Los individualistas que salvaron a Malatesta

He criticado a Malatesta por su actitud, poco cordial, asumida en lo concerniente a la bomba del Diana. De hecho a él lo arrestaron un mes después que a mí, el 17 de Octubre de 1920, por instigar a la revolución.

En Italia estaba por desencadenarse la furibunda reacción fascista, ante la cobarde rendición de los socialistas que no supieron levantar barricadas; ésta reacción, ayudada y subvencionada por la burguesía y su Estado, tuvo la necesidad de quitar de la circulación al único revolucionario con cierta seriedad, supuestamente, en la fosa que es la península itálica. Malatesta, encarcelado hacía varios meses, empezó en San Vittore una huelga de hambre en protesta contra el tribunal liberal que no se decidía nunca a fijar la fecha de su proceso. Pero el tribunal no cedía y Malatesta, después de varios días de ayuno, extenuado por la debilidad, estaba a punto de morir.

Nadie se levantaba en su favor. El proletariado, el eterno cordero cornudo y balante, revestido con cabellera de león por sólo un instante pero que, luego, envilecido por la indecisión y la cobardía de sus jefes y aterrorizado por los garrotes de los fascistas, reculaba como humilde siervo, no se sacudía de la inercia y dejaba al viejo agitador morir de hambre en las mazmorras, después de tanto haberlo homenajeado al momento de su regreso a Italia.

Los socialistas que estaban divididos de los comunistas, no pensaban más que en arremeter contra ellos mismos. Gramsci, en sus columnas de “L’Ordine Nuovo”, lanzaba contra Nenni todos los calificativos tomados del vocabulario de los burdeles, y Nenni (valiente defensor de los comunistas, en la actualidad) contestaba a Gramsci y a los bolcheviques, desde su columna en “L’Avanti!”, valiéndose de los epítetos utilizados en las peleas más feroces. Así entre las acusaciones que se lanzaban recíprocamente, la lucha intestina que los despedazaba y la reacción que los debilitaba, no pensaban, los militantes de ambos partidos, siquiera lejanamente, en mover un dedo en defensa de Malatesta. En realidad no les hubiera desagradado si un negador del Estado desapareciera de la tierra.

Los anarquistas organizadores hacían mucho ruido pero nada en concreto. Gigi Damiani, desde las columnas de “Umanità Nova”, instigaba a la acción declarando que si nadie se movilizaba en defensa del viejo, él rompería su pluma como protesta. Pero nadie se movía, y Damiani no rompía su pluma porque ésta le hacía falta, como a los siervos actuales, para mantener su sueldo de reportero anarquista.

Los únicos que intervinieron en favor de Malatesta fueron los individualistas. Aquellos individualistas contra los que él siempre había luchado y que eran objeto de sus burlas. Actuaron, véase, no sólo para defender a un pobre viejo abandonado por todos, después de una vida entera de lucha revolucionaria, sino porque creyeron que así sacudían la pacífica resignación de las multitudes que toleraban, sin decir palabra, el martirio de quien había sido su Apóstol, y golpeaban la siniestra ferocidad de la clase dominante que quería, con la violencia, mantener imperturbable su poder.

Giuseppe Boldrini, Ettore Aguggini y Giuseppe Mariani hicieron estallar una bomba en el teatro Diana de Milán. Hubo muertos y heridos. La opinión pública se indignó con los anarquistas. Malatesta, a penas conocida la noticia, condenó el atentado y, en signo de protesta, interrumpió la huelga de hambre. Con esa evasiva se salvó. De lo contrario no hubiera podido volver a alimentarse sin que el ridículo lo cubriera, y en consecuencia terminara su fama de héroe que prefiere morir antes que ceder. Siempre condenó el atentado del Diana, y acabó definiéndolo como obra de “desesperados que ni siquiera son anarquistas, porque el anarquista cree en el porvenir”. Él se presentó en la Corte de Assise en Milán, bajo la pelusa del utopista que aborrece el terror, y fue absuelto.

Pero Mariani, Aguggini y Boldrini, que habían actuado en su defensa, sufrieron una condena de ergástula. Además fueron condenados más duramente pues, en la audiencia, se afirmó que su acción fue tan infame que suscitó la reprobación del mismo Malatesta. En la cárcel, Boldrini y Aguggini murieron; y el pobre de Mariani salió después de 25 años, débil en extremo, y fue a caer en las manos de los secuaces de San Errico Malatesta, los cuales lo han obligado a renegar de su gesto.

Las consideraciones no favorables a la actitud de Malatesta, en lo concerniente a los terroristas, yo las exponía con franqueza en las reuniones de exiliados de la “Casa Común” atrayéndome las protestas y la ira de los imbéciles idólatras malatestianos. Me decían estos que San Errico había sido coherente porque siempre condenó la rebelión individual. Yo contestaba con naturalidad, que el caso del Diana le había sido, convenientemente, de mucha utilidad, además que selló su infamia contra los terroristas. Discutíamos ferozmente y, muchas veces, llegamos a los golpes.

Enzo Martucci

Tomado del libro “La Setta Rossa”, 1953.

Entrevista: Pasión por la libertad

Entrevista a Jean Weir, anarquista de acción que lleva décadas desafiando al Poder. Participa en el proyecto de difusión Elephant Editions.

1. ¿Cómo te encontraste, junto a cuatro anarquistas mas (Antonio Budini, Christos Stratigopulos, Eva Tziutzia, y Carlo Tesseri), detenida y acusada de robo a mano armada el 19 de septiembre de 1994 al banco rural de Rovereto, en Italia? ¿Cómo evolucionó tu vida para llevarte a esta situación?

Cómo es que me encontré detenida el día 19 de setiembre de 1994…. pues, obviamente, no era el crimen perfecto….. un par de gentes del pueblo nos vieron saltar una valla yendo hacia al bosque de las montañas Chizzola. Empezó una gran búsqueda policial y dentro de un par de horas ya nos tenían a todos. Pero no creo que eso es lo que me estas preguntando. Me preguntaste como había evolucionado mi vida para llegar a este momento. Intentare contestar la pregunta a lo cual me parece como si tienes la idea como que éste fue un tipo de clímax en mi vida. En verdad no es así. Si la cosa hubiera ido de otra manera y no nos hubieran detenido nadie se hubiera enterado de lo que pasó. Hubiera sido simplemente “un día en la vida” de unos compañeros anarkistas.

No me parece nada especial que algunas anarkistas decidan recuperar cosas que nos han robado – tenemos que enfrentar el problema de la sobrevivencia como todos los demás desposeídos y además no solo sobrevivir, queremos sobrepasar las limitaciones de la pobreza y actuar en la realidad. Algunos compañeros piensan que la expropiación será un acto en masas, y que cuando llegue este gran día, todos los explotados actuarán juntos. Otras compañeras no están dispuestas a esperar un tiempo infinito para que ésto ocurra, ni están dispuestas a pasar su vida siendo explotadas o participando en la explotación de las demás.

Mirando atrás, lo que me parece excepcional fue que había compañeras con los cuales fue posible hablar de cualquier cosa con la posibilidad de actuar juntos como resultado. Digo excepcional pero en estos tiempos era normal. El conocimiento profundo de una a otro (y de una misma) es el fruto de estar juntas en una misma lucha- manifestaciones, reuniones, discusiones, acciones etc. – al nivel de un movimiento informal anarkista. Las relaciones entre compañeras se profundizan, se gana un conocimiento real entre uno y otro, no sólo de lo que una quiere sino que también como es como individuo, como reacciona, cuales son los puntos fuertes y los puntos débiles. A partir de éste punto creo que es natural que estos compañeros, quienes tienen confianza y se conocen muy bien, empiecen a tratar ciertas cuestiones de una manera mas profunda y decidan experimentar como para empujar su lucha hacia adelante y abrir nuevas posibilidades en cualquier campo.

Para las anarkistas, al no tener jerarquías, esto también concierne con la acción. La validez de cualquier tipo de acción depende de la existencia de todas las demás acciones en cuanto se realiza en una dimensión proyectual con una tensión real hacia la libertad.

2. Se caldearon los ánimos de los medios y el Estado italiano, e hicieron toda una fanfarria acerca del juicio, pero ¿cómo fue tu experiencia con la solidaridad de otros anarkistas y rebeldes durante el proceso legal y durante tu tiempo en la cárcel?

Bueno pues, la cosa se fue desarrollando en dos juicios…. no, tres. Primero había el juicio para lo del atraco en cuestión, después, se nos acusó de otros dos atracos en la zona, eso dio pie a un segundo juicio (que duro muchos meses) en el cual la “pentita” (insurrecta arrepentida) maduró, convirtiéndose en el famoso juicio “Marini”.. Los ánimos se caldearon rápido en los medios locales después del juicio de Serravalle (cerca de Rovereto): tenían todos los elementos que les fascinan a los medios de comunicación cuando hay una “amenaza terrorista”: extranjeros, anarkistas, pistolas, robo, etc….. pero ésto no era nada comparado con lo que vendría después- a nivel nacional.

La reacción de los anarkistas en Rovereto y en los alrededores fue de inmediato y sin condiciones. Su solidaridad fue apasionada y también lúdica a veces. A través de carteles, octavillas, manifestaciones, y charlas se hicieron cargo de la identidad de las compañeras detenidas, defendiendo nuestra identidad como anarkistas con una denuncia bien articulada contra el rol de los bancos y valorando positivamente al acto de robarlos.

Poco después de nuestra detención, nació el quincenal “Canenero.” creo que se podría decir, aunque podría ser que saliera en otro momento, que nuestra detención fue un catalizador para qué saliese. Sus páginas y el saber que había compas que estaban trabajando día y noche para sacarlas a la luz, alegraron mis días del período inicial del encarcelamiento. Pasaron muchas mas cosas, es difícil escribir todo. Desde el principio, las anarkistas de toda Italia fueron a los juicios. La sala siempre estaba llena y a veces habían tantas personas que no cabíamos todas las companeras dentro. Recuerdo un día que en la ventana de otro edificio que miraba hacia la sala del juicio alguien había escrito con pintura de labios (besos) y una A rodeada en un círculo, después a los que no dejaban entrar en la sala okuparon el edificio de al lado para enviar sus saludos. También recuerdo una noticia de que se habían sellado 150 bancos en un día causando el retiro de una de las denuncias de uno de los bancos y de una pancarta para mi cumpleaños cuando uno de los juicios coincidía con mi cumple. Se expulsaron a un par de compas de la zona después de que se lanzaron unos petardos contra la prisión en Trento el día de uno de los juicios. Y un año nuevo, mientras estaba en la cárcel de máxima seguridad de Vicenza, (una mierda de sitio, y sobre todo el módulo de mujeres) unas compañeras alquilaron un autobús e hicieron una mani improvisada con petardos, pancartas y bombas de pintura- una acción que tenía su merito teniendo en cuenta que la base militar americana de la OTAN estaba muy cerca de prisión. Me contaron cuando ya había salido que todo fue muy divertido y que después de la mani se fueron a una fiesta en las montañas que duró toda la noche. El día después apareció un helicóptero en el cielo sobre la cárcel y desapareció hasta el día que me trasladaron a la prisión Opera de Milano. Esta demostración de amor y solidaridad contribuyó a que me sacaran de un sitio tan asqueroso sin tener que escribir ninguna “carta congraciadora al encargado de la prisión” o algo por el estilo. Estos son algunos de los momento que me recuerdo sobre el período inicial. Después de este período, cuando el invento de esta “ex-militante arrepentida” de una banda inexistente a la cual, supuestamente, pertenecíamos todos, muchos de los compañeros fueron detenidos y tuvieron que entrar en la clandestinidad para poder seguir luchando. Se que hubo mucho debate entre los compañeros que se quedaron de qué hacer pero no se tanto de este tiempo como del momento previo.

