DE LA REVUELTA A LA AUTONOMÍA AUTORITARIA. Cuando creímos en la revolución zapatista

Sabía mandar, porque supo antes aprender a obedecer.
COMUNICADO CONFIDENCIAL A TODOS LOS MILITANTES DE LAS FUERZAS DE LIBERACION NACIONAL. México. 1 de octubre de 1976.

El escribir sobre las luchas que dimos y vivimos los anarquistas es complicado y más si esta lucha la dimos con una organización no anarquista. Es complicado porque nuestras palabras serán críticas y juiciosas, por lo mismo las guardamos con un gran silencio y el tiempo las empieza a perder. Este escrito pretende no olvidar la lucha que dimos y vivimos. Es el inicio de una reflexión a voz alta de una experiencia en México y concretamente en Chiapas. Falta mucho por hablar, escribir y debatir. Ojalá empecemos.

I

A principios de los años noventas, en la ciudad de Querétaro (México), me empecé a acercar a las ideas anarquistas por medio de música, lecturas de revistas, fanzines, y escasos libros sobre el tema que se podían conseguir. Después me involucré en la militancia con una organización anarquista mexicana. Así emprendí mi participación en lo que se llamaba la “Red Amor y Rabia” (y posteriormente Federación Anarquista Revolucionaria Amor y Rabia, FARAR) la cual se estableció en la Ciudad de México. Dicha Red, pretendía crear grupos anarquistas en México (ya existían en Canadá y EEUU) [1] para trabajar sobre diferentes temas y con una base ideológica de anarquismo revolucionario [2] . Nunca se lograron crear grupos en el territorio mexicano y el único grupo más o menos consolidado fue el de la Ciudad de México con la publicación de un periódico como medio de propaganda y organización. Sinceramente mi conocimiento teórico sobre el anarquismo era muy básico y mucho más básico su práctica en la realidad que vivíamos. Así que militar en una organización anarquista sonaba muy bonito pero no tenía claro qué era eso, además de que en la ciudad de Querétaro fui el único militante de Amor y Rabia.

En el tratar de entender el anarquismo y su militancia vino el primero de enero de 1994. En Chiapas, México, se hace la rebelión armada del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), da a conocer su Declaración de la Selva Lacandona (o Declaración de guerra) e invita al pueblo mexicano a luchar y participar en su guerra revolucionaria contra el gobierno mexicano [3] .

La rebelión nos causó sorpresa, admiración, simpatía, encanto, dudas y muchas más dudas. Sabíamos que no era una rebelión de tintes anarquistas por su Declaración de la Selva Lacandona y después, por las palabras de sus mandos militares con su nacionalismo mexicano y con una organización basada en la jerarquía política y militar. Pero sabíamos como anarquistas revolucionarios que la rebelión se justificaba y que debíamos de apoyar:
“(…) la utilización de cualquier medio necesario para emancipar a la humanidad y alcanzar el fin de la guerra, la pobreza, el hambre, la miseria. Apoyamos el uso de tácticas diversas contra el actual sistema y para el desarrollo de una revolución social. (…) el anarquismo es un cuerpo viviente de teoría y práctica conectado directamente a las experiencias vividas por los oprimidos en las luchas por su liberación” [4] .

Además nos atrapó y nos entusiasmó su discurso: del no poder; del anti autoritarismo y la horizontalidad en sus pueblos y en su organización; y de la creación de una autonomía en donde se podría construir una sociedad diferente con los pueblos.

En síntesis: creíamos que se podía hacer una revolución en toda la extensión de la palabra y que como anarquistas teníamos que pelear y luchar en esa revolución para destruir y cambiar esta sociedad autoritaria. Teníamos que ver y participar con ellos, nos volcamos en el apoyo total para y con el EZLN.

Así que a principios de 1994 algunos compañeros y compañeras fueron a buscar a la gente del EZLN en Chiapas, y los encontraron. Con ellos se llegaron a unos acuerdos de ayuda material y para la creación de un proyecto en zona zapatista. Los acuerdos fueron con su dirigencia política-militar: el Subcomandante I. Marcos y el Mayor I. Moisés (hoy llamados Subcomandante I. Galeano y Subcomandante I. Moisés).

¿En qué consistía el proyecto? En crear un canal directo de apoyo con los pueblos zapatistas y eso se tenía que hacer con un “campamento de solidaridad directa” (no queríamos participar en los llamados campamentos civiles por la paz del Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de las Casas”, nos parecía una simulación y además los controlaba la iglesia católica).

Se trabajaban tres temas: educación, salud y mujeres (además a largo plazo se tenía que hacer un sistema de agua potable y la electrificación de la comunidad). El proyecto inició el primero de mayo de 1996 en la comunidad zapatista Santa Rosa el Copán del municipio de las Margaritas [5] (el trabajo en dicho lugar tenía unas limitantes que la dirigencia zapatista había puesto: no entrometerse en la vida, organización y política de la comunidad); el campamento de solidaridad directa se llamó “Mártires de Chicago” y a la escuela primaria que se abrió le pusimos el nombre de “Escuela Anti autoritaria Primero de Mayo” (remarco las palabras “le pusimos el nombre” porque a las personas de la comunidad no les pedimos su opinión sobre ese asunto y así en demás cuestiones del proyecto). Teníamos mucha teoría anarquista y la queríamos aplicar en dicha comunidad, pero el problema era que en la práctica no sabíamos cómo trabajar los temas del proyecto desde el punto de vista anarquista, o desde ningún otro, me atrevo a decir. También, la vida diaria en el campamento era lo contrario a la buena convivencia entre compañeros de ideas, y nos salía todo lo malo que podíamos tener: nulo trabajo en colectividad, muchos egos, engaños, mentiras, falta de ganas de trabajar con la comunidad, soberbia, antisolidarios entre nosotros y expulsiones. Además no contábamos con suficientes compañeros para sostener el proyecto. Lo poco que teníamos de organización se concentró en Chiapas. Por todo lo anterior el proyecto se tuvo que acabar [6] e, igualmente, el periódico y la organización Amor y Rabia en México [7] .

Recapitulando: el zapatismo con nuestra complicidad nos absorbió.

II
A pesar de la mala experiencia vivida y de la decepción de trabajar con compañeros anarquistas, seguía creyendo que el zapatismo era una opción política para cambiar la sociedad y llegar a una libertad construida entre todos. Para llegar a esa libertad se tenía que trabajar y desarrollar la autonomía propuesta por los zapatistas, pero ¿cómo era esa autonomía? Era, en palabras del Comandante David “la facultad de los pueblos indígenas para tomar decisiones sobre diferentes niveles de vida: político, económico, social, cultural, religioso y territorial”; era el “tomar decisiones solitos para el bienestar del pueblo” y “que solitos los pueblos puedan moverse, pensar, actuar… para lo que ellos quieren pero con libertad y de acuerdo con su idea” [8].

Entonces, de forma individual (de 1997 a 2006), participé [9] en la construcción de la educación autónoma zapatista en una parte de la Zona de los Altos de Chiapas, que es llamada las Comunidades del Sur de San Cristóbal de la Casas [10] y después en gran parte de la Zona de los Altos de Chiapas con el Caracol II “Resistencia y Rebeldía por la Humanidad”.

La manera de participar fue a través de una organización no gubernamental (llamada Formación y Capacitación A.C. FOCA) de San Cristóbal de las Casas que estaba vinculada y, en una parte, integrada al zapatismo de las Comunidades del Sur. Fue una experiencia de casi 9 años en donde se pasó de un asistencialismo a la construcción con los pueblos, comunidades y grupos de una educación autónoma zapatista. Se hizo todo lo posible para que la educación surgiera de los pueblos y fuera de ellos. Fueron años en los cuales llegué a pensar que de verdad se construía otra educación: libre, autónoma, crítica, pensante, diversa, que era de todo el pueblo y para todo el pueblo, y que su construcción surgiría de los pueblos, sería una de las maneras de emancipar y cambiar la sociedad.

