo el planeta. Si el capitalismo es el hijo alienado de la supremacía de la tecnología y la ciencia, podemos deducir fácilmente que el producto de ésta relación es la «mega máquina« en la que todas vivimos inmersas. El siguiente paso será la conciencia de que ésta «mega máquina« existirá a través de la I.A. (inteligencia artificial).

Vayamos paso a paso. En el mundo, las inversiones en I.A. en este momento son consistentes y se multiplican año con año. En 2016, Europa invirtió 3.200 millones de euros, se esperan 20.000 millones de euros en el 2020. Los Estados Unidos ya han invertido $18 millones y se esperan $37 millones para 2020. En todo el mundo, se invirtieron 12.000 millones de euros, solo en 2017, para el estudio de algoritmos capaces de aprender de sus errores, de forma independiente.

Está en etapa avanzada la creación de computadoras neuromórficas, que sustituyen los cálculos basados en códigos binarios (on – off) por la utilización de procesadores que intercambian señales como lo hacen nuestras neuronas. Alcanzando velocidades infinítamente mayores, con dimensiones pequeñas, y métodos de operación cada vez más «cercanos» a nuestra mente. Los efectos en el Mercado, aunque parciales, ya existen: – máquinas automáticas – medicina (análisis de historial clínico, rayos X, enfermedades, virus) – robótica (todos los sistemas que manejan robots) – automatización industrial – análisis y administración de sistemas complejos como la viabilidad de metrópolis, sistemas de gestión automáticos, análisis y pronóstico de las tendencias del mercado bursátil, análisis y pronósticos meteorológicos/agrícolas, análisis de vídeos, textos e imágenes publicados en línea, gestión logística.

Hoy para gestionar esta «revolución», participan un número limitado de científicos, técnicos súper especializados en muy pocos centros en todo el mundo. Todos al alcance de una Internacional Anarquista de combate, aunque de fuerza limitada ¿Sus mejores armas? Voluntad y determinación, estas dos cualidades serían suficientes para hacerles retroceder y parar este «progreso» tecnológico, que nos hacen ver imparable.

Todavía tenemos el tiempo a nuestra disposición, y espacio para maniobrar, sobre todo porque el «Sistema» aún no es plenamente consciente del punto de inflexión que está a punto de ocurrir. Las inversiones, aunque son enormes, apenas están comenzando. Es muy probable que las burocracias gubernamentales, y las agencias de inteligencia, tengan cierta ineptitud, una rigidez que les impida comprender plenamente la importancia de algunos desarrollos que para nosotras, fuera de estas lógicas y ciertas especialidades, pueden ser claras. Decimos que estar fuera y en contra del Sistema podría permitirnos tener una visión general amplia, una mayor flexibilidad mental. Los obstáculos para comprender tal «revolución» tecnológica, en un punto de inflexión tal, podría ser particularmente fuerte para los gobiernos, los Estados y los capitalistas

¿Pero, en qué consistiría este avance, ésta «revolución» tecnológica? La revolución agrícola se ha extendido por todo el mundo en miles de años, la revolución industrial en centenares, la revolución de la información en pocas décadas y tendrá su punto máximo, su «punto de no retorno» lo que los técnicos y científicos llaman «explosión de inteligencia». El «Proyecto Cerebro Humano», fundado en 2005, espera recrear un cerebro humano dentro de 20 años. A partir de ese momento se activará la llamada «explosión», la transición de una inteligencia humana a una súper inteligencia (suprahumana). Los científicos argumentan que una vez que se alcancen las capacidades intelectuales humanas en muy poco tiempo (incluso meses), comenzará la explosión de inteligencia, que consistirá en un crecimiento exponencial e incontrolado de las capacidades de la IA. Desde ese momento, el riesgo de perder las riendas de nuestro destino será muy alto, para felicidad de transhumanistas. El homo sapiens se convertirá en otra cosa, algo oscuro, un aborto de la naturaleza, un cáncer para este planeta, más de lo que ya es.