Leyendo estas preguntas me hace recordar estos tiempos no tan lejanos y al acordarme de la solidaridad que hubo me llena de ánimos. Fue impresionante. Solamente uno que ha vivido una situación parecida puede llegar a entender de lo que hablo, y como se puede ver, no soy capaz de exprimir la respuesta de esta pregunta en unas pocas líneas. Y a todo esto, lo que te acabo de explicar es sólo una pequeña parte de todo lo que estaban haciendo los compañeros día tras día y noche tras noche.

Un colectivo en defensa de las anarkistas que se había formado antes, buscaban abogado contribuyeron con actos de apoyo, y enviaron noticias regularmente sobre la situación en si, que después desencadenaría en un ataque represivo complejo contra una parte muy grande del movimiento anarkista…..

El compañero que envió el dinero fue acusado de “tesorero” de la organización fantasma clandestina inventada por el fiscal Marini junto con las fuerzas especiales de los carabinieri y le pusieron un orden de busca y captura. El compañero que cogió mucho peso en el colectivo de la defensa fue acusado de haber falsificado una nota interna policial que fue enviada a radio blackout en Torino. Los dos fueron absueltos o se les quitaron los cargos al final.

Se imprimieron y pegaron miles de carteles por parte de anarkistas que querían mostrar su solidaridad en todas las ciudades principales y pueblos durante las varias fases represivas.

La “situación” paso de ser una cosa mas o menos no muy complicada para tres compañeros que fueron “detenidos en el acto”, de lo cual no hay mucho que debatir, a ser una “situación” que había evolucionado hasta llegar a tener alrededor de sesenta anarkistas acusados de pertenecer a una organización clandestina insurrecta contra el Estado etc… pidiendo por los cargos sentencias de múltiples cadenas perpetuas..

Todo se sustentaba por las confesiones de la novia de Carlo que en ese momento tenia 20 años. Ella fue detenida conmigo y las R.O.S. (Reparto Operazioni Speciali) la habían señalado como una persona joven y manipulable que potencialmente podía estar presionada con tácticas de miedo para colaborar con la policía y el sistema judicial. Ella declaró que era una ex-miembro de la “banda” y que había participado en uno de los atracos de la zona de Trento. Como desarrollo la historia fue casi cómico, pero empezó a ponerse bastante seria hubieron cientos de redadas en toda Italia y muchos compañeras acabaron en la cárcel. Algunas hicieron huelga de hambre y consiguieron la libertad. Se realizaron denuncias masivas del montaje contra las anarkistas, lo que ya era noticia principal en los medios de comunicación. Hubo miles de reuniones, ataques contra la prensa, manis, exhibiciones itinerantes, y las entradas al metro fueron siliconadas el primer día del “juicio” “Marini”. Miles de panfletos denunciando, aparte de la detenciones, la manera en que el juicio distorsionaba los métodos anarkistas, fueron distribuidos por todo el país. Hubieron muchísimas acciones y en un momento dado, después de muchas reuniones con grupos e individuos de todo el país la campaña se empezó a un nivel internacional. Hubo muchas intervenciones en las radios libres y acciones en solidaridad en Alemania, España y Grecia. Una compañera alemana que hacia un periódico en alemán empezó a traducir textos desde el italiano, no estaban relacionados con la represión, eran mas teóricos, también monto muchas cosas en apoyo. Ella estuvo muy cercana a mi a través de los años que yo estuve en la cárcel. Recibí desde compañerxs en muchos países incluso desde el reino unido, muchas cartas, telegramas, y notas expresando la solidaridad, pasión y color, deseándome suerte.

3. ¿Nos puedes contar algo sobre tus experiencias y las condiciones dentro de la cárcel también si hubieron oportunidades para rebelarse etc…? ¿Cómo eran tus relaciones con las otras presas?

Otra historia muy larga…. donde empezar? Entonces, para empezar, no fue solo una sino que siete cárceles tras los años, y mucho tiempo estando esposada dentro de una furgoneta entre Trentino y Milano, mirando por los agujeritos de las ventanas forradas de hierro para poder echar un vistazo a las montañas y los campos con los árboles enflorecidos, mientras el juicio en Trento se desarrolló de manera perversa. Las condiciones específicas de cada una de estas cárceles varia mucho pero hay algunos factores que son particulares en los módulos de mujeres- suelen ser mucho más pequeños que el de los hombres y tienen menos instalaciones para educación y ocio y a veces ninguna.

La primera cosa que me chocó y me molestó era que yo estaba sola. Quiero decir que me separaban de mis compañeros quienes durante mucho tiempo compartían celda y así tenían tiempo para reírse, hablar y en general plantar cara a la situación juntos. A la Eva y a mí nos mantenían separadas y afortunadamente la pusieron en libertad un mes después de la detención. Yo había estado en una situación parecida antes y mas o menos ya sabia que me esperaba así que me concentre en coger fuerzas. La solidaridad que recibí de fuera, la que ya he explicado, me ayudó mucho a coger fuerzas, pero había muchas cosas pasando alrededor y dentro de mi misma que me hubiera gustado compartir con los compañeros pero esto fue imposible. Me refiero, hasta las cosas triviales, bueno, en la cárcel todo es trivial pero a veces pesa mucho… las reverberaciones de las alas de la mariposa proverbial pueden llegar a hacer un círculo entero en cualquier momento, como un boomerang de hierro y hasta los pensamientos de una pueden coger una forma (o quizás ya la tienen) sólida y una capacidad de actuar en la realidad.

Creo que es simplemente mantenerte viva, manteniendo la cabeza en alto, la individualidad y el ánimo es en sí mismo son un acto de rebeldía en el contexto de una institución hecha expresamente para humillar y romper a la gente. Las cosas eran diferentes en esta época comparado a los setentas y ochentas cuando había miles de compañerxs encarceladxs, muchas veces encarcelados dentro de prisiones de máxima seguridad construidas a medida. La rebelión fue una constante, una necesidad y una continuación de la lucha de afuera, casi poniendo la lucha de fuera en la sombra en relación a la lucha de dentro, esto antes de que aparecieran los discursos de los líderes reformistas marxista-leninistas.

Ahora, sobretodo si eres mujer, seras de las pocas que estén dentro por una variedad de razones. (mejor dicho- lxs anarkistas no se declaran como presos políticos, y si acabamos en módulos especiales para presos políticos es porque el Estado nos ha puesto allí para prevenir que el anarkista “infecte” a la población común.) de hecho, en unas de las cárceles de poblaciones pequeñas como la de Rovereto me tenían en lo más aislado de acuerdo a lo que las condiciones permitían. Los carceleros no estaban nada acostumbrados a ver los panfletos que me llegaban, sus manos literalmente temblaban al pasarme el correo, me echaron de allí lo antes posible. La única cosa que me acuerdo de la cárcel en Trento fue una noche en la que hubo un terremoto. Pasé las horas siguientes pensando en que hacer si pasaba una réplica hasta que me quede dormida. Pero no todo tiene un final tan feliz como este… en 1986, ocho presas (y dos carceleras) murieron atrapadas después de un incendio en la cárcel de la Vallette en Torino. Me daba mal cuerpo escuchar noticias sobre los presos en New Orleans por ejemplo. Mas allá de las anécdotas típicas la prisión consiste en muchas cajas reforzadas donde millones de personas están encerradas día y noche. Son secuestrados por el Estado y viven bajo la mano de una jerarquía asquerosa de cobardes 24 horas al día.

Cuando cerraron el modulo de mujeres en Trento, como lo expliqué antes, me trasladaron a Vicenza. Allá, el modulo de mujeres era un pasillo de celdas por los dos lados. Por la mañana abrían unas puertas grandes de metal dejando cerradas una de barrotes y así eran las condiciones durante el resto del día. Chicas pálidas y flacas pasaban todo el día en la cama porque, aunque se podía salir al patio, hacia demasiado frió afuera. (Vicenza esta en las montañas). Por ley, hay un horario de patio pero en ningún sitio está escrito que no puede haber un “mínimo” de tiempo. Las dos “horas obligatorias” la pasábamos en un sitio gigante y frió hecho de cemento sin ninguna cosa para hacer era demasiado para la mayoría de la gente, y los carceleros estaban contentos al no tener que abrir y cerrar todas las puertas necesarias para acceder al patio.

Así empezó la batalla, en un principio de “buenas maneras,” hablando con los médicos, escribiendo demandas al alcaide etc. pero no pasó nada. Era muy difícil hablar con las otras presas debido a qué, aparte del tiempo en el patio, sólo había un par de horas de “socialización” cada día y se tenía que apuntar anteriormente, nombrando a la presa que pondrían en tu celda o la que puedes “visitar.” A pesar de todo, nos pusimos de acuerdo que al día siguiente saldríamos al patio y en un acto de protesta no volveríamos al cabo de las dos horas. Esto en el contexto de la cárcel es equivalente a la insurrección. Llegó el día. La presencia de los carceleros del modulo de los hombres nos dejo bien claro que nuestros planes habían sido frustrados. Poco después, (todo esto pasó poco después de lo del año nuevo en Trento) la compañera de la celda de al lado, C, y yo fuimos trasladadas a otras prisiones. C fue trasladada a una cárcel pequeñita perdida en la nada y yo fui trasladada al modulo de presxs políticxs de la Opera en Milano. Esta historia sirve de explicación a como un simple intento de conseguir un “derecho” puede ser considerado una amenaza peligrosa al orden y la ley.

El hecho es que es necesario ver el contexto del cual hablamos. No entras en la cárcel y dices, oh, cuanta gente! Esta es tierra fértil para sembrar una rebelión, vamos! En primer lugar, a la mayoría de la gente no les interesa en absoluto como te defines, y por mi parte no intenté hacerlo, aparte de mi manera de actuar con ellas y lo que me rodeaba, pero sí que había alguna gente “política” que sabían de nosotras. Eso es diferente. Normalmente, cuando estas encarcelado el trabajo que tienes es tirar pa’ adelante como presa y continuar viviendo tu vida bajo condiciones “diferentes” e intentar contribuir subiendo los ánimos en una realidad que ya es bastante deprimente. La mayoría de las mujeres que están dentro ya están en condiciones mucho peores que nosotras. Muchas tienen hijxs que están muy lejos y se preocupan por ellas todo el tiempo. Somos bastante privilegiadas por el hecho que tenemos compañeros, solidaridad y abogados excelentes los cuales muchos son compañeros también.

Dicho eso, fue una buena experiencia encontrarme con tanta gente loca y diferente que no hubiera conocido por cuestiones de decisiones personales que uno toma en su vida y por todos los diferentes guetos donde nos meten. Nosotros, a los “muertos de hambre,” nos tienen divididos como; gitanos, yonquis, asesinos, lideres historicos de hace mil años, putas, camellos, etc. Viví unos momentos muy intensos y a veces muy divertidos. No te confundas, mi tiempo en la cárcel no fueron “los mejores días de mi vida” Pero cuando meten a vivir, a la fuerza, a un grupo de humanos muy particulares; y debido a su condición común estos logran unirse y ser ellas mismas (con todas sus idiosincrasias exquisitas) ocurre una alquimia extraña que atraviesa los muros convirtiéndose en un momento de verdadera libertad y en una amenaza al status quo de la prisión.