En estos años conocí cómo funcionaban, al interior, los pueblos zapatistas; este conocimiento y aprendizaje siempre fue con respeto a sus decisiones y a su manera de concebir su actuar. Sin embargo, se daban muchas contradicciones entre lo que yo pensaba como anarquista y lo que hacían los pueblos zapatistas, pero lo justificaba porque pensaba: “no seas cuadrado, ni dogmático, ni purista”, “no es sencillo hacer un cambio en la sociedad y además es muy lento”, “claro, como tú vienes de la ciudad y aquí es el mundo indígena, no entiendes todo”, “no quieras poner el discurso anarquista a la práctica”, “es que son sus decisiones”. En resumen, y como escribió un compa del difunto Comité de Solidaridad con México de Ámsterdam hace ya unos años: “Nosotr@s actuamos de la manera que much@s «militantes» hacen: dejamos de lado nuestros propios sentimientos, dudas y críticas por el interés de la «causa». Más tarde supimos que habíamos cometido un gran error. Este es uno de los errores de los que hemos aprendido, pero seguro que cometimos más”. [11]

Las Contradicciones

Las contradicciones que uno tenía, que después se convertirían en críticas, y más adelante en rompimiento con el EZLN se pueden resumir en dos cuestiones:

Los dobles discursos y el autoritarismo:

El primer gran problema con el zapatismo es que existe un discurso hacia fuera que mayoritariamente está dirigido a la sociedad civil, al pueblo de México, a sus simpatizantes e incluso a sus bases, y otro discurso hacia dentro que solo es para su estructura interna como organización.

El discurso hacia fuera insiste en que en los llamados territorios zapatistas se ejerce una autonomía en donde: el pueblo (los de abajo) es el que decide todo; en el que la manera de trabajar la salud, la educación, la justicia y demás se arregla en las asambleas comunitarias (se dice que en esas asambleas todo se discute, se reflexiona y se llegan a sus conclusiones); que la base de la resistencia y la lucha se basa en el pueblo y que uno de sus principios, como organización, es su mandar obedeciendo que surge de ese pueblo.
Pero el discurso, y además la práctica, hacia dentro es lo contrario: existe un arriba y un abajo. Los de arriba son los mandos políticos-militares y los líderes comunitarios (Comandantes); ellos son los que dicen la última palabra en los proyectos de cualquier tipo; ellos son los que determinan si el trabajo de educación, salud, justicia, gobierno, etcétera va bien o mal y ellos son quienes toman las decisiones políticas del zapatismo. Lo de abajo es la base y todos los responsables locales y regionales que siguen las órdenes que se tienen que cumplir; que hacen reuniones en sus pueblos donde solo se leen los escritos de la Comandancia Zapatista; que las asambleas solo sirven para cuestiones logísticas que pide la organización, o para arreglar problemas internos de la comunidad.

Ello conlleva al segundo problema: el autoritarismo. Porque en las decisiones que se toman arriba no puede existir la discusión, el diálogo, la reflexión y el compartir ideas con sus bases zapatistas. No existen esas asambleas en donde se discute una propuesta o una decisión política. No existe ese caminar preguntando. No es cierto eso de que: “Aquí manda el pueblo y el gobierno obedece”. Lo que existe es una autonomía en donde se manda y se obedece.

Para sustentar lo anterior narro dos ejemplos que viví:

1. Ejemplo en la educación autónoma en la Zona Altos:

Para el año 2003 se crean las Juntas de Buen Gobierno en los territorios zapatistas: en teoría era la aplicación de los Acuerdos de San Andrés Sakam ́chen, debería ser un avance en la autonomía y el contrapeso para equilibrar el desarrollo de los municipios autónomos y de las comunidades, para dejar que la voz de los pueblos la dijeran ellos, y no el EZLN, pues en el discurso el EZLN es lo militar, y sus bases son lo civil.

En educación, una de las áreas principales de la autonomía zapatista, se decía que “debería de procederse (como) en la política, o sea de abajo a arriba” construyendo una educación que venga de los pueblos, en donde se toma su palabra. En donde, como decía la coordinación de educación de la Zona Altos, la educación autónoma debería: “Enseñar aprendiendo y educar produciendo nuevos mundos. Debemos saber que nadie educa a nadie, ni nadie se educa solo sino que la educación nos la daremos entre todos o sea en colectivo” [12] . Y además “(…) nosotros en consulta con los ancianos, con los pueblos, con los representantes, con la mujeres, los hombres, los jóvenes, quienes dieron su punto de vista para empezar a trazar o planear una guía de trabajo que sirviera como un plan para las escuelas primarias autónomas” [13] .

El problema con lo anterior es que solo era un discurso, que se oye muy bien, pero en la práctica ¿qué se hacía? Pues lo que se hizo fue quitar los pocos y costosos avances que existían en algunos lugares de la Zona Altos de Chiapas, se impuso una manera de trabajar y un plan de estudios para todos los pueblos desde la llamada Coordinación General del Sistema de Educación Rebelde Autónomo Zapatista de Liberación Nacional – Zona Altos de Chiapas. El plan de estudios [14] fue hecho por una persona (el Coordinador de Educación) y en su mayoría, era una copia de los planes de estudio de la educación primaria del gobierno mexicano, lo diferente es que en los temas sociales o del medio ambiente se cambiaban por temas zapatistas o revolucionarios o de lucha.

A las bases zapatistas y a toda la estructura civil no se les pedía su opinión sobre lo que supuestamente estaban construyendo en colectivo. La realidad era que nunca se les preguntó a los pueblos, comunidades o grupos zapatistas: ¿Qué es, cómo es y por qué nuestra educación autónoma? o platicar sobre ¿cuáles son nuestros conocimientos o saberes que como pueblos debemos enseñar a nuestros niños? Incluso existían promotores de educación que ya tenía un tiempo trabajando y ni a ellos se les pidió opinión.

Lo más importante era que la educación autónoma zapatista se tenía que trabajar ¡ya! porque esas eran las ordenes, entonces lo fundamental es que se debían de abrir escuelas y nombrar promotores en todos los pueblos (muchas veces se nombraban promotores que no querían ser, o salían de la Secundaria Rebelde Autónoma Zapatista “Primero de Enero” de Oventik y no sabían qué hacer en el trabajo educativo).

La Junta de Buen Gobierno, y su Coordinación General del Sistema de Educación Rebelde Autónomo Zapatista de Liberación Nacional, lo que llevó a cabo fue una unificación de la educación autónoma zapatista. El resultado inmediato fue la imposición y el control de la manera de querer hacer la educación autónoma de la Zona Altos. Como se decía entonces, desde la Coordinación de Educación: una sola educación.

Desgraciadamente se llegaba a situaciones donde el Coordinador general de educación, o el Comandante con influencia, o el mando militar regional o general conocía a alguien que trabajaba la educación, le gustaba su discurso y lo llevaban a dar una plática o un taller con los promotores de educación, sin ninguna relación con lo que se tenía planeado trabajar en la educación autónoma.