Afortunadamente para nosotras, los científicos por su naturaleza a menudo son demasiado «optimistas» en el tiempo y «fantasiosos« en las perspectivas. Podemos contar con nuestras capacidades para contrarrestar y revertir este proceso. Depende de nosotras, de nuestra lucidez, de las fuerzas y de las armas que pongamos en juego. Creo que lo importante es no quedar atrapados en el catastrofismo, que no nos fortalece, sino que nos lleva a la resignación de lo inevitable. Para tener una idea más precisa del salto tecnológico que la «modernidad» nos promete a través de la superinteligencia, leamos un par de definiciones que los técnicos dan de esto:

«Cualquier intelecto que supere con creces el rendimiento cognitivo de los seres humanos es, casi todo, de interés para dominar». Una máquina ultra inteligente, es aquella «que puede superar con creces todas las actividades intelectuales de cualquier ser humano, por más inteligente que sea».

La súper inteligencia, según quienes trabajan en ello, será la panacea para todos los males, la Lámpara de Aladino que resolverá lo relacionado a energía, contaminación y problemas económicos. Encontrará la cura para todas las enfermedades, incluso promete inmortalidad. Pero los mismos científicos y técnicos que deliran sobre estos avances futuros (que, por supuesto, inevitablemente irán en «beneficio» sólo de la clase dominante) están aterrorizados y lo consideran su advenimiento extremadamente peligroso, hasta el punto de compararla con los peligros de la era atómica, de una guerra nuclear. Científicos y técnicos aún están muy lejos de alcanzarla, estudian con desesperación posibles trampas de realidad virtual para contenerla, engañarla, enjaularla una vez alcanzada. Temores y esperanzas, la ley de la ciencia nos condena a «progresar», a avanzar a costa del detrimento de nuestra supervivencia como especie. Pero qué peor condena para un esclavo que una amortización que prolonga la agonía de una vida sin libertad.

Las anarquistas siempre hemos sido sensibles a estos «problemas», porque nada más en estos años se ha desafiado nuestras libertades, más que la «modernidad», la tecnología. A lo largo de los años, ciertamente, no nos hemos limitado a los análisis sociológicos de la ciencia y la tecnología. La parte de nosotras más inclinadas a la acción, aquellas anarquistas que han puesto en práctica la acción directa destructiva, a través de la informalidad y los grupos de afinidad, han desplegado un arsenal teórico y práctico en los puntos sensibles y periféricos para golpear, fibras ópticas, cables eléctricos, postes…

La línea a la que se tiende ha sido que desde el centro del Sistema era necesario desplazarse a la periferia, en la cual los controles eran más bajos. Donde las líneas vitales, si se interrumpen con medios reproducibles (fuego, pinzas…) podrían causar daños considerables. Últimamente se ha hablado mucho sobre interrumpir el flujo de mercancías. Estas tendencias, que prevalecen hoy entre los insurrectos, se deben (en mi opinión) a la oposición del Anarquismo de Acción contra la «lucha» de las B.R.* a finales de los años 70, cuando «ordenaron»  impulsar la consigna de la necesidad de golpear «al corazón del Estado». Para las anarquistas, en cambio, el Estado no tenía corazón, o centro. Esto sucedía cuando las B.R. impulsaban la necesidad de golpear, sintetizándolo en los hombres de Estado más significativos.

Han pasado muchas décadas, todo ha cambiado, pero ésta «fórmula» que tenía un fuerte sentido en ese momento se ha convertido en un «mantra», un «dogma» que se ha perpetuado a sí mismo, perdiendo más y más sentido, convirtiéndose en una presunción de torpeza, intransigencia, y justificación de temores nunca expresados. Esta metodología, al menos en lo que respecta al país en el que vivo, se ha reducido en la negativa (nunca admitida, pero llevada a la práctica) a afectar a las personas, a quienes perpetran directamente la iniquidad del Sistema. Para muchas anarquistas solo existe el «sabotaje» y la acción destructiva (golpear y destruir cosas). La exclusividad de esta práctica está muy extendida, incluso en el entorno «ecológico», con pocas pero significativas excepciones, Kaczynski, por una parte. Esta propensión de excluir acciones violentas contra las personas también la hacen (con excepciones ocasionales), inclusive ALF y ELF.