Por supuesto hubiera sido mejor tirar los muros abajo de verdad…muchas de estas mujeres están dentro todavía, muchas mas han entrado. Me preguntaste sobre la solidaridad y no puedo acabar mi respuesta sin mencionar un momento de solidaridad entre presas que nunca olvidare. Como dije antes, recibí muchos correos que no estaban “oficialmente” censurados. Entre ellos recibí la colección entera de Canenero y bastantes copias de números pasados de los ochentas del periódico anarkista ProvocAzione. En la Opera, me las quitaron con una excusa poca elaborada de algo como “riesgo de incendio” o “adquirido ilícitamente” después de una revisión rutinaria de las celdas. Lo obvio fue que la persona que las había encontrado no le gusto el contenido. Yo estaba rabiosa y demandaba que me las devolvieran. Cualquier persona que haya estado encarceladx sabe muy bien que no existe nada como “demandar” en prisión. Una cosa tan sencilla como comprar calcetines tiene que pasar por un proceso que puede durar semanas. Yo no estaba preparada como para esperar. Para hacer esta larga historia mas corta, acabé montando una protesta en la cual, simplemente, me negué a volver a la celda después de la hora del patio. El resultado inmediato fue una cita con el Maresciallo (mariscal) del módulo masculino, eventualmente, me devolvieron las revistas y la alcaide del módulo femenino desapareció durante un par de semanas. (esto nos dejó con unas semanas de descanso). Otro resultado de la protesta fue que el lunes siguiente me llevaron a un tipo de “juicio interno” lleno de alcaides, carceleros, policías, psicólogos etc… me declararon culpable de haber sido insubordinada. Como castigo me dieron una sentencia de dos semanas en la celda de castigo. Todas las presas, muchas de las cuales tenían mas que veinte años allí, se sorprendieron con la sentencia. Pues, normalmente, los castigos eran de dos o tres días. Después de que el médico me mirase para ver si yo estaba en buen estado de salud como para aguantar la sentencia (el médico siempre tiene la última palabra, incluso en el pasillo de la muerte…) me llevaron a la celda de aislamiento donde pasaría 22 horas diarias. Tenia sólo las posesiones básicas; mis revistas anarkistas (me aseguré de tenerlas) un par de libros, un diccionario y una radio pequeñita. Habían carceleros delante de la puerta metálica de la celda 24hrs al día, me vigilaban por un agujerito de la puerta y me dejaban salir para hacer ejercicios en un patio desecho y pequeño una hora en la mañana y una hora en la tarde. Cualquier persona que me hablara recibiría el mismo castigo. Después de pasar toda la noche combatiendo los mosquitos (era mediados de agosto y hacían unos 40 grados) me desperté con el sonido de una gente cantando rap al otro lado de la ventana, cuando fui a mirar lo que había, vi la niñas que trabajaban en el jardín abajo bailando entre las plantas y rapeando toda la historia. ¡Que fuerte! Cuando me sacaron al patio, escuche a todas las presas desde sus ventanas cantándome canciones de amor y de batallas a grito pelado. Había tanto desorden que los carceleros, cuando llegaban a sacarme, me tenían que llevar al patio de deportes y no a aquel patio dejado y pequeñito. Por las demás cosas…. es suficiente decir que durante todo el tiempo que estuve en aislamiento toda la comida de la prisión la tiré al excusado y recibía comida fresca, café caliente, etc. etc….. todo eso gracias a la creatividad que sólo puede tener esta gente que ha estado encerrada en un sitio donde no quieren estar. Eran capaces de pasar estas cosas debajo las narices de los chivatos uniformados que quedaban fuera de la celda o de los carceleros armados que patrullaban el recinto. ¡Cuando se terminaron las dos semanas, hicimos una fiesta en el módulo!

4. Después de que te pusieron en libertad, ¿cómo te sentías entrando otra vez en la “sociedad?”

¿Sociedad? ¿Que es eso? Creo que desde que he nacido mi experiencia con la ”sociedad” ha sido la de un sargento de hierro. Mis primeras dos semanas en la guardería tenían que encerrarme en la sala. Posiblemente lo más cerca que he estado de estar “dentro” de la sociedad fue cuando estuve en la cárcel. No había manera de evitarlo al menos que te declares “preso de guerra” y pases todo tu tiempo sólo con un status especial. La cárcel es un microcosmos del mundo de fuera, una caricatura de la cual no puedes salir. No hay ningún sitio para esconderse por lo tanto empiezas a socializarte un poco… quieras o no… aunque sea para las otras presas y/o para hacer algo con tu tiempo. Pero siempre dentro de unos límites. Como en la sociedad de afuera la prisión tiene una estructura que polariza a la gente; segrega y excluye a las rebeldes y se interesa por integrar a otras presas para que participen en su propio encarcelamiento. Los momentos en que me encontré más cerca a esta participación eran los tiempos más duros para mi, el tipo de realidad que ellos buscaban me daba asco. Te gustaría escupir en la cara de la carcelera y decirle que se quite esa sonrisa de su puta cara cuando viene de madrugada para abrir tu celda pero hasta puedes llegar a darle los “buenos días”.

Hace poco un compañero italiano me dijo que cuando el estaba en la cárcel el año pasado había unos viejos militantes de las Brigadas Rojas que siempre decían a los carceleros cosas como “stronzo” o “pezzo di merda” y los otros presos les tenían envidia por poder hacerlo. Si ellos lo hubieran hecho estarían llenos de moretones con un par de costillas rotas. generalmente te tienes que enseñar a contener la rabia que tienes por todo el sistema. al salir, estaba de arresto domiciliario, después, volví a Londres porque tenia otra sentencia pendiente en Italia relacionada con algo de un robo de un coche que supuestamente fue usado en un atraco. Aquí, (Londres) me he dejado caer en una existencia dentro de mi gueto. No lo digo con orgullo porque ésta es una existencia de compromiso como cualquier otra. No hay una lucha verdadera aquí, no hay una tensión en lo que se refiere a atacar lo que te oprime y lo que oprime a las demás. Te puedes hacer una activista frenetica o te puedes pasar el rato intentando “socializar” mas o menos dentro de tu realidad y seguir con tu proyectualidad lo mejor que puedas- eso siempre dentro de la dimensión de buscar afinidades y fuentes de lucha de la manera que la quieres experimentar. Así en ésta prisión al aire libre, también eres una expulsada, una extranjera jugando un rol y respetando las “reglas sociales”

5. Italia tenía una larga historia de insurrección, tanto en tiempos recientes como en tiempos no tan recientes, ¿puedes hablar un poco sobre algunas luchas allí y en las cuales has estado involucrada?

En Italia, en los setentas y los ochentas, aunque había una proliferación de organizaciones clandestinas declarando la guerra contra el Estado, había también, un movimiento insurrecional difuso y eso si que fue muy emocionante. Se sentía la emoción a tu alrededor, estaba en el aire que respirabas. Habían muchos ejemplos de okupaciones en masa, okupaciones de universidades, boicots de pagar los billetes, de pagar el autobús o la comida etc. en ciudades como Bologna había miles de gentes que se negaban a pagar. Habían muchísimas acciones pequeñas de ataque llevadas a cabo por individuos o grupitos pequeñitos con gente que pasaban de usar la retórica de las organizaciones armadas. Todo esto tendría un efecto profundo en la parte del movimiento anarkista que ya se estaban moviendo en esa dirección. Siempre había una sensación de proyectualidad y de sentirse parte de una lucha por la libertad con otros compañeros en esta movimiento informal.

Eso se desarrolló a lo que algunos anarkistas llaman “el método insurrecto” de luchar. Eso se refiere a una interpretación que intenta conseguir participación masiva junto con anarkistas en contra un objetivo especifico, lo que requiere un compromiso constante en la lucha durante un cierto período de tiempo. No es una cuestión de un grupo pequeño de gente decidiendo atacar una expresión particular del poder, sino un intento de involucrar grandes números de gente auto gestionada en una proliferación de organismos de base- núcleos, ligas o como se quiera llamar- que ataquen el objetivo juntos. La clave de esta manera de organización es que nunca puede transformarse en una manera jerárquica, sino sólo se pueden extender de manera horizontal y cuando ya se ha llegado al objetivo y toda la gente involucrada están teniendo una experiencia de cambio cualitativo (sin delegaciones, decidiendo en primera persona, creatividad, etc…)con sus relaciones hacia al poder, la lucha puede llegar a sobrepasar su objetivo. Tengo la suerte de haber vivido una situación así, aunque el resultado no era lo que todo el mundo deseaba. pero eso no importa.

Fue durante los ochentas, en Comiso, en la isla de Sicilia, donde yo vivía en este tiempo. los americanos habían decidido dejar unos misiles nucleares en la base militar que tenían allí y a nivel local habían muchas discrepancias sobre eso. los activistas anti-nucleares, el partido socialista, los comunistas, los verdes etc… protestaron en manifestaciones enormes o hicieron piquetes delante de la base. Las anarkistas decidieron alejarse del circo y actuar en una lucha prolongada dentro del contexto de rebelión en masa. La esencia de la lucha anarkista son los medios y no el fin. Hicimos panfletos analizando las razones, no sólo lo militar sino lo económico y social, por las cuales la única respuesta sería al proyecto de muerte que era okupar la base y destruirla. Imprimimos miles de panfletos con un aparato manual que iba con plantillas que nos habían dado la gente de Class War de Londres. Nadie tenía dinero y fuimos improvisando todo a la medida que iban saliendo las cosas. Conseguimos construir un equipo de sonido y fuimos viajando por los pueblos de la zona dando (sobre todo Alfredo) charlas potentes al aire libre en las plazas. Mayoritariamente, fueron hombres los que asistieron pero hicimos también panfletos para las poblaciones femeninas y los repartimos en las casas haciendo una espontánea “capanelli” con algunas de ellas. Hicimos panfletos especiales para los trabajadores de la refinería petrolera Anic, (quienes dejaron de ir a trabajar hasta que nos soltaran cuando la DIGOS – policía política- nos habían detenido) y para los colegios, repartiéndolos delante los colegios. Como resultado algunos de los estudiantes se negaron ir al colegio un día en protesta e hicieron una mani improvisada que llenó una de las plazas. En el momento en que el líder del partido comunista nos picó la puerta, proponiéndonos que “trabajáramos juntos” aprendí como funciona el poder a nivel local. No hace falta decirlo pero no le hicimos mucho caso.

En ese tiempo, alguna gente nos había dejado una casita porque muchos de nosotros vivíamos bastante lejos. Las charlas, carteles y panfletos habían llegado a mucha gente procedente de varios estilos de vida diferente- estudiantes, camioneros, campesinos etc.- y estaban de acuerdo en que se tenia que destruir la base. Ellos formaron “organizaciones básicas” mínimas que se llamaban “ligas” por falta de otro nombre. Estas ligas que consistían muchas veces en grupos de dos o tres pero podían expandirse y multiplicarse en la medida que se intensificaba la lucha necesitaban un sitio como punto de referencia y coordinación (para hacer reuniones, hacer e imprimir panfletos etc.). Se alquiló un sitio pequeñito en Comiso para eso y se le llamaba la coordinación para las ligas autogestionadas contra la base militar de Comiso. Esta gente eran las que realmente tenían el poder como para destruir la base junto con sus compañeras de trabajo, vecinos, familiares, animales de granja, tractores y excavadoras. Esto era el sueño.

Aparte de la represión existían una combinación de obstáculos dada la mafia local que una noche entró en la casa y dispararon contra nosotros, una bala atravesó el pantalón de Alfredo, estaba el Partido Comunista que funcionaron, como suelen funcionar, como extintores, y finalmente, estaba el movimiento anarkista en sí mismo y nuestras limitaciones. No es posible ahora mismo entrar en detalles pero mirando atrás pienso que se tendría que dejar constancia de este intento porque fue una experiencia muy real que tuvo un fuerte aspecto teórico y experimental, así que pertenece a todo el mundo.