2. Ejemplo con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona

Para la mitad de junio (exactamente el día 19) del año 2005 se declara la alerta roja en territorio zapatista. El motivo de la alerta (el discurso hacia afuera) era una consulta a toda la estructura del EZLN (tropa insurgente, comandantes, responsables locales y regionales y bases de apoyo) y esta consulta en palabras del EZLN era: “un balance de la etapa en la que está nuestra organización y un análisis de la situación nacional actual. Además, les está proponiendo a sus bases de apoyo, quienes constituyen el mando supremo de nuestro movimiento, un nuevo paso en la lucha, un paso que implica (…) arriesgarse a perder lo mucho o poco que se ha logrado (…)”, después nos decían“(…) pues por eso se consulta a todos, por eso se pregunta a todos, por eso se toma el acuerdo de todos (…) Ahora el colectivo que somos tomará una decisión. Se están sopesando los pros y los contras (…) Ahora vamos a decidir si hacemos otra cosa y el resultado lo haremos público en su momento (…)”. [15]

Al finalizar junio se da a conocer en los medios de comunicación la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, que actualmente sigue vigente. En la parte final dice: “Por mientras lo piensan, les decimos que, hoy, en el sexto mes del año de 2005, los hombres, mujeres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional ya nos decidimos y ya suscribimos esta Sexta Declaración de la Selva Lacandona, y firmaron los que saben y los que no lo pusieron su huella, pero ya son menos los que no saben porque ya se avanzó la educación aquí en este territorio en rebeldía por la humanidad y contra el neoliberalismo, o sea en cielo y tierra zapatistas”. [16]

De nueva cuenta, se escucha muy bien el discurso, pero la realidad fue distinta y se hizo todo lo contrario: Contaré de manera breve cómo se vivió la alerta roja en el Caracol de Resistencia y Rebeldía por la Humanidad de Oventik de la Zona Altos:

Se convoca a una reunión urgente a toda la gente zapatista que estaba trabajando en el Caracol (promotores de educación, de salud, artesanas, autoridades) en el auditorio “Emiliano Zapata” de Oventik. La reunión estaba presidida por varios Comandantes y ellos explicaban que se decreta una alerta roja porque había llegado la orden del mando, que se pasaría a otra etapa de lucha y que habrían de hacer unas preguntas muy importantes [17] . Las preguntas eran para todos los reunidos ahí y se tenían que contestar en ese mismo momento. La primera pregunta era de la siguiente manera:

¿Quieren seguir en la lucha? Y tenían que contestar “sí” o “no”. Si contestabas que “no” te ibas, agarrabas tus cosas que tuvieras y te salías de la organización zapatista (del EZLN).
Si tu respuesta era afirmativa tenías derecho a que te dijeran y a contestar la siguiente pregunta:
¿Estás de acuerdo que se luche conjuntamente con los trabajadores de la ciudad y del campo, con otros indígenas, jóvenes, mujeres, ancianos y ancianas, niños y niñas, etcétera?
-De nueva cuenta se tenía que contestar “sí” o “no”. Si contestabas que “no” te ibas, agarrabas tus cosas y te salías de la organización.
Si tu respuesta fue afirmativa hacías un juramento que consistía en que no renunciarías a la lucha zapatista. Se juraba y finalmente los Comandantes daban la indicación de que cada quien regresara a su casa en su comunidad, pueblo o grupo y ahí serían avisados sobre lo que seguiría.

Pocas semanas después, como ya dije, apareció en los medios de comunicación la Sexta Declaración. A nadie de la base zapatista se le leyó o se le consultó o se discutió, antes que apareciera públicamente, la Sexta Declaración para que opinara si estaban de acuerdo o no y la firmaran. La Sexta Declaración la base zapatista la conoció hasta que apareció públicamente.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Es decir, en estas cuestiones que uno creía como anarquista y que veía en el zapatismo: la autonomía, el autogobierno, la autogestión, la horizontalidad, las asambleas pues se esfuman y se convierten en mentiras. Y no es que uno quisiera que el EZLN fuese anarquista y que la construcción de la autonomía fuera todo bonito, correcto y sin errores. No, creer eso es un despropósito pues toda construcción social tiene fallas, errores, malentendidos y caídas. Porque lo que uno entendía es que entre todos íbamos a construir un espacio de libertad con la práctica de la autonomía. Desgraciadamente eso en el zapatismo es imposible. El mandar, la disciplina y el cumplir las órdenes de los superiores es lo más importante.

No existía, ni se quería, una apropiación real de la base a las supuestas ideas zapatistas que se decían en el discurso. Lo que se hacía era construir una autonomía autoritaria: Sí, parece una contradicción usar esas dos palabras juntas pero la autonomía zapatista solo se puede entender así: como una forma de gobierno autoritaria. Bien manejada y bien publicitada, pues tienen dos formas de hacer su gobierno: la de propaganda, que con mucho trabajo se lleva a la práctica (Juntas de Buen Gobierno, Municipios Autónomos, promotores de salud y educación) y la que llamo oficial, con la que como organización nacieron, crecieron y desarrollaron (su estructura político – militar). Estas dos formas conviven y se ayudan para realizar su gobierno autónomo, pero entran en grandes conflictos y quienes realmente mandan son los últimos. (No debemos de malentender estas afirmaciones: las bases zapatistas, los comandantes, los responsables locales y regionales, las Juntas de Buen Gobierno, los promotores aceptan este tipo y forma de gobierno y de autoridad, pues les ha servido en su lucha. Se sienten contentos con él y es la manera de trabajar que ellos consideran exitosa) [18] .

Al ver este panorama y analizarlo ¿cómo se podía seguir con ellos? , ¿cómo podía justificar todo el discurso que se decía de autonomía? ¿por qué aceptar esta forma de gobierno autoritario y sus prácticas autoritarias? ¿por qué aceptaba el doble discurso? , ¿por qué no decirles esas críticas a los “compañeros” zapatistas? Sencillamente porque no se podía hacer, porque si se hacía o tan siquiera se insinuaba, se percibía como algo mal visto y empezaban las desconfianzas, el negarte información, las advertencias de que nada se podía cuestionar, los castigos y la expulsión [19] .

Como anarquista no fui crítico y no fui consciente de lo que hacía. Nuestras críticas, tan brutales contra la sociedad capitalista, las dejamos estacionadas para no quedar mal ante los compañeros y simpatizantes zapatistas, ni para aparecer como dogmáticos, sectarios y puristas.

Como anarquista toleré actos nefastos: autoritarismo, engaños, mentiras y dobles discursos. Como anarquista no dije mi palabra y me quedé callado ante esos actos negativos del zapatismo porque, pensé, que “no había que afectar al movimiento”, porque “no es el momento”, porque “seríamos unos traidores, unos vendidos y unos infiltrados del gobierno”, “porque esto va a cambiar y apenas empieza” o porque “como somos mestizos blancos pues queremos imponer nuestro pensamiento colonialista”.

Han pasado 25 años desde que nos acercamos e implicamos con el zapatismo, hace 25 años creí que se había abierto una ventana para una revolución, pero el resultado fue que solo me encadené, muy contento, al típico autoritarismo que pulula en las organizaciones de izquierda o democráticas mexicanas.

La supuesta revolución se quedó en todo un show: en pasamontañas y paliacates, en discursos dobles bonitos, en encuentros de todo tipo del zapatismo con sus simpatizantes, en alertas rojas, en buenos gobiernos, en autonomías autoritarias y en jugar al clandestino armado.

Después de 25 años puedo decir que el anarquismo nada tiene que hacer con el EZLN. El zapatismo lo único que quiere es cooptar gente[20] para su organización, aceptando su discurso y su práctica autoritarias sin chistar. Y si realmente nos asumimos anarquistas ese tipo de ideas y prácticas las debemos de rechazar.

Sigo creyendo que se puede y se necesita hacer una revolución. Lo seguiré diciendo e insistiendo, porque el ser humano debe ser libre. Porque lo que viví en los pueblos, en las comunidades y en las rancherías es que cuando se habla, se pregunta, se discute y se cree en unas ideas se puede hacer cualquier cosa, sin necesidad de recursos económicos ni líderes iluminados o mesiánicos, eso sencillamente es uno de los comienzos para encender una revolución.

Porque siempre seguiré creyendo que no necesitamos ni obedecer ni mandar, y por lo mismo no necesitamos de buenos gobiernos, ni de concejos de gobiernos, ni de comandantes, ni de asambleas manipuladas, ni nada parecido. Porque lo que necesitamos es liberarnos entre todos y de todo, con el pensamiento, la palabra, la acción y la organización honesta y sincera.

México 2018-2019.

Javier Herrera

Ponencia presentada en el II Congreso Internacional de Investigadorxs sobre Anarquismo(s). Montevideo, Uruguay. 2019.


 

1 La Red Amor y Rabia se fundó en 1989 con grupos anarquista de EEUU y Canadá.

2 Para entender la idea de anarquismo revolucionario se puede ver el escrito de Wayne Price: “Una historia del grupo anarquista norteamericano Amor y rabia” en http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=5465

3 Comandancia General del EZLN. Declaración de la Selva Lacandona. Chiapas. México. 1993.

4 Amor y Rabia. “Declaración política de Amor y Rabia”. Amor y Rabia una publicación mensual anarquista revolucionaria. Número 0. Enero de 1993. Ciudad de México, p. 8.