Las «organizaciones» que por otras razones son un ejemplo importante (pero concreto) de cómo podemos «organizarnos» de manera deconstruida. Como dicen algunas compañeras, «una organización que no quiere organización». Sin lugar a dudas, en mi opinión, ha tenido influencia en la práctica de la FAI-FRI, sólo piensan en comunicarse a través de acciones y campañas internacionales. Espero que tengamos la oportunidad de hablar de ello con detalle, más adelante… Aquí, en Italia, en la esfera anarquista, en los últimos años, solo algunas acciones de la FAI han sido opuestas. Los muy denigrados «paquetes bomba», son una práctica antigua que, por lo que puedo decir, es parte de la «tradición» anarquista. Tan solo pensar en los llamados «galeanistas» en Estados Unidos, o en las explosiones hechas por anarquistas, que escaparon a Francia durante el fascismo, dirigidos a los principales periódicos italianos, solo por nombrar algunos. Como dije en el pasado, la distorsión de la «historia», la purga de hechos incómodos no es una práctica exclusivamente estalinista, incluso los anarquistas la practicamos a nuestra manera, a menudo inconscientemente.

Hablando del movimiento luddita, de las anarquistas, y no solo de estos movimientos, se presentan a menudo como ejemplo exclusivo de la práctica del «sabotaje», borrando una parte de esa historia que no es fácilmente digerible, debido a cierta visión de su accionar. También hubo asesinatos entre las armas ludditas, no se limitaron a la destrucción de telares. En 1812, William Horsfall, propietario de una fábrica textil, fue asesinado a tiros en una emboscada, días después de amenazar a sus trabajadores con reprimir cualquier tipo de revuelta, y que la sangre luddita alcanzaría su silla. Fue él quien sucumbió, fue su sangre la que fluyó. Tres ludditas fueron ahorcados por ese gesto de revuelta. No fue un caso aislado, cuando leemos exaltaciones correctas del luddismo casi nunca conocemos de este tipo de acción ¿Por qué?

¿Quizás el «sabotaje» es más subversivo, más peligroso para el Sistema que la eliminación física de un amo? Ciertamente hoy implica una mayor reacción del Sistema, una mayor represión. Pero el «miedo» nunca es un buen consejero, nos hace perder la racionalidad, el sentido de la realidad. Quizás se deba a la sensación de pérdidas de la realidad, a las infinitas disquisiciones «sociológicas» que muchas anarquistas hacen del término «terrorismo», y de cómo esta palabra puede «aislarnos» y ser el único producto del Poder. El terrorismo es una práctica que las anarquistas (como casi todos los movimientos revolucionarios y populares) siempre han usado. Nunca me cansaré de decirlo, por impropio y molesto que pueda ser, porque creo que la honestidad y la coherencia intelectual están estrechamente relacionadas, y para ser creíbles y, por lo tanto, eficaces en la acción, uno debe ser honesto consigo mismo y con los demás, y no razonar según la conveniencia inmediata sino con razón en perspectiva. El terrorismo se entiende como una práctica que propaga el terror en la clase dominante, como lo hizo Emile Henry, al igual que los argelinos al golpear bares franceses (ejemplos hay infinitos), por cuestionable que pueda ser a nivel «moral», nunca ha sido indiferente a nadie, y la historia que dice que el terrorismo de abajo hacia arriba tiene todas las justificaciones del mundo. Lo siento si me salí del tema, pero algunas cosas, aunque me incomodaban, tenía que decirlas.

[Fragmento]

Revista Vetriolo. Otoño de 2018.

Alfredo Cospito

 

* Brigadas Rojas (Brigate Rosse). Organización armada marxista-leninista. Activa en los años 70.