6. El proyecto editorial, Elephant Editions, en el que estás involucrada es conocido por ser el traductor principal de Alfredo Maria Bonanno y otras anarkistas “insureccionalistas”, no queremos hacer un culto a la personalidad, pero ¿puedes explicar porqué las ideas de Alfredo y otros escritores que editas son importantes para la lucha contra las condiciones que nos oprimen?

En primer lugar, estamos hablando de ideas, una mercancía que no se ve mucho en estos días. Ideas con una carga subversiva que encuentran y estimulan otros ideas y que nos sacan del pantano de opinión y tolerancia y nos ayudan a llegar a la claridad necesaria para actuar y transformar la realidad que nos oprime. Esto se tiene que decir, yo nunca empecé a traducir o editar alguno de éstos textos sin la intención egoísta de querer entrar en un discurso o aclarar unas ideas para mi misma. Eventualmente, después de trabajarlo mucho, el texto coge forma en ingles y quiero que otra gente lo lea. para algunas personas leer textos así es un encuentro o un descubrimiento, en cierto nivel, una misma al ver algunas ideas escritas con un cierto nivel de claridad. tensiones que ya sentimos en las entrañas se aclaran, haciendo mas fácil recopilarlas y asimilarlas para poder actuar. Así que el texto coge vida propia, se mueve dentro del contexto de la lucha, y contribuye a que los compas que quieran, tengan una herramienta para reconocer y valorizar sus propias ideas y sueños haciéndolos mas fuertes en la vida y en la lucha. Entonces el texto empieza a ser no sólo un encuentro subjetivo pero una “cosa” física que, en la vicisitud de espacios sociales e ideales donde se mueven, se hace un elemento para crear relaciones informales entre compañeros individuales. Aparte de eso, hace falta un análisis- por ejemplo, de la economía, la nuevas tecnologías, las varias caras del poder, nuevos enemigos y falsos amigos, y, vamos a hablar francamente, muchos de nosotros somos vagos o nos faltan métodos para conseguir conocimientos. Sin ideas, análisis y proyectualidad no somos nada, solo abstracciones construyendo castillos en el aire caliente de estructuras formales y sus obsesiones con la organización. La estructura del italiano y de estos textos es bastante diferente que al ingles de “piratas y dueños de tiendas,” siempre tardo un montón en traducirlos a un ingles que se pueda leer y seguir el argumento. Es todo un trabajo, sobre todo porque estos compañerxs, Alfredo y otras que he traducido, son mis compañeros de lucha. Hemos vivido y tenemos la experiencia de poner ideas, que vienen del desarrollo del movimiento en las ultimas décadas, en práctica. Creo que estas ideas o teorías en concreto son una contribución importante a la lucha de hoy porqué vienen de una parte del movimiento que no hace referencia a ninguna organización fija o estructura formal y desea atacar directamente todas las formas de opresión. De hecho, atacar y la teoría del ataque- que es lo mismo para lxs anarkistas- son elementos esenciales del movimiento informal y sin ellos existiría solo en el nombre. Pues, en los textos hay, también, un elemento fuerte de crítica sobre organizaciones anarkistas fijas tanto como el sindicalismo o una federación que depende de números, como limitados en términos del ataque. A la vez hay una crítica de las organizaciones clandestinas y el “atacar el corazón del estado” que era bastante predominante en las setenta, sobre todo en Italia. la mayoría de estas organizaciones clandestinas eran de tendencia marxista-leninista pero algunas anarkistas intentaron hacer lo imposible por formar una versión”anarkista” que acabó cayendo en las mismas contradicciones de cualquier otra organización clandestina con sus maneras fijas de funcionar. Y sí, creo que muchos anarkistas de este tiempo sintieron una presión considerable de formar algún tipo de organización para poder estar “en la realidad de la lucha”. Las teorías de las cuales hablamos valorizan la formación de pequeños grupos que no se complican por pre-concepciones ideológicas, actuando directamente en la realidad sin ningún sacrificio sino para su propio placer y libertad inmediata dentro del contexto de libertad para todxs.

Otro componente esencial de los textos es lo de un análisis de los cambios profundos de las ultimas tres o cuatro décadas y de la manera que funciona la explotación en el mundo entero y de las luchas en contra ella. Las ” nuevas tecnologías” que muchas compañeras jóvenes conocen como normalidades cambió literalmente la manera que funciona el mundo.

Todo el funcionamiento de producción, incluyendo el de la comida y el combustibles etc…, se mudó de Europa a Asia y el oriente después de un proyecto masivo de reestructuración que chocó con una rebelión que casi llegó a una insurrección general en algunos países. Eso dio pie a que el sistema cambiara por completo los requisitos educativos y un aplanamiento cultural a favor de las cadenas de datos que no nos llevan a ningún sitio.

También se debería decir que cuando algunos textos existían en ingles (por desgracia, el idioma del orden del mundo) las anarkistas de otras partes del mundo veían algo interesante en los textos y han podido traducirlos a sus idiomas y eso es una de las cosas que me ha dado más placer en todo el trabajo.

Un pequeño apartado sobre lo que decías del culto de la personalidad- creo que este concepto es bastante raro para los anarkistas en general. anarkistas están calificados/valorizados/juzgados por parte de sus compañerxs según lo que dicen, como actúan y la coherencia entre estas dos cosas; no a través de diatribas sobre su atributos personales (inventados o reales) que suelen hacer organizaciones que necesitan líderes carismáticos como en Rusia después de que los bolcheviques tomaron el poder. Ataques personales aparecen cuando no hay una critica actual de los métodos expuestos por otros compañeros y cuando el status quo de algunos sectores del movimiento se ve amenazado por estos métodos. Esto es más fácil que atacar a las ideas en sí mismas y proponer otras que podrían ser más efectivas, que se yo. pero, como había dicho, todo esto no pertenece a lxs anarkistas quienes, al ser anarkistas, niegan el concepto de un líder y a la vez exaltan cada individuo en la dimensión de igualdad.

Para las anarkistas, nuestras ideas vienen de la acción, nuestras ideas son acción, acción anarkista- acción revolucionaria- es también nuestra idea. a veces pensamos que el idioma nos une pero de hecho, nos separa. pero, tenemos que intentarlo de alguna manera y mas todavía dado que el capital se ha hecho con nuestro idioma. El capital ha expropiado muchos de los términos que usábamos antes y los ha vaciado de sentido. Lo ha hecho de la misma manera con nuestros espacios y nuestro tiempo. por decirlo de otra forma se nos esta quitando la vida. Se nos esta quitando la vida para volver a vendérnosla en los supermercados de identidades. Estamos obligados a tener una identidad, no podemos ser solo individuos, lxos individuos dan miedo al capital pero las identidades son seguras porque pueden interactuar entre ellas. El modelo prevalente del presente va hacia al futuro es lo de la tolerancia: respeto, reciprocidad, el respeto de las diferencias y preferencias de cada una. Pero estas diferencias tienen que ser homogeneizadas en una serie de diversidades. No diferencias reales que puedan atravesar, conspirar y chispear, creando una realidad del tiempo y espacio libre.


Stuart Christie y la resistencia libertaria al franquismo

Texto leído por Stuart Christie durante las Jornadas Libertarias por la Recuperación de la Memoria Histórica de la C.N.T. en Valencia, el 3 de noviembre de 2005.

Lo ocurrido el 17 de agosto de 1963 me causó el impacto más duro de toda mi vida. Dos jóvenes anarquistas españoles, Francisco Granado Gata y Joaquín Delgado Granado fueron ejecutados a garrote vil en la prisión de Carabanchel Alto por un crimen que no cometieron.

En aquel momento tan solo tenía 17 años; era uno de los hijos de la generación próspera, nacido inmediatamente después de la segunda guerra mundial, en un período de grandes esperanzas y elevadas expectativas de un mundo mejor, más justo que el de nuestros padres y abuelos.

Nosotros creíamos en el socialismo, la democracia directa, la justicia social y en poner fin a la opresión. Nos habíamos radicalizado con las experiencias colectivas contra el fascismo y el estalinismo, la guerra y el inminente tratado nuclear Armageddon. Además, nuestras expectativas de que fuese posible se vieron reflejadas en la lucha contra la tiranía de Pérez Jiménez en Venezuela, en 1958, y cuando en enero de 1959 las guerrillas armadas entraron en La Habana para derrotar a otro cacique norteamericano: Fulgencio Batista. Con este ejemplo, la idea del fin de las tiranías parecía factible y con ello, la cuenta atrás para Franco y Salazar, las últimas dictaduras fascistas europeas, en connivencia con la Iglesia.

Como mucha gente joven de mi generación mi conciencia política despertó muy pronto, a los 14 años o poco más. Mi progreso a través del espectro político de la izquierda fue rápido: de la sección de jóvenes del Partido Laborista, pasando por el Comité Antinuclear de 100, con quienes participé en diversas manifestaciones y acciones directas cuyo objetivo era el aparato militar del estado; la Internacional Socialista, un grupo socialista trotskista, hasta que finalmente encontré mi hogar espiritual en el anarquismo. Entonces, hacia 1963, con 16 años y siendo un aprendiz de ayudante de laboratorio dental, entré en la Federación Anarquista de Glasgow y en la Federación de Sindicatos de Trabajadores. España era importante para mí. En 1936, la resistencia popular contra el alzamiento de derechas en España, la lucha y el esfuerzo por una nueva sociedad había provocado que una generación completa, de hombres y mujeres, arriesgasen su vida para ir a España a luchar desinteresadamente por la causa. Acudieron de todas las partes del mundo -muchos de ellos, de la zona escocesa donde me crié- anarquistas y otras milicias populares no marxistas, así como las estalinistas Brigadas Internacionales. Conocí a algunas de esas personas y me conmovió profundamente lo que habían hecho. Para mí, la Revolución Española fue el referente moral del siglo XX.

En 1961 se produjo una nueva represión. Los años más negros de Franco volvieron con la misma sed de venganza que durante la posguerra; todo esto ocurría ante la apatía y el desinterés de las democracias occidentales. Podéis preguntaros porque yo, un pacífico joven de 17 años decidí ir a España para empezar una violenta campaña contra el régimen franquista. Todo lo que os puedo decir es, como el poeta Longfellow escribió: “La voluntad de un muchacho es como la voluntad del viento y los pensamientos de la juventud son pensamientos que perduran”.

Es simple, yo creía verdaderamente que tenía el derecho moral de hacerlo. Sentía que podía ayudar haciendo recaer la atención internacional sobre el régimen opresor, o haciendo que la cúpula franquista se inquietase, aunque fuese ligeramente y de esta forma tal vez lograr alguna política, estrategia o táctica ventajosa.

Recuerdo las atrocidades que Franco legalizó, desde su victoria en 1939, siendo responsable de la muerte de más españoles que judíos mató Hitler. Fue entonces cuando en 1960, volvió la policía a la era temprana de la posguerra, mientras el resto del mundo no hacía nada en absoluto. Fueron los años álgidos de la guerra fría, de consumado sentimiento reaccionario y anti-comunista, cuando el régimen franquista fue convertido por las democracias occidentales, y concretamente por los Estados Unidos de América, en centinela de occidente.

A principios de 1964 me mudé a Londres donde comencé a involucrarme en el floreciente grupo anarquista de Notting Hill, y así entré en contacto con anarquistas españoles exiliados del Movimiento Libertario Español (MLE), nombre que engloba a la CNT, la FAI, la FIJL y Defensa Interior.