5 Santa Rosa el Copán fue la cabecera municipal rebelde del municipio “Libertad de los Pueblos Mayas”, ver: CCRI-CG-EZLN. Parte de guerra y creación de ocho municipios. 11 de diciembre de 1994.

6 Amor y Rabia de EEUU continuó con el proyecto pero solo con cuestiones materiales para la comunidad, ver: “Anarchist Project in Chiapas” en Love & Rage. Volume 8. Number 5, Nov./Dec. 1997. EEUU, p.9.

7 La historia de Amor y Rabia México y su proyecto en zona zapatista merecería un escrito extenso pues mucha gente desconoce, e incluso, malinterpreta lo realizado y lo reduce a caprichos personales de excompañeros anarquistas.

8 Comandante David. Apuntes personales. Chiapas, México. 2006.

9 Esta decisión de seguir participando con el zapatismo también la tomaron varios compañeros anarquistas que estuvieron en el campamento de solidaridad directa “Mártires de Chicago” de Amor y Rabia, y cada uno lo hizo a su manera.

10 Como su nombre lo dice, son comunidades que están ubicadas al Sur del municipio de San Cristóbal de la Casas, pero también abarca los municipios chiapanecos de Amatenango del Valle, Teopisca, Tzimol y Venustiano Carranza. Son comunidades zapatistas de muchos años, no declaradas oficialmente, y que bien podrían formar una o dos municipios autónomos.

11 Gerónimo/Jeroen. “La solidaridad como automatismo ciego. Evaluación sobre el Comité de Solidaridad con México de Ámsterdam”. Revista Ekintza Zuzena. País vasco. Número 26 en https://www.nodo50.org/ekintza/spip.php?article228

12 Apuntes personales. Chiapas, México. 2005.

13 Entrevista a Amos, realizada por Eduardo Luis Nachman durante su estadía en Oventic, Territorio Autónomo Zapatista del Estado de Chiapas. 2004 en: http://comunidadabiertadeaprendizaje.blogspot.com/2008/09/entrevista-
amos-realizada-por-eduardo.html

14 En el doble discurso zapatista el plan de estudios se llama guías de trabajo.

15 S.I. Marcos. A la sociedad civil. 21 de Junio del 2005. México.

16 E.Z.L.N. Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Junio del 2005. México.

17 Este tipo de preguntas es lo que en el doble discurso zapatista se llama consulta o votación de los pueblos. Otro ejemplo es cuando a los pueblos se les preguntó si querían declarar la guerra al gobierno mexicano, Adela Cedillo las describe como “preguntas retoricas “. Puede consultarse “Las Fuerzas de Liberación Nacional y el surgimiento del EZLN” en https://mx.ivoox.com/es/fuerzas-liberacion-nacional-surgimiento-audios-mp3_rf_39513883_1.html

18 Para entender más se pude ver la siguiente tesis: Cedillo. “El suspiro del silencio. De la reconstrucción de las fuerzas de Liberación Nacional a la fundación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (1974-1983)”. México. 2010.

19 Si los mandos consideraban que merecías una expulsión de la organización te borraban totalmente y no existías en ninguna parte tanto en territorio zapatista como fuera de él.

20 En el doble discurso zapatista se llaman “iniciativas de los zapatistas”. Esta cooptación de gente las realizó en los comités civiles de dialogo, en las coordinadoras, en la otra campaña y recientemente con el Consejo Indígena de Gobierno.

Retazos para una profundización del nihilismo revolucionario

Estas palabras surgen desde el sentimiento, tal vez egoísta, de profundizar en nuestras propias definiciones, específicamente en el nihilismo, tal vez a contramano de lo que algunxs denominan “tendencias” nihilistas, considerando al nihilismo como un apéndice, una característica agregada a otras posturas o ideologías políticas/sociales, específicamente anarquistas. En esta línea no tiene sentido renegar sobre una supuesta pureza, pero sería caer en un idealismo banal pensar que estas son complementarias, o que incluso comparten un mismo camino en la historia, por el contrario estos se bifurcan y encuentran en ciertos momentos, incluso en el presente, pero anexar al nihilismo como adjetivo anarquista no hace más que minimizarlo, limitarlo y convertirlo en parte de una ideología.

Podemos encontrar desde un lugar genealógico, dos expresiones del nihilismo, una en la Rusia zarista, concebida como movimiento revolucionario, aunque con diferentes etapas que van desde un cientificismo más bien intelectual, hasta la concepción como grupos terroristas apuntados al asesinato del zar Alejandro I. Y por otro lado, como postura existencial, que lejos de quedarse en una teoría dentro del mangrullo filosófico de la época (Hegel-Marx), invita a una interpretación de la realidad hasta las últimas consecuencias del vacío y el acercamiento hasta o hacia la nada, en esta línea podemos encontrar a Stirner, y luego una línea de pensadores de distinto tipo que abordan la nada desde optimas diferentes, Nietzsche, Sartre, Camus o Cioran.

De acá surge la primera pregunta, en parte inocente, pero que invita a reflexionar en torno a ¿Qué es el nihilismo? Y si nos lo preguntamos es justamente porque este pareciera aparecer como un ente estético que sobrevuela el entorno, al cual solo se aborda desde la forma, o sea, tal o cual cosa es nihilista porque propone la destrucción, porque no cree en el futuro esperanzador, porque es antagónico a los valores humanistas, pero estas no se piensan desde el nihilismo, por el contrario, son características de identificación o proyección dentro del ambiente anárquico, tal como pueden ser los rótulos de “egoísta” o “individualista”.

Si pensamos en la definición de Nietzsche nos encontramos con:

Nihilismo -falta el fin, falta la respuesta a la pregunta «¿por qué?». ¿Qué significa el nihilismo? Que los valores supremos se desvalorizan”.

Aunque Nietzsche también afirma ser:

“…El primer nihilista acabado de Europa que, empero, ya ha vivido en sí mismo el nihilismo hasta el fin —que lo tiene tras de sí, debajo de sí, fuera de sí”.

Por otro lado está Turgueniev, en la novela Padres e Hijos y la primera aparición del término en Rusia en el año 1862, quien escribe en forma de diálogo:

-Es nihilista -repitió Arkadii.

-Nihilista -recalcó Nikolai Petrovich-. Eso viene del latín nihil (nada), según creo recordar; probablemente, esa palabra designa… que no cree en nada.

-Di más bien que nada respeta -encareció Pavel Petrovich; y volvió a emprenderla con su mantequilla.

-Que a todo aplica su punto de vista crítico -observó Arkadii.

-¿Y no viene a ser todo uno? -preguntó Pavel Petrovich.

-No; no es todo lo mismo. El nihilista es un hombre que no acata ninguna autoridad, que no tiene fe en ningún principio ni les guarda respeto de ninguna clase, ni se deja influir por ellos.

-¿Y eso está bien? -preguntó Pavel Petrovich.

-Según se mire, tío. A unos les parece bien; a otros muy mal“.

Padres e Hijos.

Y pasando por Stirner encontramos la repetida hasta el unísono:

Lo divino mira a Dios, lo humano mira al hombre. Mi causa no es divina ni humana, no es ni lo verdadero, ni lo bueno, ni lo justo, ni lo libre, es lo mío, no es general, sino única, como yo soy único. Nada está por encima de mí.

El único y su propiedad.

Ahora, lo que encontramos son siempre respuestas o posiciones frente a la nada, de acá podemos pensar que el nihilismo plantea más bien un acercamiento a la nada y no necesariamente una aceptación o negación de la misma, en este abordaje podemos ver como Stirner resuelve el “problema” de la muerte de Dios y por lo tanto de todo orden social y moral en la autoafirmación del Ego, por otro lado lxs nihilistas de Rusia pasarán por una afirmación de la ciencia como nuevo parámetro de ordenar el mundo y Nietzsche será el impulsor de la voluntad de poder, una propuesta que intentará superar la nada en el vitalismo del superhombre en contraposición a las lógicas antiindividuales y morales del cristianismo y la democracia.