Quedé muy impresionado por el dinamismo de la segunda generación de españoles exiliados, la juventudes libertaria, y les propuse involucrarme más y tomar parte en alguna acción directa del movimiento de resistencia antifranquista. Como ya he dicho al comenzar, mi estímulo había sido la ejecución de Joaquín Delgado y Francisco Granado.

Para nosotros, la guerra civil española no había terminado en 1939. A partir de aquel día no hubo tregua para la guerrilla antifranquista en España, ya fuese rural o urbana.

Los medios de comunicación no hacían referencia a esta guerra de guerrillas. Estos hombres y mujeres estaban escondidos bajo los adjetivos de “bandoleros”, “asesinos”, “ladrones” o “terroristas”. Todas sus acciones quedaban tergiversadas detrás de estas palabras. Maliciosos epítetos que sobre estos luchadores lanzaban los periodistas y los apologistas a las órdenes de la maquinaria franquista.

Cronológicamente, podemos distinguir diferentes etapas:

Desde 1939 hasta 1952 los combatientes republicanos, muchos de ellos miembros de las milicias de la CNT-FAI, organizaron grupos armados que operaban en las sierras de Aragón, Andalucía, Catalunya y Galicia. El declive de esta táctica comenzó en 1948, cuando el Partido Comunista abandonó la lucha de guerrillas siguiendo las órdenes de Stalin. Muchos libertarios, sin embargo, se negaron a abandonar esta táctica y continuaron luchando hasta 1952 cuando, por diferentes causas pero sobretodo debido a una intensa represión, comenzó a perder su dinamismo.

Principalmente fue consecuencia del aumento de tensión producido por la guerra fría, que provocó que en 1952 el ejército norteamericano prestase ayuda económica a Franco e intercediese para que España fuese aceptada en las Naciones Unidas. No tuvieron la oportunidad, las guerrillas, de organizar una fuerza unificada capaz de desestabilizar el régimen de Franco, ni de encender la mecha para la creación de una insurrección popular en las ciudades.

La segunda etapa se sobrepone con la primera, inicia en 1945 y llega hasta 1963. Lo que la caracteriza es la actuación de grupos específicos, grupos de acción anarquistas formados por guerrilleros urbanos como Marcellí Massana, Josep Lluís Facerias y Francisco Sabaté Llopart. Todos ellos hombres que se negaron a aceptar la derrota y lucharon hasta que fueron asesinados en emboscadas preparadas por la Guardia Civil y la policía entre 1957 y 1960. El último guerrillero rural fue Ramon Vila Capdevila, víctima de una emboscada lo mató la guardia civil en Manresa, en agosto de 1963. La tercera etapa, comprende desde 1960 hasta la muerte de Franco en noviembre de 1975. Protagonizada por una nueva generación de resistentes luchadores, los niños de la Guerra Civil. Estos hombres y mujeres no solo se sentían inspirados por el ejemplo heroico de la anterior generación de luchadores, además, se sentían esperanzados por las recientes victorias sobre los dictadores venezolano y cubano que hacían pensar que el tiempo de las dictaduras tocaba a su fin.

En marzo de 1960, un mes después de la muerte de Quico Sabaté, el DRIL (Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación) lanzó una campaña contra Franco y contra Salazar, realizando una explosión en el Madrid Ayuntamiento. A esta le siguió el secuestro de un avión de las línea portuguesa Santa Maria en enero de 1961. El objetivo de estas acciones era movilizar a la opinión pública y a las fuerzas de la oposición de España y Portugal contra los dos dictadores ibéricos.

A pesar de que el DRIL fue una organización antifascista no específicamente libertaria, numerosos anarquistas estuvieron involucrados en ella.

Inspirados por el ejemplo del DRIL, el MLE creó, en septiembre de 1961, una organización clandestina llamada Defensa Interior (DI). Su función fue:

  • La realización de acciones que llamasen la atención mundial sobre el hecho de que la dictadura religioso-fascista impuesta por Franco hubiese sobrevivido a la II Guerra Mundial, y que comenzaba a ser un lugar de turismo europeo gracias a la financiación diplomática y a la ayuda económica que los Estados Unidos de América les ofrecían; y:
  • El asesinato del general Franco

El general Franco era la piedra fundamental del sistema. No había nombrado sucesor y el Ejército, la Iglesia, la Falange, los carlistas y el Opus Dei se encontraban divididos. Sin Franco, era posible esperar, que las fuerzas progresistas pudieran propiciar un cambio político.

La primera reunión de DI tuvo lugar en marzo de 1962. Los miembros que asistieron de parte de CNT y FAI fueron: Germinal Esgleas, Vicente Llansola, Cipriano Mera, Acracio Ruiz (a quien había conocido en Londres), Juan Jímeno y Juan García Oliver.

En marzo de 1962, además, comenzó una campaña de DI con atentados en instituciones gubernamentales y propiedades privadas en Madrid, Barcelona, València, Manresa, el Valle de los Caídos y en diversos lugares de Europa, incluida Roma.

Debo decir que se trataba de acciones puramente simbólicas. Eran pequeñas explosiones que estallaban durante la noche o a la madrugada. Las bombas no eran potentes y no contenían metralla que pudiese causar grandes daños. Solían ser paquetes de cigarrillos o pequeños envoltorios de plástico que no tenían efectos expansivos.

Las líneas aéreas iberas fueron también un objetivo, pero las cargas explosivas situadas a bordo no estaban muy elaboradas, ni tenían detonadores. El único objetivo que se perseguía era retrasar los vuelos de y hacia España, pero nunca causar causar daños o muertes. El uso real de explosivos fue necesario porque de otra manera las amenazas nunca hubiesen sido tomadas en cuenta por los servicios de seguridad.

Estas pequeñas acciones como; las explosiones en puentes, en barcos o en aviones eran las que se realizaban inicialmente. La tecnología era básicamente la misma y el riesgo similar. El problema era que dichas acciones son bárbaras y antianarquistas, puesto que podían poner en peligro vidas inocentes. Precisamente esa era la manera de actuar de los estados fascistas y de sus servicios secretos, de los fanáticos religiosos, ultranacionalistas y estalinistas pero no la de los anarquistas. En cambio, el objetivo de las acciones anarquistas era denunciar el verdadero carácter del régimen sin dañar o matar víctimas inocentes.

En agosto de 1962 tuvo lugar el primer atentado de DI contra la vida de Franco. El plan consistía en atentar contra Franco en su residencia de verano de San Sebastián, pero Franco no acudió y el plan tuvo que ser abortado. Es importante destacar que, de hecho, ninguna de estas acciones realizadas por DI, ni por ninguno de los grupos que le sucedieron, como el grupo Primero de Mayo, causaron muertes de inocentes. En mi opinión, los objetivos de DI no eran militares, sino que tenían como objetivo la concienciación social, moral y psicológica.

La estrategia anarquista no ambicionada aterrorizar a la población, sino aislar y provocar la caída del tiránico régimen debilitando la base sobre la que se asentaba su economía: el turismo. Poniendo en duda su legitimidad política y diplomática, denunciando sus atentados contra los derechos humanos, mediante espectaculares, dramáticas y bien dirigidas acciones de propaganda.

Estas acciones, cuyo objetivo eran propiedades privadas e instituciones franquistas, sin atentar contra personas -excepto el asesinato de Franco- eran acciones que se realizaban como último recurso, en respuesta del derrocamiento de la democracia por parte de Franco en julio de 1936 y la brutal impunidad del régimen que el impuso desde 1939. El asesinato de Franco, única persona capaz de unificar los intereses de los diferentes grupos, parecía ser el único modo de provocar el cambio. Norteamericanos y británicos no creían que fuese posible un cambio de régimen, o al menos, no del régimen franquista y por eso no enviaron bombarderos para ayudar a eliminarlo.

Las campañas de DI recibían el apoyo del movimiento anarquista internacional, y muchas de las acciones realizadas, dentro o fuera de España, fueron llevadas a cabo por franceses, italianos, suizos y británicos. Se procedía de esta manera por razones de seguridad, ya que la mayoría de los militantes españoles se encontraban perseguidos por las policías francesa y española.

Una espectacular acción de solidaridad fue el secuestro en septiembre de 1962 del honorable viceconsul en Milán, el señor Isu Elías, a manos de jóvenes anarquistas. El secuestro fue consecuencia de la ejecución del anarquista español Jorge Cunill Valls, acusado de poner una bomba en el Valle de los Caídos.

Era tal la simpatía por los anarquistas italianos que todos ellos fueron absueltos de los cargos de secuestro. La sentencia a muerte de Jorge Cunill fue conmutada por cadena perpetua.

El 29 de julio de 1963 un equipo formado por dos hombres de DI colocaron dos bombas en sitios clave de Madrid. Una en el edificio central del sindicato falangista, la otra, en las oficinas de los jefes franquistas de la Dirección General de Seguridad. Los dos hombres involucrados en estas acciones fueron Antonio Martín y Sergio Hernández, ambos regresaron sanos y salvos a Francia. Desafortunadamente, otros dos jóvenes anarquistas de DI se encontraban en Madrid en aquel momento, eran Francisco Granado y Joaquín Delgado. Realizaban los preparatorios para otro atentado contra Franco, en ese mismo momento, por las inmediaciones del Puente de los franceses, un punto de la ruta que solía utilizar Franco en sus traslados entre el Palacio del Pardo y el Palacio de Oriente para presentar los credenciales a los nuevos embajadores extranjeros.

Gracias a la labor realizada por el agente que había infiltrado la policía en DI, posiblemente Jacinto Guerra Lucas, Delgado y Granado fueron arrestados en Madrid el 31 de julio acusados de haber realizado dos atentados con bombas. Fueron juzgados en un consejo de guerra que los sentenció a muerte en base a confesiones obtenidas bajo tortura. Seis días más tarde ambos fueron ejecutados a garrote vil en la prisión de Carabanchel en Madrid. Ellos eran inocentes de poner las bombas por las cuales fueron ejecutados.

Los asesinatos legales de estos dos jóvenes anarquistas fueron para mi, la gota que colmó el vaso y que, junto con la ejecución de Julián Grimau en Abril, me llevaron a decidir ofrecerme voluntario para prestar servicios a las Juventudes Libertarias y a DI:

En el año 1964, el régimen de Franco celebraba sus “25 años de paz” (la paz del cementerio). Huelgas asolaban Asturias, Vizcaya y Guipúzcoa y gran parte de zonas de la península. En Oviedo, al norte de España, alrededor de 40.000 mineros de la industria del carbón y trabajadores metalúrgicos estaban en huelga. Muchos huelguistas habían sido arrestados y, según el testimonio de algunos reporteros, algunos de los mineros en Sama de Langreo habían sido torturados, castrados y uno de ellos había sido asesinado por las autoridades de la Guardia Civil.

Para mi no eran suficientes las manifestaciones de denuncia y protesta. Por alguna razón, hacer protestas en las embajadas repartiendo, panfletos y recogiendo firmas e, incluso, ocupando consulados no me resultaban suficiente. Quería hacer más y entonces tomé la decisión de ir a España.

Mi papel fue el de enlace, debía hacer llegar detonadores e instrucciones a contactos en Madrid. Yo no sabía para qué acción iban destinados, ni tampoco lo pregunté.

Sin embargo, la Brigada Político Social franquista lo sabía cuando yo llegué. Esto fue posible gracias a la información que recibieron de, posiblemente, Guerrero Lucas u otro infiltrado en las Juventudes Libertarias, Inocencio Martínez. El director de la BPS en aquel momento era el general Eduardo Blanco. Yo fui arrestado el 11 de agosto de 1964 en Madrid, con explosivos, detonadores, e instrucciones para mi contacto en Madrid, cuyo nombre era Fernando Carballo Blanco. Ambos fuimos juzgados en consejo de guerra; yo fui condenado a 20 años y un día, mientras que Fernando fue condenado a 30 años y un día.

Al principio fuimos enviados a Carabanchel, donde estuve con Fernando durante algunas semanas antes de que a él lo enviaran a otra prisión para cumplir su condena. Yo permanecí en Carabanchel hasta 1967 cuando un intento de fuga, organizado por Luis Andrés Edo, fue descubierto. A mi me trasladaron a la prisión de Alcalá de Henares.

Fue durante el tiempo que permanecí con Fernando Carballo Blanco en Carabanchel cuando me enteré que el atentado contra Franco iba a realizarse en el estadio de fútbol del Santiago Bernabeu.

Los mayores cambios ocurridos dentro del movimiento anarquista tuvieron lugar mientras yo estaba en prisión. Estas acciones que habían comenzado, teniendo un objetivo estrictamente antifranquista, se convirtieron en acciones de solidaridad internacional con los pueblos oprimidos de África, Asia y Latinoamérica.

A finales de abril de 1966 se produjo el secuestro de Monseñor Marcos Ussia, un eclesiástico español perteneciente a la embajada española en el Vaticano. Las noticias del secuestro fueron divulgadas por Luis Andrés Edo en conferencia clandestina en Madrid. El objetivo del secuestro era llamar la atención mundial sobre la situación de los prisioneros políticos del régimen franquista. Ussia fue liberado ileso 12 días más tarde. La autoría del secuestro fue reclamada por el grupo Primero de Mayo, el sucesor de DI.

Desafortunadamente, en Octubre del año siguiente, Edo y otros cuatro anarquistas, que formaban el grupo Primero de Mayo, fueron arrestados en Madrid, acusados de organizar los secuestros de; comandante jefe de los Estados Unidos de América en España, el almirante Gillette, y en Argentina, del exdictador general Perón. De mis 20 años de condena, solo cumplí 3 y medio antes de ser liberado, gracias a la intervención diplomática internacional y a la presión de políticos y medios de comunicación.

Sin embargo Fernando Carballo Blanco no tuvo tanta suerte y permaneció en prisión. No fue liberado hasta 1977. Fernando fue el último prisionero político del régimen franquista.

La intervención de Norteamérica en la guerra del Vietnam extendió el activismo, sobre todo tras la masacre de mujeres y niños realizada por las tropas norteamericanas en MyLai.

Durante los siguientes cuatro años, el grupo Primero de Mayo continuó realizando este tipo de acciones tan espectaculares por toda Europa, en protesta del papel que Norteamérica jugó en Vietnam y por el apoyo que ofrecía a los regímenes dictatoriales, incluido el de Franco.

En Abril de 1967, miembros del grupo realizaron el secuestro exprés de dos diplomáticos españoles en Londres.

Tres meses después, el grupo Primero de Mayo dispararó contra coches diplomáticos norteamericanos y la embajada de los Estados Unidos de América en Londres, en protesta por la política de dar apoyo al régimen de Franco. El mismo papel que jugó durante la guerra de Vietnam y las intervenciones realizadas en los países del tercer mundo.

En Noviembre, tras la muerte del Che Guevara en Bolivia, el grupo Primero de Mayo organizó acciones simultáneas de solidaridad dirigidas contra las embajadas griega, boliviana, española y norteamericana en Bonn y en La Haya, además contra la embajada Venezolana en Roma. En marzo de 1968 el grupo Primero de Mayo puso en marcha una nueva serie de acciones directas por toda Europa, bajo el nombre de Movimiento Solidario Internacional Revolucionario. El 3 de marzo de 1968, diversos artefactos explotaron en las embajadas española, griega y portuguesa y en los edificios militares norteamericanos situados en Londres, La Haya y Turín. Pocos días después el grupo lanzaba un ataque contra las oficinas de una multinacional norteamericana en Paris, de todas estas acciones se responsabilizó el Movimiento Solidario Internacional Revolucionario.

El nacimiento de una serie de movimientos de protesta protagonizados por estudiantes y trabajadores, en 1968, fue un golpe de aire fresco para el ímpetu del movimiento anarquista en activo, y provocó la radicalización de la gente más joven. La oposición a la guerra de Vietnam fue la razón original del movimiento estudiantil, pero también influyeron muchas otras cosas, como; el surgimiento de las guerrillas por toda Latinoamérica, el movimiento norteamericano por la defensa de los derechos civiles, el movimiento ácrata en España y por encima de todo, el rechazo a las estructuras represivas y a las injusticias provocadas por el capitalismo y el comunismo.

A través de la red de contactos que por toda Europa tenían, el grupo Primero de Mayo extendió la necesidad de una revolución urgente y el sentimiento de solidaridad, llevando a cabo acciones con otros grupos activistas libertarios. Muchas de estas acciones iban dirigidas hacia edificios diplomáticos e instituciones financieras del régimen franquista y, en particular, los intereses turísticos de los cuales el régimen dependía. En marzo de 1970 tres jóvenes anarquistas españoles fueron arrestados y acusados del secuestro de Antonio Garrigues, delegado franquista en la UNESCO.

Dos meses después el grupo Primero de Mayo preparó un artefacto incendiario, no letal, en aviones de Iberia por diversos aeropuertos europeos, y advirtiendo a las autoridades con antelación.

El grupo Primero de Mayo jugó un papel muy importante y tuvo mucha influencia en el desarrollo de otros grupos libertarios por toda Europa. Uno de estos grupos, en concreto, fue la Angry Brigade (Brigada de la Cólera). Se trataba de un grupo de anarquistas que operaron entre 1970 y 1971. Usando bombas y pistolas realizaron 25 ataques contra la propiedad. Los objetivos eran siempre instituciones represivas estatales, como embajadas de regímenes dictatoriales, en particular del régimen franquista.

Fui arrestado en ocho ocasiones y acusado de pertenecer a la Brigada de la Cólera, pero fui absuelto después de cumplir 18 meses en una prisión británica.

En enero de 1972 el Movimiento Ibérico de Liberación – Grupos Autónomos de Combate (el MIL-GAC) realizó sus primeras acciones en Barcelona. El MIL-GAC se había constituido unos meses antes por un grupo de jóvenes libertarios con base en Barcelona, cuyo objetivo era combatir el creciente terror policial que caracterizó los últimos años de la dictadura fascista. El MIL-GAC realizó también atracos en el sur de Francia y en España.

En un período de ocho meses, aproximadamente, el grupo realizó una serie de atracos en bancos del norte de España cuya recaudación ascendió a seis millones de pesetas.

En septiembre de 1973 la policía arrestó a Salvador Puig Antich, un militante de MIL-GAC que acababa de llegar a Barcelona procedente de Londres donde había militado en la Cruz Negra Anarquista y en el Centro Ibérico. Fue juzgado en un consejo de guerra, y a pesar de las protestas diplomáticas mundiales que se realizaron, Puig Antich fue ejecutada a garrote vil en el patio de la prisión modelo de Barcelona el 2 de marzo de 1974.

Justo dos meses después, el 3 de mayo de 1974, nacía un nuevo grupo anarquista, el GARI (Grupos de Acción Revolucionario Internacional). Su primera acción fue el secuestro de un banquero español afincado en Paris, Baltasar Suárez. El objetivo de estas acciones era la excarcelación de los prisioneros políticos del régimen franquista, gente que incluso bajo la ley franquista debían haber sido liberados hace tiempo.

Los secuestradores también pedían la devolución del material y el patrimonio de la CNT incautados por el franquismo en 1939.

El pago pedido como rescate fue realizado. Suárez fue liberado diez días después sano y salvo. La policía francesa detuvo a nueve anarquistas españoles, franceses, ingleses y escoceses en París y al sur de Francia. Entre ellos fueron detenidos Octavio Alberola y su pareja Arian Gransac. La policía francesa, gracias a la información proporcionada por la policía secreta franquista y la Brigada Político Social, detuvo a 22 anarquistas en España.

Las últimas víctimas asesinadas por Franco fueron tres integrantes del GRAPO y dos etarras. La repulsa hacia estos asesinatos provocó una oleada de protestas y atentados a nivel mundial.

Finalmente, el 19 de noviembre de 1975, fueron desconectados los tubos que mantenían a Franco con vida, hasta que todos los cabos para el cambio de régimen estuviesen preparados.

Así pues, este hombre antes diabólico, pero ahora una figura gastada y decrepita, finalmente murió en la madrugada del 20 de noviembre.

Ironías, ese día era precisamente el aniversario de la muerte de Buenaventura Durruti, muerto 29 años antes.

La primera actuación oficial del nuevo rey; Juan Carlos de Borbón y Borbón, fue presidir el entierro de Franco en el Valle de los Caídos, el mausoleo que construyeron en la montaña los presos políticos del franquismo.

El único presidente de Estado que acudió al funeral fue el dictador y general chileno Augusto Pinochet. Las plegarias fueron leídas por el primer ministro Carlos Arias Navarro, “el carnicero de Málaga” y artífice de la represión franquista desde los sesenta -un criminal de guerra de primera magnitud. Arias Navarro leyó el testamento político de Franco, donde este realizaba un llamamiento a la lealtad de los españoles hacia su sucesor y pedía una constante alerta contra los “enemigos” de España y de la civilización cristiana.

Como ya he dicho, el traspaso de poder se realizó sin ninguna fisura. Ninguno de los ejecutores del poder de Franco, como Eduardo Blanco, el jefe del aparato de seguridad, Carlos Arias Navarro o cualquiera de los miles de personas responsables de las barbaridades y el expolio legal efectuado sobre España y sobre sus gentes desde 1939, jamás fueron llevadas ante la justicia.

Incluso ahora, 30 años después de la muerte del dictador, nunca se ha hecho responsable a nadie de los crímenes del régimen franquista.

La última estatua de Franco puede haber desaparecido pero aun queda la memoria dolorosa de las incontables víctimas de él y su régimen.

Nosotros tenemos una deuda con los valientes hombres y mujeres que lucharon, sufrieron, murieron y entregaron sus vidas por la causa de la libertad y la resistencia frente al régimen de Iglesia, represión y prisión que Franco había impuesto. Sus muertes han sido olvidadas durante generaciones por eso nosotros sentimos la profunda obligación de recordar y la responsabilidad de rendirles el justo homenaje que merecen.

Ahora, treinta años después de la muerte del dictador fascista, la batalla por la recuperación de la memoria histórica y la recuperación de la dignidad todavía está por ganar. Además de la necesidad de revisar el caso de Granado y Delgado, los dos jóvenes anarquistas asesinados durante el régimen en 1964 por un crimen que no cometieron, hecho que ahora conocemos con absoluta certeza, por lo que nuestro deber es la rehabilitación moral y judicial de todas las víctimas de la represión franquista.

Muchas gracias .

Stuart Christie

Unas breves notas sobre Sacco y Vanzetti

Naturalmente que nos encontramos muy lejos de los tiempos y las condiciones en las cuales tuvo lugar la tragedia de Sacco y Vanzetti. ¿Pero realmente han cambiado tanto lo concerniente, a la forma en la que la opinión democrática mundial reacciona? ¿Por qué? ¿Quizás debido a la falta de claridad y a ciertos malentendidos? Estas son las cuestiones que discutiré en las notas que siguen a continuación.

¿Por qué estas anotaciones?