En esta línea es que lxs anarquicxs tomamos al nihilismo, desde las respuestas a la nada y no hacia la pregunta por ella, principalmente en la influencia de Nietzsche en Armand, Goldman y Novatore. Este último es quien profundiza y retoma el vitalismo de Nietzsche dirigiéndolo hacia la afirmación anárquica, o sea, la negación de toda autoridad, a diferencia de las tendencias que reafirmaban la anarquía en la “nueva Moral”, el Progreso y la Ciencia.

« Nuestro nihilismo no es nihilismo cristiano. Nosotros no negamos la vida. ¡No! Nosotros somos los grandes iconoclastas de la mentira. Y todo aquello que es proclamado “sagrado” es mentira. Nosotros somos los enemigos de lo “sagrado”¡Y hay una ley “sagrada”; una sociedad “sagrada”; una moral “sagrada”; una idea «sagrada »

Hacia la nada creadora.

Novatore niega toda moral y se posiciona en ofensiva desde la individualidad en lugar que desde la postura victimista donde parte del anarquismo se reafirma en la lógica amo-esclavo.

¡Ustedes esperan la Revolución! ¡Estupendo! ¡La mía comenzó hace ya mucho tiempo! Cuando estén listos —¡Dios que larguísima espera!—no me disgustará recorrer una parte del camino junto a ustedes!“

Mi individualismo iconoclasta.

Después de la influencia Nietzscheana y con el paso de la segunda guerra mundial, las teorizaciones hacia la nada son tomadas por los denominados “existencialistas” entre ellos Sartre y Camus, aunque trayendo el debate a ámbitos puramente intelectuales y literarios, encontramos nuevos abordajes y perspectivas en torno a la relación de nuestra existencia humana con la falta de sentido de la vida, obviamente atravesados por la matanza generalizada y su consecuente amoralidad en medio de la guerra más grande de la historia.

“El hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será ante todo lo que haya proyectado ser. No lo que quiera ser. Porque lo que entendemos ordinariamente por querer es una decisión consciente, que para la mayoría de nosotros es posterior a que el hombre se haya hecho a sí mismo. Yo puedo querer adherirme a un partido, escribir un libro, casarme; todo esto no es más que la manifestación de una elección más original, más espontánea que lo que se llama voluntad. Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es. Así, el primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y hacer recaer sobre él la responsabilidad total de su existencia.”

El existencialismo es un humanismo.

Sartre se centra en la premisa “la existencia precede a la esencia” entendiendo que nuestra vida, al contrario que los planteos cristianos y cientificistas, no están predeterminados por una serie de razones previas, sino que se reafirma en la libertad, y que a pesar de las construcciones por las que estamos atravesadxs, al fin y al cabo las decisiones que tomamos son nuestra responsabilidad y este “espacio” que nos dispone a la elección, es la nada que nos separa del mundo, el abismo que existe entre nuestra conciencia y este mundo exterior.

Al mismo tiempo Camus profundizara en la relación directa entre la rebeldía y la falta de sentido, reafirmando nuevamente las posibilidades de vivir desde la rebelión en negación del suicidio o del nihilismo pasivo. Vale la pena la lectura de “El hombre Rebelde” sobre este tema.

« A partir del momento en que el espíritu de rebeldía, aceptando el «todo está permitido» y el «todos o nadie», tienda a rehacer la creación para asegurar la realeza y la divinidad de los hombres, a partir del momento en que la revolución metafísica se extienda de lo moral a lo político, empezará una nueva empresa, de alcance incalculable, nacida también, hay que advertirlo, del mismo nihilismo. »

En otra línea más bien estética y literaria podemos encontrar a Cioran, aunque su obra es extensa nos encontramos con una propuesta mucho más ligada a la introspección, él se adentra en la experiencia desesperante de esta falta de sentido.

¿Por qué no podemos permanecer encerrados en nosotros mismos? ¿Por qué buscamos la expresión y la forma intentando vaciarnos de todo contenido, aspirando a organizar un proceso caótico y rebelde? ¿No sería más fecundo abandonarnos a nuestra fluidez interior, sin ningún afán de objetivación, limitándonos a gozar de todas nuestras agitaciones íntimas? Experiencias múltiples y diferenciadas se fusionarían así para engendrar una efervescencia extraordinariamente fecunda, semejante a un seísmo o a un paroxismo musical. Hallarse repleto de uno mismo, no en el sentido del orgullo sino de la riqueza interior, estar obsesionado por una infinitud íntima y una tensión extrema: en eso consiste vivir intensamente, hasta sentirse morir de vivir.

En las cimas de la desesperación.

Llegando al presente, el debate se separa nuevamente entre quienes afirman el nihilismo desde la acción, y lxs academicxs que teorizan esde la comodidad de sus escritorios, en estos últimxs el debate surge hacia la falta de sentido que produce la posmodernidad luego de la caída del muro de Berlín y la supuesta caída de las ideologías y la muerte de la historia. Esta aproximación que se centra en el diagnóstico del presente creemos poco tienen que ver con una puesta práctica de nuestras tensiones, sobre todo porque no se posicionan en la negación del Estado/Capital sino que descansan en observaciones cómodas que desconocen los múltiples proyectos revolucionarios y antiautoritarios alrededor del mundo.

De nuestrxs compañerxs que eligen afianzarse como nihilistas podemos encontrar a la Conspiración Células del Fuego en Grecia, o el compañero Sebastian Oversluij en Chile, además de decenas de reivindicaciones de grupos anónimos de acción y algunas publicaciones en distintas partes del globo, entre ellas; Ex-nihilo, Fuego, Nihil, Infierno, y algunas más que más allá o no del título se acercan al debate.

Sin embargo ya no contamos con las viejas imágenes de “referencia” como podría significar para el anarquismo los teóricos del siglo XIX, al contrario esta información o desarrollo que hacemos entre compañerxs muchas veces se contradice entre sí o quedan olvidadas entre publicaciones pasadas, al mismo tiempo que nos rehusamos a generar definiciones determinantes:

« La nueva guerrilla urbana rechaza la sociedad actual y sus valores. Deroga los valores de aquella sociedad y por medio del nihilismo reconstruye y descubre unos nuevos conceptos. Pero frecuentemente el nihilismo está entendido como un concepto vago y abstracto. Algunxs lo confunden con un pesimismo filosófico, otrxs con un arrogante y degenerado pseudoegoismo. No vamos a presentar la definición etimológica de la palabra “nihilismo”, sino que hablaremos del significado que este adquiere en los textos y en los ataques de la guerrilla anarquista. »

Y siguiendo con el mismo texto podemos ver que poco ha cambiado de las palabras de Novatore y su vitalismo Nietzscheano al nihilismo actual.

En realidad ni la anarquía ni el nihilismo ofrecen garantías, pero los dos sí ofrecen la vida. La vida no va sin movimiento, sin evolución o sin conflicto.”

El amanecer de la nada; CCF.

Y es que de antemano nos paramos frente a un nihilismo activo, confrontativo, nihilismo porque apuesta por la negación y no se fundamenta en otros valores morales, pero deberíamos preguntarnos si no es esa afirmación de la vida y del conflicto otras lagunas desde donde posicionarnos ante la falta de sentido, y es en esta encrucijada constante en donde nos preguntamos ¿Cómo se puede afirmar desde la nada? Si en su momento lxs nihilistas rusxs se amparaban en el desarrollo científico, o Stirner en el YO, tenemos que preguntarnos necesariamente que entendemos entonces por nihilismo hoy.

Si lo concebimos como proyección negadora, esa nada detrás de las cosas tiene nuevos y distintos significados, y es que cuando volvemos tangible la negación del mundo nos encontramos también con quienes la afirman desde la “naturaleza salvaje”, el Islam, el proletariado, o la libertad, el tema es desde donde las diferenciamos si es que superamos las valorizaciones morales, ahí tal vez podríamos hablar de resultados amorales, por ejemplo que asesinar a un CEO es un ataque mucho más certero que a un empleado cualquiera, aunque esta respuesta queda corta, sobre todo con el rechazo que igualmente nos generan los ataques fascistas.