Tras leer “Acto en el día de estudio sobre el caso de Sacco y Vanzetti” presentado en Villafalletto el 4 y 5 de septiembre de 1987, me pregunté cuanta importancia tuvo y tiene todavía hoy el hecho de que estos dos compañeros fueran inocentes. ¿Si los dos compañeros se hubiesen declarado responsables o hubiesen sido innegablemente considerados responsables de las acciones que se les atribuía, hubiesen seguido siendo defendidos por el movimiento anarquista internacional? ¿Cuál hubiese sido entonces el apoyo recibido a nivel mundial en ese caso?

Por supuesto la historia no se escribe con “hipótesis”, soy completamente consciente de ello. Y no es mi intención realizar una contribución a la “historia” de Sacco y Vanzetti. Tengo grandes sospechas sobre los historiadores profesionales, y más que una pequeña duda sobre la historia misma, y obviamente sospecho de todos los políticos, antiguos y nuevos, y de su buena fe para ocupar “eventos” históricos. Por otro lado, no me cabe la menor duda del hecho de que Sacco y Vanzetti no tuvieron nada que ver con las acciones de las que se les acusaba. Pero esta certeza es personal y completamente ajena a los hechos que pueden ser verificados o ensombrecidos durante el transcurso de un juicio, y no impide que me haga preguntas, y espero que aquellos pocos compañeros que puedan leer estas anotaciones, también se hagan preguntas inquietantes.

Morir inocente significa mayor rabia

Por supuesto que debe ser terrible morir inocente, y esto se debe a que el valor moral de la justicia está arraigado en cada uno de nosotros. No la justicia intocable de la rebelión proletaria que lo vuelca todo y ajusta cuentas en un empuje colectivo de destrucción, sino la justicia técnica, judicial, tradicional…. La vieja justicia con los ojos vendados que nosotros desenmascaramos para descubrir con horror que está completamente podrida. Pero a pesar de haber leído sobre ello y de ser conscientes de todo esto, aún seguimos convencidos de que la justicia debería funcionar. ¡Cielos! ¡Cómo se puede mandar a dos hombres inocentes a la muerte¡ La sagrada indignación de tantos compañeros anarquistas va de la mano de la laica indignación de comunistas, demócratas y diversas tendencias de otros colores. La gloriosa cruzada de la izquierda se recompone inequívocamente, cada vez que los nombres de Sacco y Vanzetti son mencionados. Y lo que les vincula con ellos es precisamente la cuestión general y objetivamente justificable de su inocencia. Pero la rabia que se encuentra en la raíz de esto, la rabia ante la muerte de dos compañeros a manos del Estado, no debe permitir que cerremos nuestros ojos frente a otras cuestiones.

La presencia inoportuna

Me parece que el flujo de personalidades democráticas, las literarias y artísticas incluso más que las judiciales y académicas, contribuyeron enormemente a la divulgación del “caso” de Sacco y Vanzetti. Hecho que condujo la inmensa propaganda a nivel mundial, aunque también provocó una disminución en el nivel de enfrentamiento que sin duda alguna tuvo lugar en Estados Unidos, y más concretamente en el tribunal. Demasiados discursos, demasiadas representaciones teatrales, demasiados periodistas democráticos, demasiados políticos. Y esto, como un continuo y corrupto hilo que aún está ocurriendo en nuestros días, con intentos de recuperación por parte del aspirante a la Casa Blanca, Dukakis. (NDT. En agosto de 1977, el gobernador de Massachusetts, Michael Dukakis firmó una declaración en la que reconocía los errores cometidos durante el juicio y afirmaba la inocencia de Sacco y Vanzetti)

¿Pero cómo decidirlo de otro modo? Tomemos el ejemplo de Piazza Fontana (1967, una bomba en la Banca de Agricultura de Milán mata a 17 personas. Los anarquistas son acusados de esta masacre estatal, que fue denunciada por la izquierda en su conjunto) ¿Se podría haber dicho al Partido Comunista que se largara y dejar de recibir su apoyo? Si los anarquistas hacen cualquier cosa por hacer pública su propaganda para así involucrar a la gente y ser escuchados por el mayor número posible de personas, ¿Cómo podrían renunciar a la colaboración con las fuerzas políticas e intelectuales aún cuando supiesen perfectamente hacia donde les conducía dicha colaboración? No es una cuestión fácil de contestar. En el tiempo de Sacco y Vanzetti, ¿podían haber rechazado el apoyo de gente como Sinclair Lewis, Eugene O´Neill, Walter Lippman, John Dos Passos, además de los Roman Rollands, Thomas Manns, Albert Einsteins, etc, a lo largo de todo el mundo quienes apoyaron la inocencia de los anarquistas? Sí, hubiese sido difícil.

Pero no es mi intención traer a colación el totalmente legítimo punto de vista de que los compañeros deberían haber sido exclusivamente defendidos por el movimiento internacional anarquista, con propaganda limitada a estas últimas motivaciones aceptando solamente aquellas fuerzas externas que hubiesen mantenido voluntariamente la cuestión dentro de estos límites. Sólo quiero decir que el tipo de colaboración impuesta por el abogado Moore, necesariamente tuvo que tener la marca de aprobación del Comite de Defensa y de los dos compañeros en prisión. No se previó como se iba a resaltar la inocencia de los dos compañeros, y como se desatendería su culpabilidad en principio, debido a su militancia y a su pertenencia a una parte específica de los Estados Unidos, y al movimiento anarquista internacional colocándolo en un segundo plano. Este fue el precio de la colaboración. Después de esto, podríamos jugar con la interrogante, y esto ocurre todavía actualmente, de que fue una cuestión de dos inmigrantes, dos trabajadores honestos, y subrayar el elemento nacionalista y de clases que ciertamente produjo resultados en su momento pero que no aclara nada respecto a las personalidades anarquistas y revolucionarias de Sacco y Vanzetti.

¿Fue la presencia de las fuerzas de la “izquierda” internacional útil para el objetivo de salvar sus vidas? Uno debe sacar como conclusión que no lo fueron, dado que los dos compañeros fueron asesinados de todas formas. El hecho de que redujeran cualquier posibilidad de que su actividad anarquista fuese considerada también fue negativo.

¿Qué hubiese ocurrido si este apoyo hubiese sido rechazado? Los dos compañeros hubiesen sido defendidos de la misma manera que otros que acabaron sobre el patíbulo, algunos inocentes, algunos culpables, según lo escrito por Galleani (NDT. Luiggi Galleani, anarquista italiano creador del periódico “Cronaca Sovversiva”). Y aquí llegamos a la pregunta: ¿pero tiene algún sentido esta diferenciación entre “culpable” e “inocente”?

Francamente, no lo sé. Tras releer “Acto de estudio sobre el caso de Sacco y Vanzetti”, vi que tanto Sacco como Vanzetti colaboraron con “Cronaca Sovversiva” (“Crónica Subversiva). Debido a ello ambos deberían ser conscientes de la postura de Galleani frente a este falso problema. El hecho de que ellos fueran “inocentes” no pudo hacer que regresaran a una total aceptación de la vía inocentista, por lo menos en los términos desarrollados en el juicio. Por lo tanto estoy de acuerdo con Pedretti cuando escribe “Bartolomeo Vanzetti no era una persona acrítica unidimensional, denunció el mecanismo que permitió la heroicización de su derrota hacia el amargo final: era esencialmente un anarquista comunista, profundamente convencido y enormemente orgulloso de sus opciones políticas y existenciales…de hecho nunca escondió su odio hacia la injusticia de la que fue víctima y su deseo de ser vengado” (p.130). Por otra parte, una vez tomada la decisión fue necesario continuar hacia el amargo final, directos hacia la situación (impuesto por los “progresistas asustados”, quienes constituían la gran masa de las personas que apoyaban a Sacco y Vanzetti) de que el que fueran anarquistas apareciese entre líneas.

“Inocente” o “Culpable” El hecho de que Sacco y Vanzetti fueran asesinados a pesar de la evidencia de su inocencia, únicamente probaría que tanto el concepto de inocencia como el de culpabilidad no son un dato objetivo, sino una medida impuesta por la lucha de clases. Las técnicas legales y los procedimientos policiales que establecen si una persona es culpable o inocente, son parte de la cultura del poder. Para un anarquista revolucionario los procedimientos que se exponen como “evidencias” lógicas no tienen ningún valor. Es a la propia consciencia revolucionaria a la que uno debe responder, y no a la evidencia de la situación orquestada por el enemigo que hace y deshace las reglas del juego a su placer. Para un “demócrata” por el contrario, hay una neta diferencia entre ser culpable o inocente.

Culpable es aquel que quebranta la ley de una manera clara, y ha sido juzgado y condenado por ello. Por el contrario, inocentes son los que no hicieron aquello de lo que habían sido acusados por la gran masa, constituida por todos los que todavía se estremecen con horror cuando piensan en el final de Sacco y Vanzetti, debido a que nuestros dos compañeros eran inocentes, ni robaron, ni mataron y a pesar de ello, murieron en la silla eléctrica. Una pequeña minoría, y entre ellos debe haber habido anarquistas, se estremecieron de horror no sólo por los atroces e ignominiosos métodos con los que el proceso judicial tuvo éxito y pudo mantener la responsabilidad de ambos sobre los sucesos, sino porque Sacco y Vanzetti fueron asesinados por el Estado. ¿Este horror del que estamos hablando, habría existido -a parte de en esa pequeña minoría para los cuales por una razón u otra no les parecía de relevancia el hecho objetivo de su inocencia- si los dos anarquistas hubiesen tenido un juicio más digno (desde el punto de vista de las pruebas establecidas) y hubiese resultado que ellos habían cometido el crimen? Estamos seguros de que las cosas hubiesen sido bastante diferentes.

La gran masa de aquellos que son respetables de profesión, habrían estado a favor de la condena, y es algo que entendemos. Por otro lado una pequeña minoría incluyendo a los anarquistas, como Galleani, hubiesen afirmado que no hay diferencia entre culpabilidad o inocencia.

Si hubiesen sido Sacco y Vanzetti realmente responsables de estas acciones sólo hubiese habido una modesta demostración de defensa por parte de compañeros, tal y como se dio poco antes de la tragedia de Sacco y Vanzetti, con Ravachol por ejemplo. Por otro lado, compañeros que se colocan en la óptica de la expropiación no pueden presumir de tener un movimiento tras ellos, independientemente de cuales sean sus condiciones objetivas y el nivel de conciencia teórica dentro de éstas.

¿Por qué no podemos esperar tales apoyos? Por al menos dos buenas razones. La primera, porque la decisión de llevar a cabo determinadas acciones, incluyendo aquellas cuyo objetivo es contribuir a través de un meticuloso esfuerzo, al aumento de la disponibilidad de ciertos instrumentos revolucionarios, es siempre una decisión personal y por lo tanto debe ser sostenida, tanto en lo bueno como en lo malo, por cada compañero y su conciencia madura. En segundo lugar, porque un movimiento, incluso uno revolucionario, necesita desarrollarse, tener divergencia de opiniones, ciertas reservas legítimas que no pueden ser desechadas todas de golpe.

Por este camino, debidamente hasta donde yo puedo entender, no hay nada de extraño en guardar las distancias en tales casos, mostrando así claramente que somos ajenos a esta cuestión. ¿Por qué jamás debería uno implicarse a posteriori en algo con lo que inicialmente no estaba de acuerdo? La única posición criticable es la moralista, la cual termina necesariamente convergiendo en el reino de las moralejas del poder producidas e impuestas por los jefes.

Esta breve reflexión debería ayudarnos a ver determinadas situaciones de una forma más clara, en primer lugar la de Sacco y Vanzetti. Si ser inocente no es más que un factor externo que podría o no existir -y en el caso de los dos compañeros asesinados en Estados Unidos, eran inocentes- los compañeros deberían ser defendidos en todas partes, incluso aunque fuesen “culpables”. Ahora, sí esto es así, no podemos constituir amplios frentes cuando los compañeros son inocentes, y limitarnos a una pequeña parte del movimiento anarquista cuando los compañeros son “culpables”. Las cosas deberían abordarse de la misma manera, al menos teóricamente, si admitimos en primer lugar, como debería ser obvio, que no pueden existir “inocentes” y “culpables” excepto en la lógica del poder.

¿Cómo escapar de este dilema? De forma bastante sencilla. Comenzando siempre por el hecho de que para nosotros el aspecto técnico es secundario, y que si algún compañero es acusado, encarcelado y en algunos casos asesinado es debido, a parte del hecho objetivo que constituye el elemento de debate en el juicio y el cual tiene un interés marginal para nosotros, a su ideología anarquista. No podemos hacer que las razones técnicas se conviertan en los elementos centrales de la campaña de defensa.

Muchos compañeros, incluso con buena intención, piensan de forma diferente porque son víctimas de las banalidades de las ideas dominantes. La demanda de objetividad es una de las piedras angulares de la filosofía de los vencedores.

Es importante entender esto porque siempre nos toma por sorpresa, reapareciendo cuando menos lo esperamos. Que esta realidad es algo que puede ser determinada de manera precisa es uno de los muchos mitos de las bases del nuevo pensamiento científico, justo como cuando emergieron de las complejas condiciones del Renacimiento, digamos, en las ideas de Galileo: racionalismo reducido a la descripción, no más como esencia.

Y la ley contemporánea es una digna heredera del racionalismo, al no haber cambiado demasiado las certezas concernientes a la “manera” en que las cosas fueron. Uno todavía asiste hoy en día a cómicas “reconstrucciones” y cosas por el estilo en los juicios. Nos hemos acostumbrado tanto a esta forma de pensar que ni siquiera somos conscientes de ello.

Cuando decimos que Sacco y Vanzetti no eran inocentes sino por el contrario culpables, pero sólo de ser anarquistas, introducimos en el juicio que afirma ser objetivo (por consiguiente de una naturaleza cuantitativa), un elemento que es ajeno al juicio en si mismo (o por lo menos considerado así por la ciencia judicial), un elemento de naturaleza cualitativa.

Y todavía esto no funciona de esta manera. La realidad es precisamente este hecho complejo, que no puede ser reducido al resultado de un procedimiento legal. Esto último siempre será algo arbitrario y basado no en evidencias sino en la fuerza, no en la lógica sino en el poder.

¿Una manera difícil de razonar? Quizá sí, pero una vez empleada nunca la olvidas.

Alfredo M. Bonanno

Crítica y análisis del anarquismo hoy

Nuestras convicciones nos llevan a afirmar que somos anarquistas sin remordimientos. Todxs lxs anarquistas por ser así, somos contrarixs a toda forma de poder, porque es donde comienza la explotación de las personas.

Entonces quienes rechazan esa relación deshumana están en contra del Estado porque representa la organización del poder en la sociedad; están en contra de la iglesias, porque son instituciones que ejercen el dominio material y espiritual utilizando los sentimientos religiosos y morales de las muchedumbres, justificando a lxs ricxs, defendiéndoles y compartiendo con ellxs privilegios y riquezas, complicidades y responsabilidades en la opresión sobre la gente. En pocas palabras lxs anarquistas estamos en contra de las instituciones, ya que en estas se concentran las causas ideológicas de la explotación de la personas, del robo mediante la propiedad, de las mentiras, de la degeneraciones, de la represiones y de la matanzas de miles de personas en todo el mundo. Nosotrxs estamos convencidxs (en contrapunto con cualquier otra ideología) que la sociedad, la comunidad humana puede organizarse de una manera tal que el individuo por si solo pueda tener la libertad de autodeterminarse gobernarse así mismo, desarrollando y enriqueciéndose de todas sus potencialidades, eligiendo su propio recorrido existencial, con la sensibilidad que lo caracteriza. Esta es la esencia pura de unas ideas que, desde un punto de vista revolucionario no se puede cuestionar.

En consecuencia a lo ya desarrollado, lxs anarquistas no se limitan a la contemplación mística de una hipotética sociedad del mañana. Es por eso que nos sentimos con razón de criticar a quienes, frente a unos actos concretos de sabotaje y ataque al sistema de la represión, han elegido acusarnos y criminalizarnos, a todxs lxs compañerxs coherentes con la práctica libertaria, que desde el valor que da la libertad, tenemos por dignidad el coraje de afirmar nuestras ideas, con la coherencia de los actos.

Estos son tristes acontecimientos de los tiempos actuales, tiempos de paz social, tiempos de compromisos para algunxs; y realidad de guerra social para otros.

En el heterogéneo universo anárquico existe por desgracia un grupo de individuxs bien asentadxs en el sistema, con el cual comparten tendencias autoritarias y privilegios, y que se denominan anarquistas.

Hay algunxs que tienen grandes “CEREBROS”, otrxs que tienen considerables cuentas bancarias y un status social; otrxs que son catedráticxs y que respaldan a las instituciones. En fin, todos ellos manifiestan su particular anarquismo con perfectos y espléndidos artículos en periódicos o en libros bien cuidados y carísimos. Tienen la peculiaridad, además de poner mucha atención en expresarse con claridad en contra del Estado y del Capital; del miedo a perder sus privilegios, la honradez de sus cuentas bancarias, la tranquilidad obtenida. Comparten mentalidades y comportamientos de las personas políticas del poder constituido. En la prensa del “régimen democrático” son pintadxs como lxs anarquistas buenxs, lxs con la “A” mayúscula, porque predican una sociedad ideal, que los demás tendrán que conseguir, y por la cual ellxs no están dispuestos a enfrentarse a lxs dominantes: enferman del terror que le tienen a sus amxs y gritan como locxs sus condenas a cada ataque realizado en contra de la opresión. Defienden las estructuras y a las personas de poder, venden “armas y maletas” a la pacificación social impuesta.

Por otro lado, hay compañerxs anarquistas que se caracterizan como misionerxs de la revolución del mañana. Estxs compañerxs, que tienen un concepto del anarquismo que no reniega de la necesidad de la insurrección generalizada, ni de la necesidad de la revuelta individual inmediata, son los que defienden la verdadera cultura libertaria, la anarquía auténtica, sin miedo a las consecuencias de sus ideas; por ello no sólo entienden la necesidad de insurrección de las muchedumbres populares, si no también la de cada individux, que en la sociedad actual se siente oprimidx, mutiladx, ofendidx en su propia dignidad de ser libre y que frente a esa situación se produzca la rebelión. Ciertamente no es posible reducir a única postura el inmenso universo anárquico, ya que está hecho de muchos puntos de vista, tantos como las personas que los componen. Por tanto nosotrxs intentamos trazar unas características con la clara intención de llegar a un animado y constructivo debate: la necesidad de salirse hoy de la actual apatía y falta de iniciativa.

Pensamos finalmente que cada persona a partir de ahora, de YA, no tiene porque renunciar a su propia autodeterminación por una falsa promesa de paz social inexistente o a causa de la ilusión “histórica” que solamente las fuerzas de las masas de explotados/as proletarios/as, de los/as oprimidos/as, de los/as excluidos/as puedan un día conseguir quizás el sueño de un mundo libre de la presencia de un Estado Capital, controlador de Nuestra Vida y Nuestro Futuro.

Pero, que queremos decir con autodeterminación individual, pues que si estás sin casa, okupes una; y si llega la policía y te desaloja, pues okupas otra; que si estás sin recursos económicos, procedas al reparto de la riqueza acumulada en las sedes capitalistas, consciente de que la riqueza es de todos/as y que nos ha sido usurpada, lo cual se traduce en asaltos a bancos y sedes donde se acumule la riqueza de más, producto de la explotación de las gentes.Pensamos que hay que apropiarse de la dignidad suficiente, que nos lleve a abandonar la actitud de autoconmiseración y atacar al capital sin miedo a perder la miseria que nos conceden.

La okupación, la expropiación, son respuestas y actitudes que no han sido inventadas por los/as anarquistas, son hechos tan difusos hoy en día que el sistema apenas los puede contener entre no pocas dificultades. Creemos firmemente en la fuerza del/a denominado/a “rebelde social” que lucha por mantener su dignidad frente a un poder que quiere obligarlo/a a la esclavitud y a la humillación de un trabajo asalariado. En este contexto nosotros/as los/as anarquistas tenemos el deber y la coherencia de estar a su lado, dándole una justificación y razón a sus actos, para llegar mañana unidos/as en la lucha decisoria hasta el final, para la emancipación social revolucionaria. Creemos firmemente que los/as rebeldes anárquicos/as tienen que hacer algo más que reivindicar la rebelión de los/as excluidos/as para lograr una forma de vida más placentera. El ataque contra el Estado Capital tiene un valor inmenso porque mantiene a la sociedad dentro de las condiciones de conflictos permanentes que cuestionan los proyectos de paz social de las doctrinas democráticas y de quienes han frenado siempre el movimiento convencidos/as de que el Estado y el Capital son invencibles. Por eso hay que comprender y utilizar los métodos que no acatan la ley de los/as ricos/as y poderosos/as ni sus códigos, el miserable discurso circunscrito en el marco democrático… De aquí que tenemos un amplio abanico de métodos, desde los panfletos hasta los huevos a la cara de los/as políticos/as, a la okupación de los espacios inutilizados, a los sabotajes, a la insumisión militar o social, al expropio de la riqueza acumulada en bancos o supermercados, al rechazo de los impuestos que financian cosas que no queremos, a las luchas de los/as presos/as. Para los/as anarquistas rebeldes, para con el poder y sus instituciones no hay diálogo, no puede haberlo, sólo hay conflictividad y enfrentamiento. Existe un horizonte común para todos/as, que es la tensión ideal, la ética de un comportamiento que llena la existencia de cada individux que se identifica con ese anarquismo de reducir a la “Razón de Estado”, un concepto de revuelta en orden espaciado, lejos de un visión política y oportunista. Un concepto de crecimiento de calidad con otros/as individuos/as, con un principio de autodeterminación de seres que se encuentran en si mismos/as las razones de su existencia y de ataques al Estado y al Capital.

Somos conscientes de vivir en un estado de guerra, de guerra social, en el que no queda sitio ni tiempo para mediar, porque el poder, desde que nacimos no perdió ni un segundo en declararse nuestro enemigo natural. Estamos firmemente convencidos/as de que son compañeros/as nuestros/as los/as que cada día mueren a causa de las drogas o enfermedades paralelas, víctimas de un sucio negocio que alimenta a los grupos criminales (mafias, cárteles) establecidos en todo el planeta y con relaciones inequívocas con gobiernos y sistemas bancarios. Son nuestros/as compañeros/as los/as que cada día mueren en prisiones reservadas a los/as pobres, víctimas de las condiciones sociales y de las palizas y torturas de los/as verdugos/as a sueldo del poder. Son nuestros/as compañeros/as los/as muertos/as en los accidentes laborales, víctimas en los campos de trabajo laborales del trabajo asalariado.

Estamos con el corazón y con el materialismo de la existencia de las miles de personas que sufren y luchan para mantener alta la bandera de la dignidad de los individuxs libres, convencidos/as de que con nuestros/as enemigos/as la libertad no se negocia: SE TOMA.
¿QUIÉN NO ES LIBRE HOY,PODRÁ SERLO UN MAÑANA?.

Colectivo de presos libertarios de Jaén 2