Entonces, ¿Cómo se justifica una postura antiautoritaria desde una perspectiva nihilista? Viendo el pequeño recorrido que realizamos, para comprender nuestro nihilismo es necesario posicionarnos en el presente, ya no estamos en los tiempos de la ciencia todopoderosa de la modernidad, ni en los de las grandes revoluciones occidentales o los asesinatos a presidentes en manos de anarquistas, esto no quiere decir que no existan, que la ciencia no se presente como salvadora en tiempos de pandemia y la OMS como institución reglamentaria, o que las revueltas no estallen en distintas regiones del globo, o bueno, ni hablar de Adinolfi, el atentado a la FSB y demás, pero entre esta multiformidad no existe un Dios que todo lo reúna, más que el Capital y la Democracia como los pilares fundamentales de la sociedad actual, el problema es cuando seguimos reafirmando conclusiones revolucionarias de un siglo atrás sin ser criticxs con el recorrido teorico-práctico que reivindicaba esas conclusiones, por ejemplo, seguir hablando de “conciencia” sin cuestionar la idea de Verdad y de Realidad del platonismo, o la idea de “evolución y revolución” sin cuestionar el orden dialéctico de la historia desde el que se paraban lxs compañerxs a finales del XIX.

Por lo tanto, abordar la nada o acercarnos a ella, supone también pensar qué es la nada en el presente y desde que perspectivas nos aproximamos, si es desde el reconocimiento de la falta de sentido pareciera tan real como superable, entendiendo que deberíamos “dejar detrás” esa falta de sentido a fin de poder proyectarnos al futuro, como una decisión rebelde voluntaria, de lo contrario lamentablemente nos estancamos en un solipsismo puramente estético que se reduce a una postura literaria. Por otro lado podemos pensar la nada como un encuentro con el abismo que nos separa del mundo, como un cuestionamiento negador de todo lo que hicieron de nosotrxs, hasta la más profunda de nuestras verdades, y tal vez sea ahí el lugar en donde la nada tenga contacto con la anarquía, cuando el nihilismo se mira a sí mismo y en esa percepción avanza, afirma el abismo en lugar de esconderse en la falta de sentido o en cielos humanistas, que simplemente reemplazan la falta de sentido de la democracia con creencias inversamente ideológicas. Pero siendo claros, y a riesgo de ser repetitivos, más allá de la parafernalia masturbatoria que algunxs hacen del nihilismo, estamos acá, estamos vivxs, encerradxs, y nuestras posibilidades son limitadas, podemos acercarnos a la nada y arder en nuestro interior, pero en la práctica hay un mundo con el que lidiamos, y al que enfrentamos en muchos casos, es ahí en donde realmente se ven nuestras ideas, en la práctica y también en la forma en la que podemos derrumbar los viejos dioses democráticos e izquierdistas, pero como propuesta real, no en la cómoda virtualidad, en la autoreferencialidad constante o en una teorización académica, el nihilismo y su peligrosidad depende de las formas en las cuales podamos materializar la nada y hasta donde somos capaces de reafirmarla sin caer en el abismo de “nuevas” verdades, sino en la práctica dinámica negadora que avanza en su propia falta de dioses, de ahí algunxs hablaran de la exaltación de su vida, otrxs de la belleza de la destrucción, y algunxs en el placer de la revolución anarquista, como un entrelace difuso que antes que estancarse en condiciones objetivas del proletariado, avanza peligrosa y caóticamente tanto en la revuelta como en la paz del progresismo y la servidumbre voluntaria.

La Rivolta. Número 6

 

¿Quién es Noam Chomsky?

Noam Chomsky es probablemente el anarquista estadounidense más reconocido, algo curioso dado que en realidad es un liberal de izquierda y un reaccionario puro en su especialidad como académico de teoría lingüística. También es, por donde se vea, un incansable, generoso y sincero activista —lo que desafortunadamente no asegura que su pensamiento tenga valor liberador.

Leyendo sus diversos libros y entrevistas, uno se sumerge en vano en busca de algún argumento anarquista o de crítica profunda. Cuando le preguntaron si “¿Todos los gobiernos son inherentemente malos?” su respuesta fue no (28 de enero, 1988). Motivado por su “deber como ciudadano”, es un crítico de las políticas gubernamentales mas no del gobierno en sí. El constante estribillo en su trabajo es un llamado a la democracia, a la “verdadera democracia”, a la “participación real”, la “participación activa” y cosas por el estilo.

Su objetivo es luchar “por un avance significativo en la democratización,” mas no por remplazar del mando político por una condición de no gobierno llamada anarquía. Sorprendentemente su práctica personal consiste en el reformismo orientado a esfuerzos simbólicos como la resistencia a impuestos y la membresía a la Unión Americana por las Libertades Civiles. En vez de una crítica al capital, sus formas, sus dinámicas, etc. Chomsky llama (1992) a luchar por un “control social más allá del inversionismo. Eso es una revolución social.” Qué declaración tan más ridícula.

Su enfoque casi exclusivo sobre Estados Unidos y su política exterior, revelan una estreches con una influencia demasiado conservadora para considerarle como pensador radical. Su llamado a una mayor implicación dentro de la política actúa contrariando el potencial de la marea subversiva, que de por sí es cada vez menor. El énfasis de Chomsky por la nave estatal gravita por sí mismo rumbo a la reafirmación de los Estados, e ignorando por completo temas importantísimos (como la naturaleza o la mujer, por mencionar algunos), cuestión que lo hace aún menos relevante.

En términos de las relaciones intergubernamentales sus posturas son igual de decepcionantes. Un punto primordial sobre este tema es el del Medio Oriente, y aquí observamos de todo menos un análisis anti-autoritario. Él ha argumentado consistentemente (en libros como The fateful triangle [El triángulo de la lealtad], 1983) la necesidad de una salida bilateral entre Estados por la cuestión de Palestina. Una formula característica: Israel con sus fronteras reconocidas internacionalmente, tendrá los mismos derechos que cualquier Estado en el sistema internacional, ni más ni menos.” Este tipo de posturas encajan perfectamente dentro de la farsa electoral y todo lo que representa. Siguiendo esta línea, respondió que el político de centro Ruben Zamora, era la persona a la cual más admiraba (Voices of Dissent [Voces del Disenso], 1992).

Chomsky se ha quejado varias veces de que el actual sistema y sus perros falderos, los medios de comunicación, han hecho todo lo posible por marginalizar y suprimir sus posturas, esto a pesar de la cantidad de libros de su autoría impresos. Algo irónico ya que él ha contribuido con más fuerza aún a la marginalización de las perspectivas anarquistas. Figura en incontables anuncios y testimonios dentro de publicaciones como The Nation, In these times y Zmagazine, pero nunca ha mencionado a Anarchy, Fifth State o cualquier otra publicación anti-autoritaria. Encumbrar acríticamente a los medios de la izquierda liberal está muy lejos de ser un mero descuido. De hecho, yo intercambie un par de cartas con él en 1982, hablando de este tema (las copias las tengo en mi poder). Lo que recibí fue una respuesta escueta de carácter pro-izquierdista y el posterior ndono de nuestro intercambio epistolar, mientras que por otro lado continúa dándole la espalda públicamente a cualquier punto de vista anarquista.

El libro más reciente de entrevistas a Chomsky, Class Warfare [Guerra de Clases], es promovido en los ambientes liberales-izquierdistas como “una nueva y accesible forma de entender La Revolución Republicana. ”Supuestamente provee respuestas a preguntas tales como: “Por qué como partidario de los ideales anarquistas, está a favor del fortalecimiento del Gobierno Federal.” La verdadera respuesta, dolorosamente obvia, es que él no tiene un pelo de anarquista.

Siendo profesor de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachuset, alcanzó la fama y la fortuna por sus concepciones acerca del lenguaje. El profesor Chomsky ve al lenguaje como una parte sujeta e innata de una “naturaleza humana esencial” (Barsamian, 1992). El lenguaje se desarrolla sobre un camino intrínsecamente determinado, muy similar al de un órgano físico. En ese sentido, Chomsky dice que el lenguaje “simplemente despierta” (1988) y que deberíamos estudiarlo como si “estudiáramos cualquier problema de biología” (1978). En otras palabras, el lenguaje, la parte más fundamental de la cultura, no tiene ningún vínculo con la cultura y es una cuestión de desarrollo instintivo a través de la especialización biológica.

Aquí, como en cualquier otro punto, Chomsky no puede ni siquiera imaginar alguna problemática sobre los orígenes de la alienación o desconoce las investigaciones fundamentales sobre lo que realmente es la cultura simbólica. Para él, el lenguaje es estrictamente un fenómeno natural poco relacionado con la génesis de la cultura humana o el desarrollo social. Una perspectiva severamente retrograda y poco radical, ligada a su falta de voluntad para cuestionarse otras cosas fuera de su reducido enfoque político.

En la edición del verano de 1991 de la revista Anarchy se incluyó “Una breve entrevista con Noam Chomsky sobre Anarquía, Civilización y Tecnología”. Nada para sorprenderse, de hecho fue un intercambio un poco extraño dada la antipatía general del profesor por estos tres tópicos. El tema de la anarquía fue evadido por completo, tal y como lo ha venido haciendo todos estos años. Al responder a varios de los cuestionamientos sobre civilización y tecnología, él estaba obviamente incomodo, así como falto de preparación para dar una respuesta bien fundamentada. Desconectado de las nuevas líneas de pensamiento que críticamente re-examinan la naturaleza de la civilización, ignoraba la creciente literatura al respecto, y su inminente influencia en el movimiento anti-autoritario.

Con respecto a la tecnología su respuesta fue un poco más extensa, aunque bastante desganada, demostrando que estaba tan a oscuras como cuando se le cuestionó sobre la civilización. Sus respuestas eran los clásicos, poco examinados y desacreditados clichés pro-tecnológicos, que cada vez gozan de menor credibilidad entre los anarquistas: la tecnología es simplemente una herramienta, un fenómeno “más o menos neutral”, para ser visto solo en términos de usos específicos, igualmente no examinados. De hecho Chomsky declara que los automóviles están bien, que el único problema son los ejecutivos detrás de las grandes corporaciones. Lo mismo con la robótica, piensa que es algo caído directamente del cielo y que no tiene conexión alguna con la dominación de la tierra, la división del trabajo, etc. En resumen, él proclama que “la única cosa capaz de resolver los problemas medioambientales es la tecnología avanzada”. Exactamente: ¡quiere más de la desalmada y anti-ecológica tendencia que ha creado la pesadilla actual!

En la primavera de 1995, Chomsky donó una buena parte de las ganancias que recibió tras una concurrida conferencia sobre las políticas internacionales de Estados Unidos al 223 Freedom and Mutual Aid Center [Centro Libertario y de Apoyo Mutuo 223] de Portland, mejor conocido como la infoshop anarquista local. Para honrar apropiadamente al generoso benefactor, la infoshop invirtió el dinero, primero que todo en un sistema de cómputo, y unos meses después financiarían un folleto promocionando el espacio y las ideas que lo sostienen. Entre las citas más prominentes que adornaban este panfleto está una que empieza; “La misión para una sociedad industrial moderna, es alcanzar los avances técnicamente realizables…” Un lector atento quizá no necesite que le cuente quién es el autor de estas palabras, ni que le diga por qué esto no puede tener ninguna influencia sobre el pensamiento radical. Para aquellos de nosotros cuyo objetivo es ayudar en la abolición total de nuestra “moderna sociedad industrial”, nos parece extremadamente repulsivo celebrar abyectamente su realización.

John Zerzan

Tomado de “El Reverdecer Anárquico”. Editorial Revuelta Rústica

Una sugerencia

 

La palabrería vuelve ciego. Hace saltar los últimos puentes que aún quedan entre el pensamiento y la acción. A fuerza de ser sumergidos en ríos de palabras, a fuerza de dar vueltas, para finalmente no decir nada, a fuerza de participar con entusiasmo en el sinfín de palabras vacías, incluso las cosas más simples terminan volviéndose grandes enigmas como el origen del mundo o el sentido de la vida.

Tomemos como ejemplo una mina en Ariège, en el sur de Francia, que el Estado y un explotador quieren reabrir. No una mina cualquiera, sería demasiado simple: no, una mina de tungsteno, ese metal tan codiciado por la industria de armas y de aeronáutica. Un metal cuyos yacimientos son más bien raros y cuyo precio en el mercado no para de subir. Un metal mucho más duro que el plomo, y que por eso se encuentra en la cima de la lista de los componentes de municiones y de bombas perforantes. La explotación de una mina de tungsteno, como de cualquier otra mina, conlleva la devastación del territorio, una contaminación que favorece a terribles enfermedades e incluso a la degradación calculada de la salud de los menores, esto es obvio, a pesar de las fuertes dosis de neolengua a base de “tecnología verde”, “energía nuclear limpia”, “desarrollo sostenible” y otros “objetos inteligentes” que pueden vendernos todos sus promotores.

Después del anuncio del proyecto de reapertura de esta mina que fue cerrada en 1986 después de treinta años de explotación, una mina que constituye un interés estratégico asumido por Francia y su industria de defensa, el desbordamiento de palabrería, de oposición ciudadana, de recursos jurídicos y de “debates públicos” habrían podido provocar una auténtica inundación capaz de apagar o contener cualquier atisbo de revuelta o de reacción directa y sin compromisos. Afortunadamente no ha sido así, en la noche entre el 25 y el 26 de abril del 2018, algunos individuos anónimos han enfrentado la situación prendiendo fuego a los edificios de la mina de tungsteno de Salou, situada en Couflens, Ariège. Dos fuegos distintos han destruido un local técnico/laboratorio y han dañado un segundo edificio. Con medios simples: después de derribar con una maza un muro del laboratorio, estos individuos anónimos han introducido neumáticos colocándolos debajo de un depósito de 1000 litros de combustible. Sin necesidad de nada más, el depósito ha explotado, debastando el interior del edificio. En el segundo edificio, las llamas parecen haber tenido más dificultades para propagarse, pero aún así han causado daños. Este es un acto claro, directo, sin ambigüedades: destruir lo que nos destruye. Atacar los lugares donde se producen la devastación, la guerra y la opresión.

Quizás alguien dirá que también habría que hablar de la oposición que está habiendo en la región, generada por esta posible reapertura. Han habido manifestaciones, bloqueos, además de interpelaciones de responsables políticos o recursos jurídicos. Pero hablemos claramente, basta de palabrería: la propuesta anárquica no puede consistir en manifestaciones para “marcar nuestro desacuerdo” ni en bloqueos simbólicos “para llamar la atención”, o cualquier otra cosa no ligada a una tensión hacia la acción directa y la auto-organización. Para esto, ya existe todo un abanico de colores políticos, del rojo al verde y al amarillo, no hace falta que los anarquistas se metan también. Lo que nosotros proponemos es diferente, y no tiene nada que ver con una lógica democrática o basada en el consenso: el ataque directo, con los medios que cada uno considera oportunos. No para demostrar nada a nadie, ni para añadir una voz más radical a una protesta demasiado monótona, sino porque creemos que la única manera real de oponerse a este mundo de opresión y de explotación, es intentar destruirlo. Tanto a través de la acción, golpeando a las estructuras y a sus hombres, como a través del pensamiento, corrompiendo las ideologías que legitiman el poder y la mentalidad de obediencia y sumisión que lo sostienen.

Quizás otros aún dirán que hace falta hablar, con cifras en mano, de las devastaciones provocadas por una mina de tungsteno, de cuantos kilos hacen falta para construir un misil, o por qué no, de la manifestación sucesiva a este sabotaje, desfilando por las calles de Saint-Girons, “capital” de Couserans, la región en la que se encuentra el yacimiento. Una manifestación de 500 personas, que han respondido a la llamada de la CGT y de la Federación de cazadores (cuyo presidente local además es el propietario del terreno) a favor de la explotación del tungsteno y por la ocupación en la región, por parte de la industria bélica que ha contaminado el territorio. ¿Qué hacer frente a manifestantes así, frente a estos siervos del poder? No todos eran representantes políticos, grandes o pequeños burgueses del lugar. También había proletarios, pobres, campesinos. Como un reflejo de las fábricas de muerte, que no funcionan sólo con los ingenieros sino también gracias a los buenos explotados, probablemente incluso orgullosos de su propio trabajo y de su propia pericia. La responsabilidad individual no puede detenerse donde empieza “la clase”. Quien produce guerra, puede esperarse que le declaren la guerra.

Para terminar, y mirar un poco más allá, ¿de dónde proviene el tungsteno de la industria bélica, puesto que la minería de Salou estaba cerrada desde el 1986? Si los mayores productores a nivel mundial son China y Rusia, existen de todos modos importantes yacimientos en Europa mismo. Portugal produce alrededor de 700 toneladas de tungsteno al año, proveniente de las minas de Panasqueira en el municipio de Covilha (en el centro del país), Austria lanza al mercado más o menos la misma cantidad explotando los yacimientos de Mittersil en la región de Salisburgo. España produce 500 toneladas al año en la mina a cielo abierto de Barruecopardo, en la provincia de Salamanca. La producción de los otros países es más modesta, como en Noruega, donde se encuentra la mina a cielo abierto de Malviken en Nordland, y como en Inglaterra, donde desde el 2014 hay laboratorios para reabrir la vieja mina a cielo abierto de tungsteno Drakelands Mines en la región de Devon. Recordemos además que el tungsteno forma parte de la familia de los “metales raros” como el grafito, el cobalto, el indio, derivados del platino. Su explotación esen general extremadamente contaminante (China es el mayor productor de estos “metales raros”, sacrificando la salud de decenas de millones de seres humanos para esta actividad industrial que ha transformado enormes territorios en zonas completamente tóxicas). Ningún objeto tecnológico de hoy en día podría fabricarse sin estos metales, tanto si se trata de teléfonos móviles, transistores, molinos de viento o misiles. Para contrarestar la dependencia del abastecimiento de metales preciosos (más del 90 % de la importación en la Unión Europea es de origen chino), muchas empresas se han lanzado al “reciclaje” de metales raros, extrayéndolos de los residuos a través de otros procedimientos químicos extremadamente tóxicos. Y hace pocos años que se están alzando varias voces a favor de una explotación consecuente de las reservas de metales raros en territorio europeo. En el 2013 el proyecto EURARE, financiado en el ámbito del programa de investigación europeo Horizon 2020, ha reemprendido las exploraciones y ha presentado el año pasado su informe público. Es el preludio de posibles nuevas explotaciones mineraslocalizadas sobre todo en Suecia, Grecia, Finlandia y España, y en menor medida en Alemania, Noruega, Italia, Austria, Hungría y Portugal.

Entonces es difícil subestimar lai mportancia del sabotaje incendiario del pasado abril en Couflens: no solo ofrece una perfecta sugerencia a los enemigos de este mundo y a las luchas que podrían desarrollarse contra nuevas explotaciones mineras, sino que además es un ataque efectivo contra un pilar importante de la producción del dominio tecnológico que tiene una necesidad crucial de todos estos metales raros.

El mes pasado, han habido al menos otros dos ataques contra la explotación de las reservas naturales. En Kouaoua (Nueva Caledonia), el Serpentín del centro minero de la SLN ha sido incendiado una vez más por individuos anónimos (es la tercera vez en menos de un año), paralizando la industria del níquel, del cual un tercio de las reservas mundiales se encuentran en esta isla del Pacífico colonizada por el Estado francés. El Serpentín –una cinta transportadora de diez quilómetros– es fundamental para trasladar el mineral de la montaña al puerto. En Bauges (Savoia), han sido los “humanos como polillas” los que han reivindicado el ataque incendiario contra una cantera de Vicat, el tercer productor de cemento francés. Una subestación eléctrica, el edificio, la cabina de comando, los ordenadores de una máquina extractora y maquinaria diversa para la construcción han prendido fuego. “El cemento que sale de todos los poros de esta sociedad nos priva de vida, de sensaciones, de sustancia. Los bosques administrados de manera ecosostenible se parecen a fosas comunes” se lee en su texto, que concluye diciendo: “Esto no es nada más que un resplandor de incendio en el fondo del bosque, nada más que un resplandor, pero nos ayuda a movernos en la oscuridad, aunque sea con el precio de quemarnos las alas”. Una acción que ha puesto fin, también aquí de forma directa, a una de las actividades nocivas sobre las que se fundan el Estado y el Capital. Simplemente.

El control se hace más fuerte, las luchas pueden parecer desesperadas, las protestas callejeras más o menos radicales parecen abrir muy pocos horizontes subversivos, pero una cosa es segura y cierta: actuar siempre es posible. Un poco de creatividad, de determinación, algún esfuerzo para ver más allá de la apariencia, algún conocimiento básico. En pequeños grupos y a través de la acción directa, para golpear y destruir todo lo que perpetúa este mundo de autoridad.

Basta de palabrería legalista y de tentativas políticas. ¡Adelante por la anarquía con la libertad en el corazón!

Artículo sacado de Avis des Tempêtes, n.5, 15 mayo 2018

Traducción Revista Fenrir

 

Amabilismo

Amabilismo: tendencia más o menos codificada socialmente, de afrontar la realidad en términos dependientes de si los otros se comportan cordialmente; tiranía del decoro que impide pensar o actuar por uno mismo; modo de interacción basado en la ausencia de juicio crítico o autonomía.

Todes preferimos lo amistoso, sincero, agradable, amable. Pero en un mundo de miserable dominación, que debería provocarnos re-examinar todo radicalmente, lo amable puede ser lo falso.

La cara del dominio es frecuentemente amable, culturizada. Auschwitz viene a la memoria con sus gestores, que disfrutaban de Goethe y de Mozart. De forma similar, no fueron monstruos con aspecto demoníaco los que construyeron y lanzaron las bombas atómicas, sino amables intelectuales liberales. De la misma manera, considerando a aquellos que están virtualizando la vida, y quienes son los principales participantes de este orden podrido, tal como el amable-hombre-de-negocios (por cuenta propia o ajena) que es la columna vertebral de una existencia cruel de trabaja-y-compra, ocultando sus verdaderos horrores.

En casos de amabilismo se incluyen los pacifistas, cuya ética de la amabilidad les coloca, una y otra vez, en estúpidas y ritualizadas situaciones de no-ganar. Como Earth First[1] que rechaza enfrentarse a sus prejuicios ideológicos en lo alto de su organización. O Fifth Estate[2], cuyas importantes contribuciones corren el riesgo de ser eclipsadas por el liberalismo. Todas las causas parciales, desde el ecologismo hasta el feminismo, y toda la militancia a su servicio, son sólo maneras de evadirse de la necesidad de una ruptura cualitativa con el sistema.

Lo amable como perfecto enemigo del pensamiento táctico o analítico: sé afable, no dejes que tener ideas radicales influya en tu comportamiento social. Acepta los métodos pre-fabricados y los asfixiantes límites cotidianos. La respuesta condicionada a “jugar dentro de las reglas” —las reglas de la autoridad—, es la verdadera quientacolumna que tenemos dentro.

En el contexto de una vida social impuesta, que exige lo drástico como respuesta mínimamente saludable, el amabilismo se vuelve más y más infantil, conformista y peligroso. No puede otorgarnos alegría, sólo más rutina y aislamiento. El placer de la autenticidad existe sólo contra la raíz de esta sociedad. El amabilismo nos mantiene a todas y a todos en nuestros papeles impuestos, reproduciendo dócilmente todo cuanto supuestamente aborrecemos. Dejemos de ser amables hacia esta pesadilla y hacia todos aquellos que nos mantienen en ella.

Revista Insurrection


[1] Organización anarco-ecologista que realiza acciones no-violentas.

[2] Publicación anarquista estadounidense.